Profundo pesar en el episcopado peruano tras el deceso de dos prelados en menos de 48 horas
La comunidad católica de Perú atraviesa momentos de profunda consternación tras confirmarse el fallecimiento de dos obispos en un lapso de apenas dos días. El acontecimiento más reciente fue la partida de monseñor Jorge Pedro Carrión Pavlich, quien se desempeñaba como obispo de Puno y cuyo deceso se comunicó formalmente este domingo 1 de noviembre.
El religioso, que contaba con 76 años de edad, se encontraba recibiendo atención médica internado en un centro de salud ubicado en la ciudad de Lima. Este trágico suceso enluta nuevamente a la jerarquía eclesiástica nacional a escasas semanas de la anunciada visita del papa León XIV al país sudamericano, programada originalmente del 11 al 16 de noviembre.
La dolorosa cadena de pérdidas comenzó el viernes 30 de octubre, fecha en la que se reportó la muerte de monseñor Richard Daniel Alarcón Urrutia, arzobispo del Cusco, a la edad de 74 años, luego de librar una larga batalla contra el cáncer. Fuentes eclesiásticas señalaron que el arzobispo fallecido se encontraba activamente involucrado en la organización de los actos protocolarios para recibir al Sumo Pontífice en territorio cusqueño.
El fallecimiento del obispo de Puno fue dado a conocer públicamente durante la celebración eucarística llevada a cabo en el emblemático Santuario de la Virgen de la Candelaria. Minutos más tarde, la Conferencia Episcopal Peruana ratificó la lamentable noticia mediante un comunicado oficial dirigido a los fieles.
“Nos unimos en oración a la Iglesia de Puno, a sus familiares y a toda la comunidad católica, agradeciendo a Dios por su vida y su entrega al servicio de la Iglesia”, expresó textualmente el Episcopado, solicitando además peticiones por el descanso eterno del prelado y fortaleza para sus seres queridos.
Una trayectoria consagrada al ministerio pastoral
Originario de Tarma, monseñor Jorge Pedro Carrión Pavlich dedicó gran parte de su existencia a la labor religiosa. Registros del Arzobispado de Lima indican que alcanzó las bodas de oro sacerdotales, cumpliendo 50 años de vida sacerdotal, combinados con más de 26 años de ejercicio episcopal.
Su designación al frente de la diócesis puneña se remonta a mayo del año 2000, un nombramiento emitido por el papa san Juan Pablo II. Desde entonces, condujo los destinos pastorales de la región durante más de 24 años. Con anterioridad a su etapa en el sur peruano, desempeñó funciones administrativas como secretario adjunto en la propia Conferencia Episcopal Peruana.
Itinerario de despedida y exequias fúnebres
Las autoridades eclesiásticas informaron detalladamente sobre el cronograma establecido para las honras fúnebres del difunto obispo. Las exequias iniciaron con un velatorio programado para este domingo 1 de noviembre en el Santuario Arquidiocesano del Sagrado Corazón de Jesús, situado en el distrito limeño de Santiago de Surco, con acceso habilitado desde las 10:00 a. m. hasta las 8:00 p. m.
Posteriormente, los actos litúrgicos y la vigilia se trasladarán hacia la ciudad de Puno durante la jornada del lunes 2 de noviembre. Para el martes 3 de noviembre se prevé la realización de la misa de exequias con presencia de fieles, autoridades civiles y eclesiásticas.
El ciclo de despedida concluirá con el traslado de los restos mortales hacia su ciudad natal, Tarma, donde recibirá cristiana sepultura en el cementerio local el miércoles 4 de noviembre, cerrando así un capítulo de profunda significación para la historia reciente de la Iglesia católica en Perú.








