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La Iglesia católica en México y las autoridades federales han manifestado su profunda preocupación tras una serie de agresiones registradas en planteles de educación secundaria. Los trágicos acontecimientos han encendido las alarmas sobre el tejido social, la salud mental de los jóvenes y la responsabilidad compartida entre familias, instituciones y plataformas digitales.
Tragedia y violencia en planteles educativos
El pasado 1 de octubre, un violento incidente sacudió a una institución educativa en Torreón, Coahuila. De acuerdo con los informes oficiales presentados por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, dos jóvenes mayores de edad e identificados como hermanos y exalumnos del plantel irrumpieron en la Escuela Secundaria General número 13. Los agresores utilizaron armas blancas para atacar al personal docente y a los alumnos en distintos puntos del inmueble.
Durante la agresión, la subdirectora del turno correspondiente, identificada como Nedy Edith Nevarez Gonzalez, resultó gravemente lesionada al intentar proteger a los estudiantes, perdiendo la vida a consecuencia de las heridas. Asimismo, el funcionario federal indicó que cuatro personas resultaron lesionadas, entre ellas dos docentes —uno reportado en estado delicado—, un alumno y una mujer que se reporta estable.
Este suceso ocurrió apenas un día después de que otro adolescente hiriera con armas punzocortantes a cuatro personas, incluyendo a tres miembros del personal y un alumno, en una escuela secundaria ubicada en el estado de Querétaro.
Reacciones desde el gobierno federal
Ante la escalada de violencia en las escuelas, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, señaló que los padres de familia tienen un papel fundamental en la supervisión y el acompañamiento emocional de los menores. Además, la mandataria apuntó directamente hacia la responsabilidad que ejercen las plataformas digitales en la conducta de las nuevas generaciones.
En este sentido, el gobierno federal anunció la creación de un grupo de trabajo enfocado en exigir a las empresas tecnológicas la eliminación de contenidos digitales que promuevan la violencia, el acoso o prácticas abusivas entre menores de edad.
Llamado urgente de la Iglesia católica
Por su parte, la jerarquía eclesiástica expresó su dolor y consternación por los hechos. A través de un pronunciamiento oficial emitido el 2 de octubre, Mons. Luis Martín Barraza Beltrán, Obispo de Torreón, envió sus condolencias a los deudos de la docente fallecida.
“También quiero expresar mi cercanía a las familias de las personas que resultaron heridas por estos hechos. Dios les fortalezca y acompañe en su proceso de recuperación”, escribió el prelado, quien también dirigió un mensaje de apoyo a los parientes de los jóvenes involucrados.
El obispo cuestionó profundamente el rumbo actual de la sociedad mexicana y el impacto de la crisis de valores en la juventud:
“¿Qué seres humanos estamos formando? ¿Qué valores estamos poniendo en su corazón?”, cuestionó Mons. Luis Martín Barraza Beltrán, Obispo de Torreón, Coahuila (México), tras el ataque a una secundaria que acabó con la vida de su subdirectora y dejó heridas a cuatro personas el 1 de octubre.
El líder católico subrayó que la descomposición social no puede atribuirse únicamente a las acciones individuales de los jóvenes implicados, calificando tal postura como un acto de hipocresía colectiva.
“Cargar con la responsabilidad de la descomposición social a los jóvenes implicados, sería una total y absoluta hipocresía de una sociedad que de una forma u otra incita continuamente a la violencia y a la vida sin sentido”, alertó el obispo.
Finalmente, Mons. Barraza Beltrán exhortó a la ciudadanía a no adoptar una postura de indiferencia o de jueces pasivos frente al sufrimiento social, sino a trabajar de manera activa en la reconstrucción del tejido humano y la promoción de una convivencia basada en la paz y la esperanza.








