4 octubre, 2026

Hermanas Dominicas de Hawthorne con una residente de Rosary Hill Home en Hawthorne, Nueva York (Estados Unidos). | Crédito: “EWTN Pro-Life Weekly”/Captura de pantalla.

El prestigioso Centro de Ética y Cultura Nicola de la Universidad de Notre Dame, ubicado en Estados Unidos, dio a conocer su decisión de conceder la Medalla Evangelium Vitae de 2027 a la congregación de las Hermanas Dominicas de Hawthorne. Este reconocimiento se otorga en honor a más de un siglo de trayectoria enfocado en la entrega, la verdad y el afecto hacia los sectores más desfavorecidos y pacientes en fase terminal.

Una labor centenaria al servicio de los enfermos

La institución académica informó que la ceremonia oficial se llevará a cabo durante una Eucaristía solemne y un banquete institucional programado para el 24 de abril de 2027 en las instalaciones universitarias. La encargada de recibir la distinción será la superiora general de la orden, la madre Marie Edward, O.P. Este galardón alcanza su decimosexta edición anual consolidándose como un referente en el ámbito ético y humanitario del país.

La comunidad religiosa fue establecida en el año 1900 por la madre Mary Alphonsa, cuyo nombre secular era Rose Hawthorne, reconocida por ser hija del afamado escritor Nathaniel Hawthorne. Con base central en la localidad neoyorquina de Hawthorne, la congregación enfoca su apostolado en la asistencia integral y compasiva de hombres y mujeres de escasos recursos económicos que enfrentan las etapas finales de enfermedades oncológicas.

Reconocimiento institucional a la dignidad humana

El rector de la casa de estudios superior, el padre Robert Dowd, CSC, manifestó a través de un comunicado oficial que la labor desarrollada por estas religiosas refleja de manera directa la compasión divina. El sacerdote destacó que las consagradas han manifestado el mensaje evangélico mediante el auxilio directo y cotidiano a los sectores marginados.

“Desde su fundación, han proclamado el Evangelio de la Vida mediante el servicio directo a los pobres amados por Dios, cumpliendo el mandato de Cristo de consolar a los enfermos y dar refugio a quienes no tienen hogar”, expresó el rector al valorar el impacto de la comunidad.

Asimismo, el directivo subrayó que el compromiso cotidiano de la orden religiosa visibiliza la valía intangible de cada ser humano, más allá de cualquier circunstancia socioeconómica o del éxito material que la sociedad contemporánea suele priorizar.

Un estandarte de la caridad cristiana

Por su parte, la directora del centro ético de la universidad, Jennifer Newsome Martin, calificó la labor de las dominicas como un ejemplo luminoso de caridad cristiana en acción, destacando la constancia de su misión a lo largo de las décadas.

La entrega de esta medalla se celebra tradicionalmente en el marco del Domingo Respetemos la Vida. Su denominación rinde homenaje a la influyente encíclica publicada en 1995 por el Papa San Juan Pablo II, un documento fundamental que aboga por la protección irrestricta de la existencia humana y la defensa de los sectores con mayor vulnerabilidad.

La fundadora de la congregación, la madre Mary Alphonsa, falleció en 1926 y sus restos descansan en el centro Rosary Hill Home, situado en el complejo principal de la orden. Su trayectoria de entrega y virtud fue reconocida oficialmente por el Vaticano cuando el Papa Francisco la declaró venerable en 2024.

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