Nuevos cargos por tortura contra Nicolás Maduro y Cilia Flores en tribunales de Nueva York


Nicolás Maduro y Cilia Flores en su mensaje de fin de año, en diciembre pasado, cuando proclamaron el 2026 como el “Año del Reto Admirable” para consolidar la Soberanía definitiva. | Crédito: Prensa Presidencial de Venezuela.
La justicia estadounidense ha ampliado de manera significativa el expediente judicial en contra del exmandatario venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. Fiscales federales presentaron formalmente una nueva acusación que los señala de liderar una conspiración sistemática para cometer torturas, un delito que se incorpora a los cargos previos de narcoterrorismo, tráfico internacional de cocaína y posesión ilícita de armas que ya enfrentan en una corte de Manhattan.
Un esquema sistemático de represión durante dos décadas
De acuerdo con la acusación formal interpuesta el 8 de octubre en el Distrito Sur de Nueva York, ambos imputados habrían encabezado un aparato de control y violencia institucional por más de 20 años. El documento judicial detalla que este sistema se sostuvo mediante prácticas de persecución que incluyeron la agresión física y psicológica contra ciudadanos tanto venezolanos como estadounidenses, consolidando así los métodos para mantenerse en el poder a pesar del rechazo internacional.
Actualmente, Maduro y Flores se encuentran privados de libertad en territorio estadounidense a la espera de que avance su proceso judicial, tras su detención llevada a cabo el 3 de enero en el marco de una operación militar ejecutada por Estados Unidos.
Al respecto, el Fiscal General Todd Blance declaró que el Departamento de Justicia ha estado trabajando “para esclarecer el alcance” de los presuntos crímenes perpetrados por la pareja presidencial en detrimento de la población venezolana y de los intereses norteamericanos.
“Estos cargos adicionales contra los Maduro reflejan el compromiso de esta Administración con la justicia para las víctimas de tortura, narcoterrorismo y crimen organizado”, señaló el funcionario federal.
Silencio oficial en Caracas y el retorno de la Navidad adelantada
Tras la divulgación de estos nuevos cargos por parte de las autoridades judiciales de Nueva York, la plana mayor del chavismo optó por guardar silencio. Figuras clave de la estructura partidaria, como la presidenta interina Delcy Rodríguez y el ministro de Interior, Diosdado Cabello, evitaron emitir comentarios públicos o posicionamientos políticos sobre este revés judicial para el núcleo de poder depuesto.
En contraparte, la administración interna centró su atención mediática en anuncios de carácter festivo y económico. Rodríguez confirmó que el inicio de las festividades navideñas en Venezuela se adelantará oficialmente para el 1 de noviembre, una estrategia gubernamental recurrente durante los años de gestión de Maduro.
“Anuncio que el 1 de noviembre arranca la Navidad, porque yo sé que la Navidad también activa mucha actividad económica, pero principalmente activa la felicidad de los venezolanos y de las venezolanas”, expresó la funcionaria a través de la televisión nacional.
La postura histórica de la Iglesia Católica
Esta práctica gubernamental de modificar el calendario litúrgico con fines políticos ya había generado reacciones previas en sectores eclesiásticos. En el año 2024, ante una medida similar impulsada por el entonces mandatario, los obispos venezolanos manifestaron públicamente su inconformidad y recordaron que esta festividad religiosa “no debe ser utilizada con fines propagandísticos, ni políticos particulares”, puntualizando además que “el modo y el tiempo de su celebración competen a la autoridad eclesiástica”.
Hasta el momento, la jerarquía de la Iglesia Católica en Venezuela ha preferido no emitir nuevas declaraciones en torno a la situación jurídica actual de Nicolás Maduro y Cilia Flores, centrando sus pronunciamientos pastorales en la evaluación de la crisis social y en la urgencia de atender las necesidades de los sectores más vulnerables de la nación.








