La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) ha alzado su voz ante la proximidad de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, manifestando su enérgico rechazo a la manipulación de sus comunicados y mensajes institucionales. La entidad eclesiástica subraya que la Iglesia Católica en el país mantiene una postura de estricta neutralidad partidista, un principio fundamental de su misión pastoral.
A través de un comunicado emitido el 11 de junio, la CEC expresó su profunda inquietud por el uso malintencionado que individuos sin escrúpulos están haciendo de sus pronunciamientos en redes sociales. En un período tan crucial para la nación, marcado por la polarización electoral, la Conferencia Episcopal enfatizó la importancia de no desvirtuar el propósito de sus mensajes, que es guiar y no intervenir en la contienda política.
“Una vez más, es imperativo aclarar que la Iglesia Católica no se inmiscuye en la política partidista. Nuestro rol es animar a todos los ciudadanos colombianos a ejercer su derecho al voto de manera libre, consciente, debidamente informada y plenamente responsable”, detalló el organismo en su declaración. Este llamado resalta la autonomía del votante y la necesidad de un discernimiento personal frente a las opciones electorales.
Un día antes, el Departamento de Comunicaciones de la CEC ya había advertido sobre la distorsión de las palabras de los obispos. Instó a que los mensajes episcopales sean “comprendidos y difundidos en su contexto integral”, advirtiendo contra interpretaciones ajenas a su verdadera finalidad pastoral. La institución clerical recordó que todos sus comunicados y exhortaciones se fundamentan en los principios del Evangelio, la vasta Doctrina Social de la Iglesia y el Magisterio. Estos pilares, que el Pontífice actual, Papa León XIV, ha enfatizado en su pontificado como esenciales para la participación ciudadana y el bien común, son la guía de la Iglesia en Colombia.
La finalidad primordial de estos documentos es “ofrecer criterios de reflexión que favorezcan la participación activa de los ciudadanos en la vida democrática del país”. La CEC busca promover un ejercicio del voto basado en el discernimiento responsable, la libertad individual, el respeto mutuo, la cultura del encuentro, la reconciliación social y la incansable búsqueda del bien común. Es fundamental, según la Conferencia Episcopal, que estos pronunciamientos “en ningún caso pretendan favorecer, respaldar o deslegitimar candidatura alguna, ni expresar adhesión a proyectos políticos particulares”. La neutralidad es, por tanto, una piedra angular de su compromiso.
En un incidente paralelo, que ilustra la delicadeza del contexto electoral, la Comunidad de los Misioneros Redentoristas, a cargo de la emblemática Basílica del Señor de los Milagros de Buga, también emitió un comunicado para desmentir cualquier apoyo partidista. El santuario, un centro de devoción nacional, aclaró que no patrocina a ningún candidato presidencial ni se vincula con campaña política alguna.
La controversia surgió a raíz de la manifestación del candidato presidencial Abelardo de la Espriella, quien expresó su intención de visitar la Basílica el domingo 14 de junio. Al respecto, los misioneros redentoristas precisaron: “Queremos aclarar que su presencia en el Santuario corresponde exclusivamente a una visita de carácter personal y privado, motivada por su oración y devoción, como la de cualquier otro peregrino o fiel que acude a encomendarse al Señor de los Milagros”. Esta puntualización busca salvaguardar la santidad del espacio y la pureza de la motivación espiritual.
Los religiosos destacaron que la basílica “está abierta para todos” y, a lo largo de su historia, ha recibido a “numerosos servidores públicos, dirigentes políticos, gobernantes y candidatos de diversas corrientes”. En todos estos casos, su asistencia se ha considerado “siempre en calidad de peregrinos y sin que ello implique respaldo, adhesión o compromiso institucional alguno” por parte del templo o la comunidad religiosa.
Reiteraron que todos los aspirantes políticos y ciudadanos son “bienvenidos a participar en las celebraciones religiosas y a visitar este Santuario en igualdad de condiciones”, siempre y cuando se respete “el carácter sagrado del templo y el sentido espiritual de nuestras celebraciones”. Finalmente, la comunidad invitó a todos los fieles y a la sociedad en general a “preservar un ambiente de respeto, fraternidad y comunión”, evitando cualquier interpretación que pudiera “confundir la misión evangelizadora de la Iglesia con actividades de carácter político-partidista”.
Este contexto de aclaraciones eclesiales se produce en la antesala de la segunda vuelta presidencial, que se disputará el domingo 21 de junio. Los contendientes son Abelardo de la Espriella, representante de la derecha, e Iván Cepeda, postulado por la izquierda y miembro del partido del presidente Gustavo Petro. Una encuesta reciente de AtlasIntel, publicada el 10 de junio por la revista Semana, indicaba una intención de voto del 52.6% para De la Espriella y un 44.8% para Cepeda, con un 2.6% que optaría por el voto en blanco. En este escenario de alta competitividad y tensión política, la Iglesia colombiana busca asegurar que su voz sea entendida como un llamado a la ética cívica y no como un respaldo a ninguna facción.








