Las autoridades cubanas han impedido la salida del país al padre Castor Álvarez Devesa, frustrando su viaje a Estados Unidos para participar en un importante evento eclesiástico: la ordenación episcopal de monseñor Emilio Bosca Agüero. El obispo electo fue designado para la Diócesis de Venice, en Florida, por el Papa León XIV. Este incidente, que se produjo el pasado 10 de julio, no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un patrón preocupante de restricciones y hostigamiento contra líderes religiosos en la isla, según han denunciado organizaciones de derechos humanos.
El padre Álvarez Devesa hizo pública su situación a través de un video en su cuenta de Facebook, donde relató la frustración y la sorpresa de ser detenido justo antes de abordar su vuelo. “Estaba por abordar el vuelo y me impidieron hacerlo”, afirmó el sacerdote, quien no ocultó su desilusión por la falta de aviso previo por parte de las autoridades. Lamentó haber tenido que presentarse en el aeropuerto y enterarse allí mismo de la prohibición de salida, especialmente después de que amigos le hubieran costeado el pasaje. A pesar del revés, el clérigo mantuvo una postura de fe y esperanza. “Dios nos acompañe, confiamos que Cristo es el Mesías. A Él lo crucificaron, le pusieron una corona de espinas, así que a nosotros nos pasa también”, reflexionó, buscando consuelo en su creencia.
Con un mensaje que trascendía su situación personal, el padre Álvarez Devesa expresó un profundo anhelo de libertad para su nación. “Espero que Bosca tenga una buena ordenación y que un día tengamos la libertad los cubanos, que podamos echar el gol en el Mundial y que seamos libres”, sentenció, uniendo su deseo de libertad religiosa a una aspiración más amplia para el pueblo cubano. El evento al que el sacerdote cubano debía asistir era la solemne ordenación e instalación de monseñor Emilio Bosca Agüero como tercer obispo de la Diócesis de Venice. Monseñor Bosca, un franciscano con una trayectoria misionera significativa en La Habana entre 2007 y 2019, fue personalmente designado para esta importante labor episcopal por el Santo Padre León XIV el 13 de mayo de 2026. La ceremonia de toma de posesión y ordenación estaba programada para este sábado 11 de julio, desde las 2:00 p.m. (hora local), en Venice, Florida.
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) reaccionó de inmediato, emitiendo un comunicado el mismo 10 de julio para condenar enérgicamente la medida contra el padre Álvarez Devesa. La organización resaltó que “el impedimento de salida y de entrada al país es uno de los instrumentos represivos del régimen cubano en contra de cualquier persona que disiente”. El OCDH acusó directamente a la oficina de asuntos religiosos del Partido Comunista de Cuba de persistir en el uso de estas tácticas, “incluso en los graves momentos que vive el país”, una referencia a la compleja situación social y económica que atraviesa la isla.
Para el Observatorio, el incidente con el padre Castor Álvarez no es un caso aislado, sino un síntoma claro de “una escalada represiva que incluye a líderes religiosos”. Esta afirmación subraya una tendencia preocupante en Cuba, donde la libertad de culto y expresión de líderes cristianos ha sido repetidamente vulnerada. La organización ha documentado cómo, en las últimas semanas, otros pastores evangélicos y líderes de diversas confesiones cristianas también han denunciado acciones similares por parte del gobierno.
Entre los casos más recientes y notorios se encuentra el del pastor Alian López Rodríguez, integrante de la Alianza de Cristianos de Cuba. Fue detenido el 28 de junio de 2026 tras participar en una pacífica peregrinación en Cabaiguán, una localidad en la provincia de Sancti Spíritus. Según el OCDH, los participantes de esta expresión de fe recorrieron las calles portando banderas blancas, símbolos universales de paz, junto a la bandera cubana, mientras elevaban oraciones por su comunidad y por la nación.
Otro líder religioso que ha sufrido el hostigamiento estatal es el pastor Rolando Pérez Lora, ampliamente conocido como “El Pregonero de Cristo” por su activa labor evangelizadora. Pérez Lora fue recientemente citado por la policía política, sometido a interrogatorios y amenazado, acciones directamente vinculadas a su ministerio religioso. Ante la gravedad de la situación, el OCDH informó el mismo viernes 10 de julio que presentó una denuncia formal ante la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la libertad de religión o de creencias, detallando las presuntas violaciones de derechos humanos sufridas por el pastor.
El documento enviado a la ONU por el OCDH argumenta que el pastor Pérez Lora enfrenta “una situación continuada de violaciones al derecho a la libertad de religión o de creencias”. La organización sostiene que existe “un patrón sostenido de hostigamiento, vigilancia, intimidación y amenazas presuntamente atribuibles a agentes estatales y autoridades vinculadas a los órganos de la Seguridad del Estado y de la Policía Nacional Revolucionaria”. Finalmente, la denuncia ante el organismo internacional concluye que “el conjunto de estas actuaciones presenta características compatibles con un patrón de interferencia indebida en el ejercicio de la libertad de religión o de creencias, particularmente cuando las restricciones recaen sobre manifestaciones externas de la fe —como la predicación, la evangelización, la enseñanza religiosa, la difusión de sermones y el acompañamiento espiritual— y parecen estar motivadas por el contenido de los mensajes transmitidos o por su impacto social”. Estos incidentes reiteran la crítica situación de la libertad religiosa en Cuba y la creciente preocupación de la comunidad internacional.






