15 mayo, 2026

En el marco de la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) ha emitido un contundente mensaje, destacando la invaluable labor de los periodistas en Venezuela y denunciando la compleja realidad que enfrentan, marcada por la persecución y la censura a lo largo de más de dos décadas. Este pronunciamiento, divulgado por la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, subraya que la tarea de informar en el país hoy exige una “valentía especial” por parte de los profesionales de la prensa.

El episcopado venezolano enfatizó que la Iglesia no puede permanecer indiferente ante los graves desafíos que se presentan. Particularmente, los obispos señalaron la existencia de una “narrativa fragmentada” y una “descalificación sistemática” que, a menudo desde el poder, busca silenciar la verdad y distorsionar la realidad. En este escenario adverso, la CEV ve una oportunidad para que los comunicadores se conviertan en “artesanos de la escucha y la comunión”, erigiéndose como “oasis de serenidad” tan necesarios para el pueblo, capaces de transformar la inquietud social en esperanza a través de una comunicación genuinamente humana.

Asimismo, la Conferencia Episcopal recalcó que la comunicación no es una labor aislada, sino que constituye una parte vital de la misión evangelizadora de la Iglesia. En sintonía con este principio, Monseñor Luis Enrique Rojas, obispo de Punto Fijo y presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, extendió una invitación a todos los comunicadores a participar en la próxima Asamblea Nacional de Misioneros Digitales. Este encuentro, programado del 18 al 20 de septiembre, cuya ubicación exacta está aún por definirse, busca consolidar la Red Nacional de Misioneros Digitales de Venezuela. Su objetivo es propiciar un espacio de discernimiento y formación sinodal, que permita a los participantes utilizar las plataformas digitales desde una perspectiva arraigada en los valores del Evangelio.

El comunicado de la CEV instó a los periodistas a no cejar en su búsqueda de la justicia y a poner su voz al servicio de aquellos que carecen de ella. Se hizo un llamado a que su trabajo refleje siempre la compasión de Cristo, protegiendo la dignidad de cada individuo frente a la aparente frialdad de los algoritmos y la desinformación. “Nuestra misión es, en esencia, custodiar la humanidad en cada información”, afirmaron los obispos. Finalmente, Monseñor Rojas encomendó la labor de todos los comunicadores a la protección de Nuestro Señor Jesucristo y de la Santísima Virgen, bajo la venerable advocación de Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela.

**Día Internacional de las Familias: Un pilar de esperanza y fe**

Coincidiendo con estas reflexiones, el pasado viernes 15 de mayo se conmemoró el Día Internacional de las Familias. La Conferencia Episcopal Venezolana, a través de su Comisión Episcopal de Familia e Infancia, aprovechó la ocasión para difundir otro mensaje fundamental, resaltando el valor trascendental del núcleo familiar como el epicentro “donde nace la esperanza de nuestro país”.

Los obispos venezolanos enfatizaron que la familia es mucho más que el centro de la sociedad; la definieron como la primera escuela de la fe, el espacio donde el nombre de Dios se aprende y se internaliza a través de gestos de amor incondicional y oraciones sencillas. Es en el hogar, subrayaron, donde cada persona es valorada y amada por quien es, sin condiciones ni reservas.

La comisión episcopal explicó que la verdadera perfección en la vida familiar no reside en la ausencia de problemas o dificultades, sino en la constante presencia de la misericordia. Por ello, cada familia está llamada a buscar la santidad en los pequeños detalles y en la cotidianidad de su existencia.

Además, el mensaje de la CEV puso un énfasis especial en los niños, a quienes describieron como el “presente vibrante de la Iglesia”. Por tanto, cada hogar tiene la responsabilidad de proteger su inocencia y asegurar su formación integral, preparándolos para ser miembros plenos de la sociedad y de la comunidad de fe.

El episcopado renovó su compromiso inquebrantable de acompañar a cada hogar, brindando apoyo tanto en sus momentos de luz como en sus sombras. Finalmente, invitaron a cada miembro de la familia a transformar su hogar en una “iglesia doméstica”, un santuario donde se respire constantemente “el aroma de la ternura y la paciencia”. El comunicado concluyó con una invocación a la Sagrada Familia de Nazaret, pidiendo que sea el espejo en el que se miren todos los hogares venezolanos, para que, a pesar de las adversidades, nunca falte en ellos “el vino de la alegría y de la esperanza”.

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