6 octubre, 2026

La Iglesia católica ha dado un paso fundamental en el reconocimiento de la vida y obra del reconocido sacerdote capuchino Ignacio Larrañaga Orbegozo. Este 6 de octubre, la Arquidiócesis de Guadalajara, en México, oficializó la apertura de la fase diocesana destinada a impulsar su causa de beatificación y canonización.

Durante una solemne ceremonia llevada a cabo en las instalaciones de la curia arquidiocesana, las autoridades eclesiásticas dieron lectura al nihil obstat emitido por el Dicasterio para las Causas de los Santos del Vaticano. Asimismo, se presentó formalmente el decreto firmado por el Cardenal Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, mediante el cual se ordena el inicio formal de esta investigación jurídica.

De acuerdo con la normativa canónica vigente y la instrucción Sanctorum Mater, la jurisdicción eclesiástica tapatía cuenta con plena competencia para instruir este proceso debido a que el sacerdote falleció precisamente en territorio mexicano el 28 de octubre de 2013.

Un legado de espiritualidad profunda

Durante el acto protocolario, la representación del Cardenal Robles Ortega estuvo a cargo de Monseñor Fray Juan Manuel Muñoz Curiel, Obispo Auxiliar de Guadalajara, quien definió al fundador de los Talleres de Oración y Vida como un “incansable buscador de Dios”.

El obispo auxiliar destacó ante los presentes que el sacerdote fue un “místico de nuestro tiempo, que, con su palabra cálida y su profunda experiencia contemplativa, enseñó a millones de personas a orar y a vivir en intimidad con el Padre”. Añadió que el presbítero supo simplificar la tradición franciscana para acercarla a cualquier persona común.

En su intervención, el prelado enfatizó que este proceso no persigue la mera admiración de una figura histórica, sino recordar que la llamada a la perfección espiritual es una “vocación de todo bautizado, como él mismo solía enseñarnos”.

Primeros pasos del procedimiento canónico

Como parte inicial de las diligencias jurídicas, Monseñor Óscar Sánchez Barba, quien funge como postulador diocesano de la causa, entregó un registro preliminar compuesto por 50 testigos procedentes de 10 países diferentes. Del mismo modo, se consignaron 47 libros y folletos redactados por el propio sacerdote, además de diversas publicaciones e investigaciones en torno a su biografía y legado apostólico.

La siguiente etapa consistirá en la conformación de un tribunal especial encargado de recabar los testimonios y analizar exhaustivamente la producción literaria del religioso. Toda esta documentación será integrada en un expediente oficial conocido como Positio, el cual se remitirá posteriormente a la Santa Sede para su dictamen definitivo.

Una vida entregada a la evangelización mundial

Nacido el 4 de mayo de 1928 en la provincia guipuzcoana del País Vasco, España, el padre Ignacio ingresó a temprana edad al seminario menor de los frailes capuchinos. Tras completar su formación teológica, recibió la ordenación sacerdotal el 20 de diciembre de 1952 en la ciudad de Pamplona.

Su vocación misionera lo condujo a cruzar el océano Atlántico, estableciéndose en Chile a partir de septiembre de 1959 para realizar labores pastorales directas con las familias y comunidades locales. Años más tarde, fundó el Centro de Estudios Franciscanos y Pastorales para América Latina y consolidó iniciativas masivas de renovación espiritual.

En 1984, el sacerdote dio inicio en Santiago de Chile a los Talleres de Oración y Vida (TOV), un sistema estructurado de formación laical que con el paso de los años experimentó una expansión global en América, Europa, Asia y África. En 2022, esta obra espiritual obtuvo el reconocimiento oficial del Vaticano como Asociación Privada Internacional de Fieles.

El religioso falleció a los 85 años de edad y tras seis décadas de ministerio sacerdotal, mientras se encontraba en Guadalajara participando en una serie de encuentros formativos. Su producción bibliográfica incluye obras de amplio tiraje centradas en la oración, el dolor humano y la confianza absoluta en el Creador.

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