12 octubre, 2026

El origen de la controversia por la iconografía mariana

La disputa judicial entre el reconocido escultor Javier Viver y la Fundación Hakuna ha escalado hasta los tribunales españoles, marcando un nuevo capítulo en la relación entre creadores y movimientos eclesiales. El conflicto gira en torno a los derechos de propiedad intelectual de la imagen devocional de la Virgen María asociada a esta conocida comunidad católica juvenil, que ha experimentado un notable crecimiento en los últimos años gracias a su propuesta musical y espiritual.

De acuerdo con la información difundida por el propio artista a través de un comunicado oficial, la decisión de demandar a la entidad se produce «después de años de conversaciones para salvaguardar los derechos sobre su obra, una cuestión esencial para el trabajo de cualquier artista». El creador sostiene que, pese a los múltiples intentos de diálogo, las posturas de ambas partes se han mantenido distantes respecto a la autoría y la explotación comercial de las piezas en discordia.

Cronología de una ruptura artística

El vínculo inicial entre el escultor y la asociación privada de fieles —cuya aprobación canónica se remonta a 2017 bajo el arzobispado del cardenal Carlos Osoro en Madrid— comenzó cuando la organización le encomendó dar forma visual a su identidad espiritual. Fruto de aquel encargo nació la pieza titulada «Nuestra Señora de Hakuna», una representación singular que muestra a la Virgen María en avanzado estado de gestación, arrodillada sobre sus talones y sosteniendo su vientre en un gesto de profunda reverencia eucarística.

Sin embargo, la relación comercial y artística sufrió un punto de inflexión en 2021. En ese momento, la Fundación Hakuna decidió retirar del mercado la obra diseñada por Viver y encomendó el desarrollo de una nueva escultura a la artista María Elisa Rivera. Esta segunda pieza, denominada oficialmente «Madre de Hakuna» o «Madre del abrazo», guarda notables similitudes conceptuales con la versión original y busca seguir reflejando el carisma del movimiento.

Por su parte, la organización religiosa defiende que este segundo diseño encuentra su inspiración principal en una pintura de la artista Matoya Martínez Echevarría, la cual fue entregada como obsequio al papa Francisco durante una audiencia celebrada en Roma en el año 2018.

Reacciones institucionales y posturas de los implicados

Mientras el proceso judicial avanza, las dos partes han querido matizar el alcance de sus diferencias para evitar malentendidos dentro de la comunidad de fieles. Desde la Fundación Hakuna han calificado el asunto ante los medios como «una situación técnicamente compleja de la que se ocupa la Fundación», al tiempo que han querido recalcar que «ambas imágenes recogen la devoción que se tiene en Hakuna a la Virgen María», minimizando así el impacto doctrinal del desencuentro.

Por su parte, Javier Viver ha querido desvincular el litigio económico y de propiedad intelectual de cualquier motivación de índole espiritual. El escultor, que también ha participado en iniciativas de gran repercusión dentro del ámbito religioso como proyectos monumentales del Sagrado Corazón, ha asegurado de forma categórica que «no alberga ninguna animadversión hacia Hakuna ni pretende perjudicar a la Fundación o a las personas que forman parte del movimiento».

Asimismo, el creador ha enfatizado que su intención no es generar «una controversia de carácter religioso o interferir en los sentimientos devocionales asociados a la imagen». Con el inicio de esta vía judicial, el artista confía en que «el procedimiento permita esclarecer la situación de manera justa y respetuosa para todas las partes», sentando un precedente sobre el valor y la protección legal de las obras de arte sacro en el panorama actual.

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