Iglesia católica alerta sobre panorama crítico en Guadalajara debido al severo desabasto de líquido vital
La escasez y las deficiencias en la calidad del servicio hídrico que experimentan los hogares de la Zona Metropolitana de Guadalajara han generado una profunda preocupación en las altas esferas eclesiásticas del estado de Jalisco. Ante las constantes quejas de la población por recibir líquido con tonalidades turbias y malos olores, las autoridades religiosas han exigido una respuesta inmediata para evitar que el conflicto social continúe escalando.
Durante las últimas semanas, los reportes ciudadanos sobre la precariedad del servicio se han multiplicado en distintos puntos de la región urbana. Mientras algunos sectores sufren por la total ausencia del recurso, otros lidian con suministros contaminados que representan un riesgo latente para la salud pública.
Ante este panorama, el gobernador del estado, Pablo Lemús, admitió públicamente el pasado 7 de octubre a través de un mensaje difundido en plataformas digitales que la infraestructura encargada de surtir a la metrópoli arrastra un fuerte rezago por falta de mantenimiento preventivo, lo que ha derivado en graves fallas de saneamiento y desperdicio masivo.
Como respuesta a la emergencia, la administración estatal implementó un esquema de contingencia enfocado en el envío de camiones cisterna para el reparto gratuito de agua potable, además de la instalación temporal de unidades purificadoras en plazas y puntos estratégicos de los municipios con mayor afectación.
Sin embargo, las medidas gubernamentales no han logrado calmar el malestar social. Los días 11 y 19 de octubre, miles de ciudadanos salieron a protestar a las calles en rechazo a la crisis. De acuerdo con cifras proporcionadas por el Gobierno de Jalisco, la primera de estas marchas congregó a cerca de 10.000 personas y culminó en disturbios con elementos de seguridad, dejando un saldo de 39 personas detenidas.
Cardenal Robles pide a las autoridades atender el problema
En el marco de una conferencia de prensa celebrada el 19 de octubre, el Cardenal Francisco Robles Ortega defendió la postura de la comunidad, afirmando que la “ciudadanía tiene todo el derecho” de manifestar su inconformidad ante una situación de esta magnitud. En este sentido, hizo un llamado enérgico para que las instancias gubernamentales aseguren que las protestas pacíficas no sufran ningún tipo de represión, especialmente cuando se trata de un recurso indispensable para la subsistencia humana.
El jerarca católico insistió en la necesidad de actuar con prontitud y dejar de postergar decisiones fundamentales para superar lo que calificó sin rodeos como “una verdadera crisis”. Asimismo, lanzó una advertencia contra el uso partidista de la problemática, señalando que la politización del acceso al agua únicamente entorpece las soluciones y profundiza la polarización social.
“Hay que darle solución; la más pronta, la más radical, la más inteligente, la más integral al problema del agua”, puntualizó el purpurado, reiterando su exhorto a la concordia para impedir que una demanda social legítima derive en episodios de violencia o disputas políticas.








