Un balance positivo tras cuatro intensas jornadas en territorio francés
Durante el vuelo de regreso a Roma tras concluir su visita pastoral a Francia, el Papa León XIV mantuvo un extenso encuentro con los medios de comunicación a bordo de la aeronave papal. Ante los reporteros, el pontífice calificó la experiencia como un periodo colmado de bendiciones y momentos excepcionales, resaltando especialmente la masiva participación juvenil en el estadio y el profundo impacto espiritual vivido junto a los enfermos en el santuario de Lourdes.
“Estos cuatro días han estado, literalmente, llenos de bendiciones. Casi milagros, diría yo, especialmente en el tiempo que pasé en Lourdes, caminando y acompañando a tantas personas enfermeras y que sufren, y viendo cómo la gracia de la presencia de Dios, manifestada de tantas formas diferentes, toca el corazón de las personas, transforma sus vidas y devuelve la dignidad a los enfermos, a los mayores y a aquellos que, en algunos sectores de la sociedad, son descartados”, expresó el Santo Padre al abrir la sesión de preguntas coordinada por la Oficina de Prensa del Vaticano.
La postura eclesial ante los abusos sexuales
Uno de los ejes centrales de la conferencia giró en torno al fenómeno de las agresiones dentro de la institución y el diálogo mantenido con los afectados en tierras francesas. Al ser cuestionado sobre si calificaría estas problemáticas como estructurales, el líder católico matizó los términos utilizados por los colectivos de afectados.
“Sin querer contradecir a nadie, ya que considero que es muy importante, en primer lugar me gustaría precisar que, en el encuentro con esas siete víctimas, les pedí que me ayudaran también a transmitir a las demás víctimas la disposición, tanto mía como de la Iglesia, a escucharlas y acompañarlas en su camino hacia la sanación, reconociendo el dolor que se les ha causado en sus vidas a causa de situaciones de abuso”, aclaró el Papa.
Asimismo, enfatizó que el delito del daño sexual representa principalmente una herida antropológica que fractura la vida de fe, asignando a la estructura eclesiástica el deber moral imperativo de redimir el sufrimiento provocado.
Límites morales, defensa de la vida y el debate sobre la eutanasia
Interrogado acerca de la tensión entre el principio de laicidad en Francia y las recurrentes alusiones papales a la protección de la vida humana frente a las recientes leyes sobre el final de la existencia, el obispo de Roma desestimó haber sobrepasado las fronteras de su labor espiritual.
“Y estas personas pueden ser políticos —de izquierdas o de derechas, según el caso— que sostienen que la religión debe permanecer confinada a la esfera privada. Y pueden ser políticos, si se quiere, de izquierdas o de derechas, que sostienen que la religión debe permanecer exclusivamente en la esfera privada: que cada uno haga lo que quiera por su cuenta, pero que el Estado debe mantenerse al margen”, reflexionó el pontífice, recordando que la aplicación del Evangelio busca orientar la conciencia humana.
La crisis de vivienda en Europa y la urgencia de la paz global
Abordando problemáticas sociales apremiantes, como el desalojo de personas vulnerables debido a la especulación inmobiliaria en las grandes urbes europeas, el Papa lamentó las fallas sistémicas que generan marginación. Ante casos concretos de exclusión habitacional, abogó por una respuesta coordinada entre las comunidades locales, las diócesis y los gobiernos.
En el plano geopolítico, León XIV cuestionó con dureza el incremento del gasto militar internacional, advirtiendo sobre el peligro latente de las armas nucleares y la proliferación de conflagraciones bélicas sin justificación. “Continuar a armar, a gastar en esa tremenda industria militar, que es ya desde hace muchas décadas, del año pasado, hace cinco años, que continúa a promover el gasto militar. Algunos pocos están enriqueciendo muchísimo con una industria que promueve la guerra”, advirtió, insistiendo en que la diplomacia y el diálogo siguen siendo los únicos caminos válidos.
Desafíos éticos ante el avance de la inteligencia artificial
Consultado por los riesgos catastróficos que algunos especialistas atribuyen al desarrollo descontrolado de la inteligencia artificial, el Papa descartó sentir temor existencial, aunque instó a no ignorar las advertencias de la comunidad científica. Destacó que el Vaticano mantiene activa una comisión de estudio en la materia para fomentar directrices éticas que eviten la exclusión humana del debate tecnológico.
“Si alguien me preguntara: ‘¿Está usted en pánico?’. No, no lo estoy, por las noches duermo bien. Sin embargo, considero que las preocupaciones planteadas por muchos expertos y especialistas en IA deben tomarse en serio. No creo que se trate de noticias falsas, como han dicho algunos, difundidas con el fin de obtener algún tipo de beneficio económico o de otro tipo”, concluyó el pontífice antes de agradecer la labor logística de los equipos de comunicación y personal de apoyo durante el recorrido.








