A 41 años del holocausto: memoria y llamado a la reconciliación
Durante la conmemoración de las más de cuatro décadas transcurridas desde el trágico asalto y posterior operativo militar en el edificio judicial del centro bogotano, la jerarquía católica hizo un fuerte llamado a la sociedad. Las actividades conmemorativas incluyeron una solemne eucaristía en la Catedral Primada, un espacio que congregó a destacados representantes de las ramas judicial y política, así como a los allegados de quienes perdieron la vida.
El Arzobispo de Bogotá, Cardenal Luis José Rueda Aparicio, dirigió un mensaje centrado en la necesidad imperiosa de sanar las heridas del pasado. Recordando los fatídicos sucesos iniciados el 6 de noviembre de 1985, que se prolongaron durante más de 28 horas de intensos combates y que dejaron un saldo aproximado de 100 víctimas mortales —incluyendo 11 magistrados y numerosos casos de desaparición forzada sin esclarecer—, el purpurado insistió en que la memoria debe servir para construir un futuro de paz.
La postura de la Iglesia frente a los antagonismos sociales
Durante su sermón, el líder católico reflexionó sobre el significado espiritual de la fecha y abogó por la superación de las divisiones históricas que han marcado a la nación. En este sentido, cuestionó la persistencia de posturas polarizadoras en la sociedad actual mediante una profunda interrogante:
“¿Hasta cuándo alimentaremos la psicología social de Caín contra Abel? Y podemos también hacernos otra pregunta, ¿a quién le conviene que sembremos enemistades que lo único que nos permiten es cosechar frutos de odio y de destrucción?”, señaló.
El arzobispo enfatizó que la superación de estos conflictos requiere un esfuerzo colectivo basado en el respeto mutuo, la valorización de las diferencias ideológicas y el fomento de espacios genuinos de entendimiento ciudadano. Para el purpurado, la confrontación armada y el uso de la fuerza no son herramientas válidas para la resolución de controversias.
“Suplicamos a nuestro Dios y Padre que conceda la paz eterna a quienes allí perdieron la vida sirviendo a Colombia. Que esta celebración nos permita reconocer con humildad que la opción por la violencia es siempre un fracaso y siempre lo será”, expresó.
Un llamado urgente a la amistad social y el diálogo
Hacia el cierre de su intervención, la máxima autoridad eclesiástica de la capital colombiana instó a la ciudadanía a deponer actitudes sectarias y a enfocar los esfuerzos en tender puentes de comunicación entre sectores opuestos. Según su perspectiva, la cohesión nacional no depende exclusivamente de acuerdos institucionales, sino de una transformación profunda en el fuero interno de cada individuo.
“Sólo el amor logra respetar y armonizar las diversidades para conducirnos a la unidad social que necesitamos. Por amor a Colombia les pido: dialoguemos entre opuestos, dediquémonos con inteligencia a construir la amistad social. Todos necesitamos la unidad, todos podemos aportar para lograrla”, exhortó.
Finalmente, el Cardenal Rueda concluyó que el fortalecimiento institucional y el progreso del país deben cimentarse en la aceptación de la pluralidad, recordando que la nación entera constituye una sola gran familia que requiere el compromiso activo de todos sus integrantes para alcanzar la reconciliación definitiva.








