8 julio, 2026

La Diócesis de Aguascalientes, en México, ha emitido un comunicado contundente para desmarcarse de las actividades de dos exsacerdotes y lanzar una seria advertencia a sus fieles. La autoridad eclesiástica acusa a estos individuos de llevar a cabo prácticas fraudulentas que, según el obispado, “engañan y dañan la vida de fe de las personas”, sembrando confusión y perturbación en la comunidad católica local.

La nota oficial de la diócesis subraya una preocupación creciente, que, si bien se manifiesta en Aguascalientes, es un fenómeno observado en diversas partes del país. Se refiere a la presencia de sujetos que “simulan ser sacerdotes” sin la debida autorización o, en otros casos, de clérigos que “han sido expulsados del sacerdocio por haber cometido graves acciones” y que, a pesar de ello, continúan ejerciendo un falso ministerio.

A pesar de los esfuerzos previos de la diócesis por informar a los creyentes sobre estas irregularidades, la problemática persiste. El comunicado señala con preocupación que varios de estos individuos logran “encontrar lugares en los que se les permite tener arraigo y realizar sus prácticas fraudulentas”, lo que dificulta su erradicación y perpetúa el engaño.

**Identificación de los exsacerdotes y sus prácticas**

El obispado de Aguascalientes ha identificado explícitamente a dos de estas personas que operan en su jurisdicción: Alfredo Cabrera Fernández y Juan Arce Valencia. Ambos, aunque con pasados distintos en la vida religiosa, ahora se encuentran desvinculados de la legítima autoridad de la Iglesia y, según la diócesis, están incurriendo en actos que van en contra de la doctrina y la disciplina católica.

Alfredo Cabrera Fernández, quien anteriormente formó parte de la Congregación de los Legionarios de Cristo, es señalado por atribuirse “poderes de sanación” y por organizar eventos donde supuestamente se realizan “curaciones y expulsión de demonios”. La diócesis enfatiza la gravedad de sus acciones, ya que también “atenta contra la celebración de los sacramentos de Eucaristía y Penitencia”, elementos centrales de la vida sacramental católica. Estas actividades, según la información proporcionada, suelen llevarse a cabo en espacios ajenos a los templos católicos, como salones de fiesta, domicilios particulares e incluso asilos de ancianos, aprovechando la vulnerabilidad de algunas comunidades.

Es importante recordar que la situación de Cabrera Fernández ya había sido objeto de una alerta previa. En junio de 2025, se informó a los fieles que había sido “expulsado de la Congregación de los Legionarios de Cristo, al comprobarse que posee serias dificultades doctrinales para el ejercicio ministerial”. Esta expulsión, que representa una severa medida disciplinaria, implica la pérdida de todas las facultades sacerdotales y la imposibilidad de ejercer cualquier tipo de ministerio dentro de la Iglesia Católica. La reincidencia en estas prácticas, a pesar de la advertencia previa, agrava la preocupación del obispado.

Por su parte, Juan Arce Valencia, quien perteneció a la congregación de la Santísima Trinidad, ha sido identificado por una práctica igualmente preocupante. La diócesis ha recibido testimonios que indican que Arce Valencia acostumbra a presentarse en funerarias de la ciudad para ofrecer la celebración de exequias o misas de cuerpo presente dentro de estos establecimientos. Esta acción es canónicamente irregular, ya que la administración de los sacramentos y la celebración de ritos litúrgicos corresponden exclusivamente a sacerdotes en plena comunión con la Iglesia y con las licencias ministeriales vigentes.

Los testimonios de quienes han interactuado con Arce Valencia son reveladores. La diócesis ha recogido reportes de personas que manifestaron haber quedado “profundamente dolidas, por lo grotesco que ha resultado esta experiencia vivida”, lo que sugiere un impacto negativo significativo en el duelo y la fe de los afectados, quienes buscan consuelo y un acompañamiento espiritual genuino en momentos de pérdida.

**La posición de la Diócesis y el llamado a los fieles**

Ante este panorama, la Diócesis de Aguascalientes ha reiterado su “total desconocimiento y deslinde” de las actividades y personas de Alfredo Cabrera Fernández y Juan Arce Valencia. Este deslinde implica que ninguna de sus acciones cuenta con el respaldo, la aprobación o la validez de la Iglesia Católica local, y que los fieles que participen en ellas lo hacen bajo su propio riesgo espiritual.

El comunicado concluye con una firme exhortación a todos los católicos de la diócesis a extremar la precaución y a evitar colaborar con quienes “engañan y dañan la vida de fe de las personas”. La diócesis enfatiza la importancia de verificar la legitimidad de cualquier ministro o actividad que se presente como católica, buscando siempre la confirmación en las parroquias y oficinas diocesanas. El objetivo es salvaguardar la integridad de la fe y proteger a la comunidad de prácticas que, bajo la apariencia de piedad, buscan confundir y potencialmente explotar la buena voluntad y la necesidad espiritual de los creyentes. La Iglesia, a través de sus estructuras diocesanas, busca asegurar que los sacramentos sean administrados válidamente y que el acompañamiento espiritual sea auténtico y fiel a la doctrina católica.

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