4 octubre, 2026

El relator del Dicasterio para las Causas de los Santos, Mons. Melchor Sánchez de Toca, es el autor del libro "Entrenando para el cielo". Crédito: Victoria Cardiel/EWTN News.

Aunque la cultura contemporánea suele separar el ámbito de la fe del ejercicio competitivo, la historia del catolicismo demuestra que la práctica deportiva ha estado profundamente ligada al camino espiritual de múltiples figuras elevadas a los altares. Lejos de ser una distracción mundana, el esfuerzo corporal ha servido históricamente como un puente para trascender y buscar la perfección interior.

Santos y pontífices unidos por el montañismo

Uno de los ejemplos más claros es el de San Pier Giorgio Frassati, quien falleció a la temprana edad de 24 años y fue canonizado en Roma junto al joven Carlo Acutis. Para este entusiasta del alpinismo, cada travesía por los Alpes italianos representaba una vía para elevar el espíritu hacia el Creador.

En una sintonía similar se encontraba San Juan Pablo II, cuya juventud estuvo marcada por disciplinas como el esquí, el senderismo, la natación y el fútbol en calidad de guardameta. Ya en su etapa como pontífice, mantuvo la costumbre de refugiarse en las cumbres nevadas para caminar y esquiar.

"Pudo hacerlo porque otros Papas le habían abierto el camino. San Pío X, por ejemplo, probablemente no practicó deporte, pero comprendió su valor educativo y abrió literalmente las puertas del Vaticano al deporte, organizando ejercicios y competiciones deportivas", asegura el sacerdote y teólogo Melchor Sánchez de Toca Alameda, relator del Dicasterio para las Causas de los Santos.

Estas vivencias y reflexiones quedaron plasmadas en su obra Entrenando para el cielo, editada por la Editorial San Pablo. El texto repasa las biografías de diversos beatos y siervos de Dios que integraron el movimiento físico en su cotidianidad, desde el activista social Alberto Marvelli hasta el mártir San Philip Evans.

La portada del libro 'Entrenando para el cielo' publicado por la Editorial San Pablo en junio de 2026. Crédito: Editorial San Pablo.
La portada del libro ‘Entrenando para el cielo’ publicado por la Editorial San Pablo en junio de 2026. Crédito: Editorial San Pablo.

Sobre este último caso, el autor destaca una curiosa anécdota: "Con flema británica le concedieron terminar el partido de tenis y al día siguiente lo ejecutaron". Asimismo, el volumen menciona facetas poco conocidas, como la destreza de San Francisco Javier en el salto durante sus años de juventud en París.

Destreza femenina y señales de enfermedad

El libro también otorga un espacio relevante a las mujeres que cultivaron una sólida vida mística combinada con el vigor físico. Santa Teresa de los Andes sobresalió notablemente en estas lides.

"Según el testimonio unánime de quienes declararon en su proceso de canonización, era una excelente amazona. Montaba a caballo con gran destreza, no por necesidad sino porque le apasionaba hacerlo. Se aventuraba por caminos difíciles, barrancos y terrenos escarpados, demostrando una notable valentía y dominio", subraya el eclesiástico.

Además, el experto resalta su capacidad en la natación: "Quienes la conocieron recuerdan que nadaba en las aguas del océano Pacífico frente a las costas de Chile, unas aguas particularmente frías debido a la corriente de Humboldt, que asciende desde las regiones cercanas al Polo Sur. No eran, desde luego, las cálidas aguas del Mediterráneo. Y todo esto ocurría en una época en la que no existían los modernos trajes de neopreno".

En el caso de la beata Chiara Luce Badano y la venerable Montserrat Grases, la práctica deportiva se entrelazó de manera trágica con el sufrimiento físico. Ambas experimentaron dolores punzantes mientras esquiaban o jugaban al tenis, molestias que inicialmente se confundieron con fatiga muscular pero que derivaron en el diagnóstico de un osteosarcoma.

"Precisamente mientras esquiaba comenzó a sentir un dolor que más tarde llevaría al descubrimiento de la enfermedad que padecía. Algo parecido ocurrió cuando jugaba al tenis: un dolor repentino la obligó a soltar la raqueta. En un primer momento pensó que se trataba de una simple molestia muscular, pero finalmente se comprobó que aquel dolor era el síntoma de una enfermedad mucho más grave, un osteosarcoma, que acabaría marcando los últimos años de su vida", detalla el investigador.

Raíces bíblicas y la pedagogía del juego

La perspectiva cristiana del esfuerzo físico encuentra un sólido fundamento en las epístolas del Nuevo Testamento. San Pablo empleaba de manera recurrente metáforas atléticas para ilustrar la perseverancia en la fe.

"Basta leer sus cartas para darse cuenta de que muy a menudo utiliza imágenes deportivas. Sobre todo, la carrera en el estadio y el pugilato o el boxeo", puntualiza el sacerdote, añadiendo que el apóstol comparaba la disciplina de los deportistas temporales con la dedicación exigida a los creyentes para alcanzar la vida eterna.

Bajo una estructura cronológica que abarca desde la figura mítica de Adán hasta la época contemporánea, el volumen examina el deporte desde su esencia lúdica. Esta visión pedagógica también fue aprovechada por figuras como San Juan Bosco en sus oratorios y San Felipe Neri, quienes impulsaron la actividad recreativa como un vehículo eficaz para acercar a la juventud hacia la plenitud espiritual y la alegría.

Nuevos