8 agosto, 2026

Houston, Texas – En un desarrollo significativo para la política de atención médica en Estados Unidos, el acuerdo entre el Texas Children’s Hospital, el Departamento de Justicia (DOJ) de Estados Unidos y el estado de Texas ha sido formalizado. El fiscal general de Texas, Ken Paxton, confirmó esta semana los detalles de este pacto que pone fin a una prolongada investigación sobre las prácticas del hospital en relación con las intervenciones de “transición de género” en menores.

Según los términos del acuerdo, que había sido preanunciado por la oficina de Paxton en mayo, el Texas Children’s Hospital, una de las instalaciones pediátricas más grandes del país, se compromete a dejar de ofrecer procedimientos de transición de género a pacientes menores de edad. Esto incluye el cese de la administración de bloqueadores de la pubertad y hormonas del sexo opuesto, en estricto cumplimiento con la legislación vigente en Texas.

El fiscal general Paxton celebró el acuerdo, calificándolo como “una derrota contundente para la ideología radical de género que se ha aprovechado de los niños de Texas bajo la apariencia de ‘atención médica’”. Su declaración, emitida el 5 de agosto, subraya la postura firme del estado contra estas prácticas en menores.

Más allá del cambio en sus servicios, el Texas Children’s Hospital deberá abonar una suma de 10 millones de dólares para saldar las reclamaciones. De este monto, 8.576.000 dólares serán entregados directamente al estado de Texas. Adicionalmente, el hospital se compromete a financiar la creación y operación de una clínica de detransición durante un periodo de cinco años. Esta innovadora clínica, la primera de su tipo, ofrecerá atención médica restaurativa sin costo a pacientes que previamente se hayan sometido a procedimientos de transición. Se espera que la clínica esté operativa antes de que finalice octubre de este año.

Paxton enfatizó la importancia de este componente: “Texas Children’s ha aceptado devolver millones de dólares a Texas. La clínica de detransición, que será la primera de su tipo, deberá abrir en cuestión de meses. Los médicos activistas que perjudicaron a niños han sido despedidos”.

El acuerdo también estipula la destitución definitiva y la revocación de los privilegios clínicos de cinco médicos específicos involucrados en la realización de estas intervenciones. El hospital tiene prohibido permanentemente volver a contratar a estos profesionales o concederles credenciales. Para asegurar el cumplimiento futuro, el Texas Children’s Hospital deberá implementar nuevas medidas, incluyendo modificaciones en sus estatutos que revocarán automáticamente los privilegios de cualquier médico que infrinja la ley estatal que prohíbe tales procedimientos en niños.

“Este acuerdo envía un mensaje inequívoco”, afirmó Paxton. “Si anteponen la ideología radical a la salud de los niños, mi oficina irá tras ustedes. Seguiremos liderando los esfuerzos para detener la agenda radical de género de la extrema izquierda”.

La investigación que culminó en este acuerdo fue iniciada hace varios años por el Departamento de Justicia y el estado de Texas. Se desencadenó a raíz de denuncias de informantes que alegaban que el hospital continuaba realizando procedimientos de cambio de sexo en menores de manera encubierta, incluso después de que los legisladores estatales los declararan ilegales. En mayo, el Departamento de Justicia informó que el hospital, ubicado en Houston, había aceptado pagar millones de dólares en sanciones civiles e indemnizaciones por presuntamente facturar de forma fraudulenta a Medicaid y a otras aseguradoras por “procedimientos pediátricos de rechazo del sexo”. Las acusaciones federales incluían la infracción de la Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos, la Ley de Reclamaciones Falsas y leyes federales contra el fraude y la conspiración.

El contexto legal en Texas ha sido determinante. En 2022, después de que el gobernador Greg Abbott emitiera una directriz clasificando los procedimientos de transición de género en menores como posible “maltrato infantil” bajo la ley estatal, el Texas Children’s Hospital anunció inicialmente que cesaría las terapias y procedimientos de “cambio de sexo”, citando preocupaciones sobre su legalidad. Posteriormente, en 2023, Texas aprobó una ley que prohibió explícitamente el uso de bloqueadores de la pubertad, hormonas del sexo opuesto y cirugías de transición de género para cualquier persona menor de 18 años.

No obstante, la investigación reveló que al menos tres médicos asociados al Texas Children’s —Richard Roberts, David Paul y Kristy Rialon— presuntamente continuaron realizando procedimientos de “rechazo del sexo” en niños durante 2022 y 2023. Estas pruebas fueron presentadas por informantes y difundidas por Christopher Rufo, investigador del Manhattan Institute, quien afirmó que Rialon había practicado cirugías a menores de edades tan diversas como los 15 años y apenas 1 año.

El fiscal general interino Todd Blanche, del Departamento de Justicia, destacó que su organismo “utilizará todas las herramientas a su disposición para poner fin a la práctica destructiva y desacreditada de la denominada ‘atención de afirmación de género’ para niños”. Sin embargo, el Departamento de Justicia también señaló que el Texas Children’s Hospital cooperó con la investigación y adoptó medidas proactivas que facilitaron la resolución del caso. Es importante recalcar que las reclamaciones resueltas mediante este acuerdo siguen siendo alegaciones y no se ha determinado una responsabilidad formal en un tribunal.

Brett Shumate, fiscal general adjunto de la División Civil, expresó su satisfacción: “Agradezco que Texas Children’s quiera formar parte de la solución y haya dejado de ser parte del problema”. Este acuerdo marca un precedente significativo en el debate nacional sobre la atención médica para menores en el ámbito de la identidad de género.

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