Una contundente protesta formal ha surgido desde el Gobierno de España contra la Conferencia Episcopal Española (CEE), tras las declaraciones de su presidente, Mons. Luis Argüello. La controversia se desató después de que el prelado, en una ponencia sobre ética política, parafraseara a San Agustín, afirmando que “cuando un Estado olvida la ética se convierte en una banda de ladrones”.
La reacción gubernamental no se hizo esperar. El ministro de Presidencia, Félix Bolaños, calificó la alusión de Mons. Argüello como “injusta” y “profundamente contraproducente” en una misiva dirigida a la CEE. En su carta, Bolaños interpeló a la Iglesia con una retórica igualmente confrontativa: “¿Qué le parecería si un miembro del Gobierno calificase a la Iglesia entera como banda de agresores sexuales, a las pruebas me remito?”. Este reproche directo subraya la seriedad con la que el Ejecutivo español percibió las palabras del obispo.
Por su parte, la ministra de Defensa, Margarita Robles, manifestó en una entrevista que las afirmaciones de Mons. Argüello “contradicen totalmente” el espíritu y el mensaje transmitido por el Papa León XIV durante su reciente visita pastoral a España. “Me parece que la Iglesia Católica tiene una enorme responsabilidad y espero que se disculpe adecuadamente”, añadió Robles, elevando el tono de la exigencia de una rectificación por parte de la jerarquía eclesiástica.
Las declaraciones que encendieron la polémica fueron proferidas por Mons. Argüello en la ponencia titulada “La respuesta de las democracias a los retos éticos y antropológicos de la sociedad”. Con esta intervención, el presidente de la CEE clausuró el ciclo de la escuela de verano del organismo eclesiástico, centrada en “El colapso de la democracia. La oportunidad para una geopolítica al servicio del hombre”. Curiosamente, tras la ponencia, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, participó en el acto de clausura durante 20 minutos. Lejos de secundar la línea de sus compañeros de gabinete, Albares valoró positivamente el debate ofrecido por la escuela de verano, destacando que era “absolutamente necesario pensar, reflexionar, debatir sobre democracia, sobre multilateralismo [que] es al final reflexionar sobre dignidad humana”, e incluso aceptó la invitación a participar en el foro el próximo año.
**El contexto de la controvertida frase**
La frase clave, “cuando un Estado olvida la ética se convierte en una banda de ladrones”, ha sido objeto de descontextualización, según la propia CEE. Aunque no es una cita literal de San Agustín, se inspira en su obra “La Ciudad de Dios” (Libro IV, Capítulo 4), donde el santo se pregunta: “Si de los Gobiernos quitamos la justicia, ¿en qué se convierten sino en bandas de ladrones a gran escala?”.
Durante su exposición, Mons. Argüello argumentó que la principal contribución de la Iglesia a la vida democrática reside en “ofrecer un pueblo”. Un pueblo, explicó, que practica la “amistad civil” según Aristóteles o la “amistad social” promovida por Francisco, el anterior Pontífice. Para Argüello, este pueblo cultiva la amistad civil y social movido por la conciencia de la fraternidad como un hecho, más allá de ser un simple valor heredado de la Revolución francesa. “Ahí está el desafío grande”, señaló el presidente de la CEE, “porque para construir un pueblo hace falta abordar la cuestión de la natalidad, de la familia, de la relacionalidad. Y desde estas experiencias humanas elementales, poner unas bases éticas mínimas sobre las que luego poder dialogar, construir, edificar demos”.
En este marco reflexivo, Mons. Argüello parafraseó el pensamiento agustiniano, haciendo hincapié en que su crítica no se dirigía exclusivamente a la clase política. “Cuando un Estado olvida la ética se convierte en una banda de ladrones y a las pruebas me remito. A las pruebas me remito, mirándoos a vosotros y a mí. Porque no vale solo decir que nuestros líderes políticos se sitúan ahí”, afirmó, extendiendo la responsabilidad ética a toda la sociedad. Aunque reconoció que los representantes públicos tienen “una responsabilidad diferente”, el prelado subrayó que “las referencias éticas son para todos. Porque si no hay un pueblo, un demos con referencia ética, cómo vas a exigírselo a alguien que sea tu representante”.
**Alusiones directas al Ejecutivo de Pedro Sánchez**
A lo largo de su alocución, Mons. Argüello realizó varias alusiones que fueron interpretadas como críticas directas al Gobierno de España. Para que las democracias respondan a los desafíos éticos y antropológicos, es fundamental “que de verdad se respeten las reglas del juego, que se asegure la división de poderes, que se cumpla la Constitución y las leyes, que se presenten los presupuestos cada año”, afirmó, en lo que muchos consideraron una referencia clara al Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez.
Asimismo, el presidente de la CEE ejemplificó la “deconstrucción antropológica” aludiendo a “las leyes aprobadas en España en los últimos diez años referidas a las cuestiones de sexo y género”. Denunció un “confesionalismo antropológico” consolidado “con lo que antes se llamaba disforia de género y hoy se llama territorio del orgullo LGTBI+ para que quepa todo”.
El obispo concluyó su intervención instando a la sociedad a buscar soluciones complejas, no simplistas, a partir de un triple enfoque: “Construyamos un pueblo, aportemos nuestra propuesta ética y su fundamentación y exijamos que en el ejercicio de la potestas se respeten las reglas básicas de la democracia: Estado de Derecho; división de poderes; principio de legalidad; verdadera aconfesionalidad del Estado, no haciendo sus propuestas confesionales de tipo de persona, de manera de relacionarse, de decirte cómo tienes que vestir o qué tienes que comer, o qué tienes que hacer, o qué tienes que fumar para obtener una existencia lograda, sino respetar el ámbito de esa expresión tan redundante de la sociedad civil”. La tensión entre la CEE y el Gobierno de España parece consolidarse en torno a debates fundamentales sobre ética, gobernanza y el papel de las instituciones en la sociedad.






