Un mensaje especial para la Asamblea Plenaria en Lourdes
Meses después de su trascendental recorrido pastoral por territorio francés, el Papa León XIV se dirigió por medio de una misiva a los obispos de ese país, quienes se congregaron en la ciudad de Lourdes para desarrollar su Asamblea Plenaria entre el 3 y el 8 de noviembre. En el arranque de su mensaje, el pontífice expresó su gratitud por aquel viaje, al que describió como “una experiencia inolvidable”.
Durante su comunicación, el líder de la Iglesia católica instó a los prelados a dar seguimiento a los diversos frutos espirituales que dejó su estancia en la nación europea. Entre los temas prioritarios de la agenda episcopal figuró la educación católica, un ámbito al cual el Papa dedicó profundas reflexiones ante los desafíos socioculturales actuales.
La centralidad de Cristo y el valor del bien común
Si bien el pontífice reconoció el valor fundamental de la libertad de conciencia en el individuo, enfatizó que la instrucción escolar y doctrinal “no puede renunciar a su proyecto educativo centrado en Cristo, que tiene como objetivo el desarrollo integral de la persona humana en todas sus dimensiones”. Asimismo, destacó que la sociedad actual demanda ciudadanos íntegros:
“La sociedad —añadió— necesita hombres y mujeres formados en los valores del Evangelio y atentos al respeto del bien común para afrontar las crisis que la desgarran”.
En la misma línea, el obispo de Roma solicitó a la jerarquía eclesiástica mantener una actitud de escucha activa hacia las nuevas generaciones, impulsando trayectos formativos sólidos y significativos para la juventud.
Los santos como guías para los nuevos catecúmenos
Ante el notable incremento en los bautismos de adultos registrado en Francia durante los últimos años, León XIV hizo hincapié en la necesidad de cuidar minuciosamente la preparación de los catecúmenos. Les sugirió presentar a las figuras de la santidad cristiana como una herramienta vital de crecimiento espiritual.
El Papa pidió que los nuevos creyentes se acerquen a “estos amigos del cielo”, argumentando que su ejemplo y cercanía “hacen que la santidad sea accesible a todos”.
Compromiso con las víctimas y protección eclesial
Hacia el final de su mensaje, el pontífice abordó una de las problemáticas más sensibles para la institución, urgiendo a los líderes religiosos a mantenerse firmes en el acompañamiento a quienes han sufrido abusos sexuales o de poder dentro de las comunidades.
“Es esencial que la comunidad de los fieles sea cada vez más un lugar donde los hombres y las mujeres, de todas las edades, puedan encontrar consuelo y sanación”, señaló de manera enfática.
La misiva concluyó con una invocación mariana para los trabajos de la asamblea: “Que Nuestra Señora de Lourdes vele por ustedes durante estas jornadas de trabajo y acompañe su misión pastoral junto a sus comunidades diocesanas, para que la santidad no deje de florecer y desarrollarse en Francia”.








