27 junio, 2026

En medio de un tenso clima electoral, monseñor Javier del Río Alba, arzobispo de Arequipa, hizo un llamado categórico a la ciudadanía peruana para ejercer el derecho al voto con discernimiento, responsabilidad y una profunda reflexión moral. La exhortación del prelado se produjo a pocos días de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, fijada para el próximo domingo 7 de junio, un proceso que mantiene en vilo a la nación andina por su ajustada proyección de resultados.

La declaración de monseñor Del Río Alba tuvo lugar al finalizar la Misa que presidió el domingo 31 de mayo en la Catedral de Arequipa. Desde el púlpito, el arzobispo enfatizó que la participación electoral trasciende la mera obligación cívica para convertirse en un “deber moral”. Este concepto subraya la dimensión ética que, desde la perspectiva de la Iglesia Católica, acompaña a la toma de decisiones que impactan el futuro colectivo de una sociedad. “Estos días recemos y pidamos al Señor discernimiento para emitir nuestro voto”, afirmó, invitando a la reflexión espiritual antes de la elección.

Perú se prepara para elegir a su próximo mandatario entre dos opciones con visiones de país marcadamente distintas. Por un lado, Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular y representante de la derecha, cuyo plan de gobierno lleva por nombre “Perú con orden”. Hija del expresidente Alberto Fujimori, su candidatura ha sido una figura recurrente en los últimos procesos electorales. Por otro lado, Roberto Sánchez, candidato de izquierda por Juntos por el Perú, quien ha propuesto una reforma profunda del marco constitucional como pilar de su gestión. Esta polarización ideológica ha marcado el debate público y la campaña, generando un ambiente de alta expectación y cierta incertidumbre.

La estrecha diferencia entre ambos contendientes se hizo patente en la última encuesta de Ipsos Perú, difundida el mismo 31 de mayo. Los resultados mostraban a Fujimori con un 51.4% de los votos válidos, frente al 48.6% de Sánchez, una ventaja de apenas 2.8 puntos porcentuales. Esta cercanía pronostica una jornada electoral reñida y subraya la trascendencia de cada sufragio. El panorama político peruano, caracterizado en los últimos años por una considerable fragmentación y desafíos institucionales, dota a esta elección de una relevancia particular para la estabilidad y el desarrollo del país.

Ante el persistente eco de especulaciones en diversos medios y plataformas digitales que buscaban vincularlo a alguna de las candidaturas, monseñor Del Río Alba fue enfático en desmentir cualquier apoyo explícito. “Quiero que sepan, con toda claridad, que no apoyo ninguna candidatura en concreto, absolutamente. Lo que sí pido es que ejerzamos nuestro derecho al voto con responsabilidad, nada más”, declaró, reafirmando su postura de imparcialidad. Esta aclaración busca preservar la autonomía pastoral y evitar cualquier interpretación que pudiese comprometer la neutralidad de la Iglesia en el proceso electoral. El arzobispo insistió en la necesidad de que cada votante realice su propia evaluación y emita su sufragio “de cara a Dios, conforme a su conciencia”, poniendo el peso de la decisión personal y ética en el centro del acto democrático.

Amplificando su mensaje a través de un video publicado en YouTube en la misma fecha, monseñor Del Río animó a los fieles a dedicar los días previos a la elección a la oración. Hizo un llamado a invocar a la Santísima Trinidad para que el Espíritu Santo inspire e ilumine a los votantes, con la mirada puesta en el “bien común de nuestro Perú, en el bien común de nuestra Patria”. Esta perspectiva, arraigada en la Doctrina Social de la Iglesia, enfatiza que las decisiones políticas deben orientarse al desarrollo integral de todos los ciudadanos, priorizando la dignidad humana y la cohesión social.

El prelado también reflexionó sobre el pasado reciente del país, calificando los últimos diez años como “sumamente difíciles y delicados”. Esta alusión a un período de inestabilidad política, desafíos económicos y divisiones sociales sirve como telón de fondo para su exhortación. “Hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para que los próximos años sean mejores que los pasados, votando a conciencia, votando con las luces del Espíritu Santo”, resaltó, imprimiendo un sentido de urgencia y esperanza en su mensaje. La visión de un futuro próspero y estable para Perú se presenta como el horizonte hacia el cual debe dirigirse el esfuerzo colectivo.

En un comunicado oficial enviado a los medios el 3 de junio, el Arzobispado de Arequipa reiteró y formalizó la postura de monseñor Del Río. El texto confirmó que el arzobispo “no promueve ni pide apoyo para ninguno de los dos candidatos y ha invitado a los electores a pedir a Dios que nos dé discernimiento para emitir un voto de conciencia pensando en el bien común de la Nación”. Este documento oficial proporciona un respaldo institucional a la posición del arzobispo y busca clarificar cualquier duda sobre la postura de la Iglesia en Arequipa respecto a las elecciones.

Además, el mensaje del arzobispo extiende una petición a quien resulte electo presidente. Solicitó al futuro mandatario “que haga un llamado a la unidad nacional en torno a un plan de gobierno que pueda ser mejorado con el aporte de todos los sectores de la sociedad, pensando en el bien de todos y especialmente de nuestros hermanos más necesitados”. Esta visión trasciende el proceso electoral para enfocarse en la gobernabilidad y la construcción de un proyecto nacional inclusivo, un principio fundamental de la enseñanza social cristiana que busca fomentar la solidaridad y la justicia social en todas las esferas de la vida pública. El énfasis en la unidad nacional y la atención a los más vulnerables resalta el compromiso de la Iglesia con una sociedad equitativa y solidaria.

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