19 agosto, 2026

Crédito: Luz Ivonne

La historia de Luz Ivonne Ream refleja cómo una crisis emocional no atendida puede abrir la puerta a ideologías contrarias a la fe cristiana. Actualmente conocida como conductora en canales católicos y orientadora de parejas junto a su esposo, su vida personal atravesó un periodo de quiebre absoluto que terminó en un proceso de divorcio, una situación que ella misma relaciona directamente con su incursión en el mundo de la Nueva Era.

Marcada por la pérdida de su madre a temprana edad y criada por su abuela bajo estrictas normas católicas, Luz Ivonne conoció a Tomás cuando apenas tenía 16 años. Años más tarde contrajeron matrimonio y emigraron a Estados Unidos para consolidar su hogar. Sin embargo, con el paso del tiempo, las exigencias de la rutina y las cargas del pasado comenzaron a fracturar la convivencia familiar.

Del sufrimiento emocional a la búsqueda en filosofías alternativas

Tras cargar durante años con heridas de la infancia no resueltas, la protagonista de esta historia decidió romper el vínculo conyugal. Durante aproximadamente cinco años, la pareja permaneció separada y legalmente divorciada. Al recordar esa etapa, describe que se “sentía ahogada, ahorcada” y que quería “salir corriendo de lo que yo creía era mi prisión y mi verdugo”. Con el tiempo comprendió que el verdadero problema radicaba en sus propias “heridas emocionales las que poco a poco me habían provocado asfixia interior”.

A pesar de mantener prácticas religiosas constantes como la asistencia a misa y la confesión, el diagnóstico de cáncer —del cual logró recuperarse— le dejó secuelas severas de depresión. En ese momento de vulnerabilidad, aconsejada por un conocido, recurrió a diversas corrientes de pensamiento alternativo buscando un alivio rápido a su malestar anímico.

Boda de Luz Ivonne y Tomás Ream. Crédito: Luz Ivonne
Boda de Luz Ivonne y Tomás Ream. Crédito: Luz Ivonne

El impacto de las prácticas esotéricas en la estabilidad familiar

Lejos de encontrar paz, su acercamiento a disciplinas como el reiki, la sanación con cuarzos, el yoga, el taichí, las constelaciones familiares y diversos cursos de superación personal alteró su percepción de la realidad. Aunque al principio experimentó una falsa sensación de bienestar, hoy asegura que su alma “estaba perfectamente anestesiada por ‘el otro’, por el padre del engaño, de la mentira y de la división”.

Bajo esta influencia, llegó a convencerse de que “Dios me quería feliz” y que si su esposo no cumplía con esa expectativa, debía abandonarlo, restándole importancia a los compromisos sacramentales y familiares. No obstante, el cuestionamiento interno sobre si estas actividades realmente la acercaban a la figura de Jesucristo la impulsó a replantearse su camino y a buscar una profunda renovación espiritual mediante retiros y oraciones de liberación.

La reconciliación y una advertencia sobre los peligros espirituales

Tras un lustro de distanciamiento, el matrimonio logró sanar sus heridas y concretar una reconciliación oficial. Hoy en día, ambos utilizan su testimonio para advertir a otras familias sobre los riesgos de estas corrientes. Desde su perspectiva, “hay una total conexión entre la nueva era en cualquiera de sus elementos con un rompimiento matrimonial y otras desgracias”, puntualizando que “nada de esto es el camino de la sanación”, ya que la plenitud únicamente se encuentra en la fe cristiana.

Luz Ivonne y Tomás Ream. Crédito: Luz Ivonne
Luz Ivonne y Tomás Ream. Crédito: Luz Ivonne

Finalmente, enfatiza que la raíz de estas caídas suele encontrarse en momentos de profunda vulnerabilidad personal: “Me atrevo a ser enfática al decir que todos los que caemos en la nueva era es porque estamos en una fuerte crisis personal; algo dentro de nosotros se está desacomodando, y estamos en búsqueda de algo que creemos que es el bien”. Actualmente, continúa su labor de evangelización a través de medios católicos y espacios de comunicación orientados a la familia.

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