22 octubre, 2026

Durante su intervención en el Congreso Internacional sobre la Pastoral Escolar y Universitaria celebrado en el Aula Pablo VI, el pontífice instó a los educadores católicos a combatir los efectos de una sociedad ultra competitiva mediante un modelo basado en la seguridad y el respaldo afectivo. El evento, que concluyó este viernes 23 de octubre, congregó a 1.200 participantes procedentes de 60 países y fue convocado por el Dicasterio para la Cultura y la Educación del Vaticano.

El peligro de la meritocracia mal entendida y las nuevas soledades

El líder de la Iglesia católica profundizó en los múltiples desafíos emocionales que afrontan las nuevas generaciones, señalando de forma directa las consecuencias de los entornos digitales y los altos niveles de presión social. “Vivimos en una cultura del rendimiento que compara y clasifica continuamente, a veces de manera despiadada. Una meritocracia mal entendida termina por no respetar a las personas”, alertó el Papa ante los asistentes.

Asimismo, el obispo de Roma incidió en que las instituciones académicas deben funcionar como espacios de acogida real donde cada estudiante se sienta esperado y comprendido. Frente a la incertidumbre del porvenir, propuso replicar la actitud de los apóstoles y transmitir mensajes de aliento inspirados en la figura de Jesús, recordando que el verdadero valor surge cuando alguien confía en una persona antes de que ella misma logre creer en sus propias capacidades.

Tres ejes fundamentales para renovar la enseñanza

El congreso se estructuró tomando como referencia la carta apostólica Trazar nuevos mapas de esperanza, un documento impulsado por el actual pontífice que plantea una profunda renovación pedagógica fundamentada en tres pilares esenciales: el cultivo de la vida interior, el manejo ético y sensato de las herramientas tecnológicas, y la construcción permanente de la paz.

Expertos presentes en el cónclave, como la representante argentina del comité coordinador del Pacto Educativo Global, Carina Rossa, destacaron el impacto que está generando este nuevo impulso institucional. Según su valoración, la revitalización de la pastoral educativa promovida por el papado responde a una demanda urgente de sentido y espiritualidad que los alumnos manifiestan en las aulas de todo el planeta.

La formación del corazón como prioridad pastoral

León XIV enfatizó que el éxito de la labor docente y pastoral radica en la educación afectiva y en la atención a la sensibilidad humana. Para el pontífice, la transmisión de conocimientos debe marchar de la mano del desarrollo espiritual, fomentando la empatía frente al dolor ajeno y la búsqueda constante de la verdad. El encuentro en el Vaticano, marcado por la emotividad tras la reciente intervención médica del Papa debido a una afección pulmonar, dejó una profunda huella en los delegados internacionales, quienes valoraron el esfuerzo del pontífice por compartir un espacio de diálogo y comunidad global.

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