10 octubre, 2026

Evangelio y liturgia del domingo 11 de octubre de 2026

Lectura del santo Evangelio según san Marcos (Marcos 10, 17-30)

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, hincó la rodilla ante él y le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

Jesús le contestó: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino solo Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no hurtes, no digas falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre.

El hombre le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.

Entonces Jesús, mirándolo, lo amó y le dijo: Una sola cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.

Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Qué difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo otra vez, les dijo: Hijos, ¡cuán difícil es entrar en el reino de Dios, para los que confían en las riquezas! Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.

Ellos se asombraban aún más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues podrá ser salvo?

Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.

Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido.

Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.

Palabra del Señor

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