Un acontecimiento sin precedentes marcó la historia religiosa de Estados Unidos con la beatificación de cinco religiosos que entregaron su existencia hace más de 400 años para salvaguardar el valor del matrimonio. Los denominados mártires de Georgia se convirtieron en los primeros beatos del sur del país y en los primeros mártires norteamericanos reconocidos por defender la doctrina matrimonial.
Una multitudinaria ceremonia en Savannah
El solemne acto litúrgico tuvo lugar en el Centro de Convenciones de Savannah, donde se congregaron aproximadamente 9.000 personas, estableciendo una cifra récord de asistencia para un evento bajo techo en la localidad. Los fieles llegaron procedentes de diversos puntos de Estados Unidos y del extranjero mediante diferentes medios de transporte.
Entre los asistentes se encontraba María Isabel Inoriza De Villota, descendiente en duodécima generación de uno de los hermanos del fraile Francisco, quien viajó desde España junto a su hijo adolescente. “Desde que era niña, he sido testigo de la profunda devoción que mis padres tenían por Francisco. Siempre hemos acudido a él, buscando su protección y ayuda”, señaló, agregando que el reconocimiento papal representa “un sueño hecho realidad”.
La causa de beatificación, impulsada durante una década por la diócesis local, superó con creces las previsiones iniciales de afluencia. Incluso en localidades españolas como La Albuera, lugar de bautismo del fraile Antonio, la noticia generó profunda emoción al punto de rebautizar una plaza en su honor.
Raíces históricas del martirio
La labor de los franciscanos en Norteamérica se remonta al siglo XVI, época en la que establecieron misiones evangelizadoras en la costa de Georgia entre el pueblo indígena guale. Sin embargo, en 1597, los preceptos de la fe católica chocaron con las costumbres de un líder local que pretendía contraer un segundo matrimonio.
Ante la negativa de los religiosos a transigir con la enseñanza cristiana sobre la indisolubilidad conyugal, un grupo armado perpetró el ataque sistemático contra las misiones. Pese a que un sexto fraile sobrevivió a las torturas, los religiosos prefirieron el sacrificio antes que ceder en sus convicciones doctrinales.
Desarrollo de la eucaristía y proclamación oficial
La eucaristía bilingüe contó con la participación de más de 200 miembros del clero, incluyendo numerosos obispos, arzobispos, el nuncio apostólico y representantes de diversas órdenes ecuestres y religiosas. Durante la ceremonia, el Cardenal Frank Leo leyó la carta apostólica que elevó a los altares a los mártires por haber “antepuesto la verdad salvadora del Evangelio a su propia seguridad”.
La proclama estableció que la memoria litúrgica de los nuevos beatos se conmemorará cada 22 de septiembre. Durante su homilía, el Cardenal Leo subrayó la vigencia de su legado y enfatizó que los religiosos triunfaron al abrazar “la llamada a la santidad, que los llevó también a abrazar la vida consagrada, el sagrado sacerdocio, el trabajo misionero, la evangelización, el anuncio y la defensa de la fe y, finalmente, la llamada a entregar su propia vida”.
Asimismo, el purpurado recalcó la naturaleza sagrada de la célula familiar, “fundada sobre la unión de alianza, sacramental e indisoluble entre un hombre y una mujer”. Por su parte, el Obispo de Savannah, Mons. Stephen Parkes, expresó su confianza en que este acontecimiento propicie un mayor respeto hacia la dignidad conyugal en la región y el mundo entero.








