2 octubre, 2026

El Obispo Johan Bonny de Amberes, Bélgica, habla durante una conferencia de prensa en Amberes el 29 de septiembre de 2023. Crédito: Nicolas Maeterlinck/Belga/AFP vía Getty Images

La jerarquía eclesiástica en Bélgica ha vuelto a poner sobre la mesa una iniciativa sumamente debatida dentro de la Iglesia católica. El prelado al frente de la diócesis de Amberes reafirmó su intención de conferir el sacramento del orden sacerdotal a varones que se encuentran unidos en matrimonio, fijando como horizonte temporal el año 2028, a pesar de que la Santa Sede todavía no ha emitido ningún aval oficial que permita concretar esta medida en territorio europeo.

Gestiones diplomáticas y plazos fijados en europa

Durante una entrevista concedida a una reconocida publicación teológica alemana, el responsable episcopal detalló los movimientos diplomáticos realizados recientemente. El jerarca belga explicó que se desplazó hasta Roma a mediados de año con el propósito de exponer formalmente esta inquietud pastoral ante los organismos competentes de la Curia Romana, específicamente ante el Dicasterio para el Clero y la Secretaría General del Sínodo.

El prelado vinculó directamente el éxito de su propuesta con el desenlace del proceso global sobre la sinodalidad que impulsa la institución. Al respecto, el obispo advirtió con firmeza: “Confío en que se pueda encontrar una solución adecuada para finales del proceso sinodal, en otoño de 2028”.

Asimismo, enfatizó que la falta de resultados concretos en este ámbito podría acarrear graves consecuencias para la institución: “Sería un golpe fatal para la credibilidad y la implementación de todo el proceso sinodal si para entonces no se hubiera alcanzado ningún acuerdo”.

Desafíos pastorales y el marco normativo vigente

Las regiones flamencas enfrentan una problemática alarmante marcada por la escasez crítica de ministros sagrados. Ante este panorama, el líder diocesano reconoció que cualquier modificación en los requisitos para el acceso al presbiterado exigirá un consenso indispensable entre los obispos del país y las autoridades centrales del Vaticano.

A pesar de que expertos en derecho eclesiástico consultados por el prelado sugieren la existencia de posibles vías jurídicas dentro del ordenamiento normativo, el marco legal actual de la Iglesia mantiene restricciones severas. Específicamente, las disposiciones vigentes estipulan que los varones casados se encuentran impedidos para recibir las órdenes sagradas, con la única excepción de aquellos que se destinan de forma legítima al diaconado permanente.

Especialistas en derecho canónico han reiterado en múltiples ocasiones que la resolución de esta materia excede por completo las atribuciones de un pastor diocesano de manera individual. Según explican los expertos, cualquier alteración en la disciplina de las diócesis de rito latino demanda inexcusablemente una disposición directa de la Santa Sede, descartando que una jerarquía local pueda actuar por cuenta propia impulsada por urgencias de carácter pastoral.

Mientras continúan los debates internos y los contactos con comunidades episcopales de distintas regiones del mundo que atraviesan realidades similares, la cúpula eclesiástica belga mantiene su expectativa de lograr aperturas normativas respaldadas por el actual pontificado, a la espera de que Roma se pronuncie formalmente sobre una demanda que continúa generando profundas discusiones a nivel internacional.

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