Conmoción en instituciones educativas por la muerte de dos allegados en el trágico choque ferroviario de Urda
El trágico accidente ferroviario de alta velocidad ocurrido el pasado 28 de octubre de 2026 en la localidad toledana de Urda ha dejado una profunda huella en diversas comunidades religiosas y educativas del país. Tanto la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) como el Colegio de los Salesianos de Atocha, ubicado en Madrid, confirmaron oficialmente el fallecimiento de dos personas estrechamente vinculadas a sus respectivas instituciones durante el violento impacto.
El adiós a Carlos Ortiz, referente de la educación CEU
Entre las víctimas mortales del siniestro se encuentra Carlos Ortiz, quien se desempeñaba como director del Área de Colegios CEU y lideraba el Colegio CEU San Pablo Sanchinarro. Desde la ACdP lo han recordado públicamente como “un hombre de profunda fe cristiana y especial devoción a la Virgen María”, destacando la conmoción generalizada que ha provocado su repentina partida en el seno de la organización.
A través de un comunicado oficial emitido tras el suceso, la entidad expresó: “Carlos era una persona muy querida en nuestra institución y su pérdida nos conmueve profundamente. Desde la ACdP y el CEU queremos trasladar todo nuestro cariño y cercanía a su mujer, Mónica, a toda su familia y, de manera muy especial, a la comunidad educativa del Colegio CEU San Pablo Sanchinarro”.
Con una trayectoria de casi 20 años dedicados a la labor docente bajo el ala de la ACdP, Ortiz era licenciado en Filología Hispánica. Su recorrido profesional comenzó en 2008 como docente de asignaturas como Lengua Castellana, Latín y Literatura en el Colegio CEU San Pablo Montepríncipe. Posteriormente, en 2015, asumió la dirección de Estudios en el centro de Sanchinarro, un cargo que antecedió a su nombramiento como director general de dicho colegio en 2019.
En el momento en que ocurrió el trágico descarrilamiento y posterior colisión, Ortiz coordinaba el Área de Colegios CEU, formaba parte de la Junta Directiva Nacional de la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE) y ejercía como docente y director del Máster Universitario en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato en la Universidad CEU San Pablo.
El comunicado institucional ahonda en su perfil humano y vocacional al señalar que “entendía la educación como una vocación y una forma de servir a Dios a través de la formación humana y cristiana de las nuevas generaciones. En el colegio de Sanchinarro conoció, hace once años, a Mónica, quien se convertiría en su esposa. Hombre bueno, cercano y trabajador incansable, destacó por su calidad humana, su compromiso con la educación y su entrega a los demás”.
En el mismo accidente ferroviario también viajaba Javier Tello, miembro de la asociación y director general de la Fundación Universitaria San Pablo CEU. Ante la preocupación inicial por su estado de salud, la ACdP confirmó con alivio que Tello se encuentra “recuperándose favorablemente de las heridas sufridas en el accidente ferroviario”.
La comunidad salesiana llora la pérdida de Daniel Cabañas
Por otro lado, el ámbito salesiano también se vistió de luto tras conocerse el fallecimiento de Daniel Cabañas, quien fuera antiguo alumno del Colegio Salesianos de Atocha en Madrid. La noticia ha golpeado fuertemente a esta comunidad educativa, la cual había recibido recientemente la visita del rector mayor, Don Fabio Attard, en el marco de su 125 aniversario.
Como muestra de duelo y memoria, a la entrada del recinto escolar se ha dispuesto “un pequeño altar a los pies de Don Bosco” para que alumnos, profesores y allegados puedan reunirse a orar por el joven. Cabañas completó sus estudios de Grado Superior de Automática y Robótica en dicha institución antes de enfocar su trayectoria laboral hacia el sector de los transportes sobre rieles, lo que lo llevó a desempeñarse como maquinista en prácticas en el convoy del AVE que colisionó contra una unidad de la compañía Iryo.
Quienes lo conocieron en las aulas del colegio madrileño lo describen unánimemente como una gran persona que solía regresar al centro educativo para participar en festividades tradicionales como las de Don Bosco y María Auxiliadora, aprovechando los momentos de descanso para charlar con sus antiguos profesores.
En una sentida nota difundida en las últimas horas, la comunidad salesiana manifestó su dolor absoluto: “Nos unimos al dolor, rabia e impotencia de los que ya sentimos su ausencia”. El texto institucional concluye encomendando su alma “al amparo de San Juan Bosco, y a la protección de María Auxiliadora. Y que consuele los corazones de quienes lloran la ausencia de Daniel”.








