La Iglesia católica ha dado un paso fundamental en el reconocimiento de la vida y obra del reconocido sacerdote capuchino Ignacio Larrañaga Orbegozo. Este 6 de octubre, la Arquidiócesis de Guadalajara, en México, oficializó la apertura de la fase diocesana destinada a impulsar su causa de beatificación y canonización.
Durante una solemne ceremonia llevada a cabo en las instalaciones de la curia arquidiocesana, las autoridades eclesiásticas dieron lectura al nihil obstat emitido por el Dicasterio para las Causas de los Santos del Vaticano. Asimismo, se presentó formalmente el decreto firmado por el Cardenal Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, mediante el cual se ordena el inicio formal de esta investigación jurídica.
De acuerdo con la normativa canónica vigente y la instrucción Sanctorum Mater, la jurisdicción eclesiástica tapatía cuenta con plena competencia para instruir este proceso debido a que el sacerdote falleció precisamente en territorio mexicano el 28 de octubre de 2013.
Un legado de espiritualidad profunda
Durante el acto protocolario, la representación del Cardenal Robles Ortega estuvo a cargo de Monseñor Fray Juan Manuel Muñoz Curiel, Obispo Auxiliar de Guadalajara, quien definió al fundador de los Talleres de Oración y Vida como un “incansable buscador de Dios”.
El obispo auxiliar destacó ante los presentes que el sacerdote fue un “místico de nuestro tiempo, que, con su palabra cálida y su profunda experiencia contemplativa, enseñó a millones de personas a orar y a vivir en intimidad con el Padre”. Añadió que el presbítero supo simplificar la tradición franciscana para acercarla a cualquier persona común.
En su intervención, el prelado enfatizó que este proceso no persigue la mera admiración de una figura histórica, sino recordar que la llamada a la perfección espiritual es una “vocación de todo bautizado, como él mismo solía enseñarnos”.








