8 julio, 2026

Colombia se ha convertido en el epicentro de una significativa manifestación de fe, al recibir la reliquia de primer grado de San Francisco de Asís. Este venerable vestigio, un fragmento óseo del cuerpo del santo, inició en junio una extensa peregrinación por diversas diócesis del país, marcando un momento trascendental en la conmemoración de los 800 años del fallecimiento del “Poverello de Asís”. La iniciativa se enmarca dentro del Año Especial de San Francisco, un periodo de gracia proclamado a nivel global por el Papa León XIV a principios de este año.

La Provincia Franciscana de la Santa Fe en Colombia ha sido la principal impulsora y organizadora de este recorrido espiritual. Con un lema que resuena profundamente en el corazón de los fieles –“Francisco de Asís: una semilla de vida eterna”–, la travesía busca invitar a la comunidad católica a un encuentro renovador con el legado de uno de los santos más venerados de la cristiandad. El programa detallado de visitas de la reliquia, que se extiende a lo largo de julio, incluye ciudades como Medellín, Bello, Caucasia y Jericó, sumándose a la capital del Magdalena, Santa Marta, donde comenzó su periplo.

La llegada de la reliquia no solo ofrece a los creyentes la oportunidad de venerar una pieza de gran valor histórico y religioso, sino que también propicia espacios para la reflexión y la oración profunda. Durante cada parada, se celebrará la Santa Misa, y los asistentes tendrán la ocasión de presentar sus intenciones y súplicas al Señor, pidiendo la intercesión de San Francisco de Asís. Este acto de fe colectiva subraya la profunda conexión que millones de personas mantienen con la figura del santo, reconocido por su humildad, su amor por la naturaleza y su compromiso radical con los valores del Evangelio.

En sus plataformas digitales, específicamente en Instagram y Facebook, los frailes franciscanos han difundido activamente mensajes de invitación y ánimo. Hacen un llamado a no desaprovechar esta singular oportunidad de “encontrarse con el testimonio de un hombre que transformó el mundo viviendo el Evangelio con alegría y sencillez”. La insistencia en la sencillez y la alegría como pilares de la vida cristiana, características distintivas del santo, resuena como un eco atemporal en un mundo que a menudo busca la complejidad. La exhortación es clara y directa: “Ven, ora, peregrina y permite que este tiempo de gracia renueve tu corazón”, invitando a una experiencia personal de fe y transformación.

El Año Especial de San Francisco, instaurado por el Papa León XIV en enero, se extenderá hasta el 10 de enero de 2027. Este periodo no es solo una oportunidad para recordar al santo, sino también para que los católicos, siguiendo las directrices del Sumo Pontífice, puedan obtener la indulgencia plenaria. Las condiciones para acceder a esta gracia espiritual, comúnmente conocidas, incluyen la confesión sacramental, la comunión eucarística y la oración por las intenciones del Pontífice. Además, se requiere la peregrinación a cualquier iglesia conventual franciscana o a cualquier lugar de culto dedicado a San Francisco en cualquier parte del mundo. Esta disposición del Papa León XIV amplifica el alcance de la celebración, permitiendo que fieles de todo el orbe se unan a la conmemoración.

La importancia de esta peregrinación en Colombia va más allá de la veneración de una reliquia; representa un llamado a redescubrir la esencia del mensaje franciscano. En un contexto global que enfrenta diversos desafíos, la figura de San Francisco emerge como un faro de esperanza, un modelo de vida centrado en el servicio, la fraternidad y el cuidado de la creación. La invitación a los fieles colombianos y a la comunidad global a participar de este jubileo es un recordatorio de que la espiritualidad y la fe pueden ser motores de cambio personal y social, inspirando a vivir con mayor propósito y compasión.

La presencia de la reliquia de San Francisco de Asís en el territorio colombiano, bajo el auspicio del Año Especial proclamado por el Papa León, no es solo un evento religioso; es un fenómeno cultural y social que congrega a miles, reafirmando la profunda fe del pueblo colombiano y su conexión con una tradición espiritual que ha moldeado siglos de historia cristiana. El Pontífice, a través de esta convocatoria global, busca revitalizar la devoción y la práctica de los valores franciscanos en la Iglesia contemporánea.

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