14 septiembre, 2026

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El reciente inicio de actividades escolares para aproximadamente 23 millones de alumnos de educación básica en territorio mexicano ha vuelto a colocar bajo la lupa la calidad de la enseñanza y la gestión de los dispositivos tecnológicos dentro de los planteles. Este debate cobró mayor fuerza tras la divulgación, el pasado 8 de septiembre, de los indicadores del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) 2025, un estudio impulsado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que analizó el desempeño de adolescentes de 15 años en 91 naciones.

Los datos revelados indican que el país se ubicó por debajo de la media establecida por la OCDE en materias fundamentales como matemáticas, comprensión lectora y ciencias, encendiendo las alarmas entre diversos sectores de la sociedad civil y especialistas en materia pedagógica.

Urgen modificaciones profundas en la estrategia de enseñanza

En declaraciones exclusivas para ACI Prensa, Israel Sánchez Martínez, quien encabeza la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF), aseveró que los recientes indicadores demuestran que “hace falta una corrección del rumbo en la agenda educativa sobre los aprendizajes básicos”.

De acuerdo con el representante de los padres de familia, esta crisis se ha profundizado debido al esquema conocido como la Nueva Escuela Mexicana, un planteamiento pedagógico implementado a raíz de la modificación constitucional de 2019 e introducido oficialmente en las aulas durante el ciclo lectivo 2023-2024. El dirigente recordó que la emergencia sanitaria provocada por el COVID-19 dejó secuelas profundas que los esquemas gubernamentales posteriores no han logrado mitigar de forma adecuada.

“Sale la prueba PISA 2022 y salimos negativos, salimos mal. Ahora la prueba 2025 ratifica que este modelo, como ya lo dijimos, no responde a esas necesidades de los menores”, apuntó el líder asociativo.

En contraste, la administración federal actual ha restado validez a estos reportes. La presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, cuestionó la metodología de estas mediciones al señalar que dichas evaluaciones “tienen sus limitaciones por las características de cada país”.

Factores críticos que afectan el aprovechamiento escolar

Más allá de las calificaciones obtenidas en las evaluaciones internacionales, el dirigente de la UNPF identificó deficiencias estructurales graves en el sistema público, destacando específicamente “la falta de capacitación a los docentes” sumada a una excesiva “carga administrativa que casi cada ciclo sexenal se ha venido incrementando”.

Asimismo, alertó sobre una insuficiente asignación de recursos económicos al sector. Aunque reconoció la utilidad de los programas de asistencia social frente a situaciones de vulnerabilidad, advirtió que “las becas, si no están vinculadas a la educación, a rendimientos, a aprovechamiento de la educación, pues simplemente son estériles”.

El impacto de las pantallas y la postura eclesiástica

El informe de la OCDE también puso el foco en el manejo de los teléfonos inteligentes en los centros educativos. El análisis detalla que en aquellos recintos con normativas estrictas de control o prohibición de equipos móviles, los alumnos experimentan menores niveles de distracción, confirmando que un aprovechamiento moderado y regulado de la tecnología favorece el rendimiento académico.

Ante este panorama, la jerarquía católica también ha expresado su preocupación por los efectos socioculturales de la digitalización en la infancia. La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) advirtió que las plataformas digitales fomentan “una cultura de la inmediatez y de la sobreestimulación que debilita el gusto por el esfuerzo y la capacidad reflexiva”.

Por su parte, el padre Carlos Sandoval Rangel, encargado de la pastoral educativa de la CEM, reconoció en entrevista que si bien los teléfonos y aparatos electrónicos son “herramientas magníficas, son extraordinarias”, resulta indispensable “humanizarlas y canalizarlas para bien”.

El sacerdote alertó que el conflicto surge cuando dichos dispositivos “se convierten en el criterio para decidir, para actuar, para todo”, desplazando el espacio de la reflexión y reduciendo la labor fundamental del profesorado dentro del salón de clases. No obstante, enfatizó que la formación integral no recae exclusivamente en las instituciones académicas, recordando que los tutores legales “son los primeros protagonistas de la educación de sus hijos y deben entender que la escuela nunca suple lo que le toca hacer a la familia”.

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