12 octubre, 2026

El Papa León XIV recibió el lunes 12 de octubre de 2026 a miembros de la asociación católica Circolo de San Pietro. Crédito: Vatican Media.

Un encuentro marcado por la solidaridad en Roma

Durante la mañana de este lunes 12 de octubre de 2026, el Papa León XIV mantuvo un encuentro especial en el Vaticano con los integrantes del Círculo de San Pedro. Esta centenaria organización de fieles laicos lleva a cabo una intensa labor social en territorio romano, enfocada en socorrer a los sectores más desfavorecidos de la sociedad.

La audiencia papal se produce en un momento particular para el pontífice, ya que este martes ingresará en el Hospital Gemelli con el propósito de someterse a una intervención quirúrgica orientada a extirparle un nódulo pulmonar. A pesar de su agenda médica inmediata, el Obispo de Roma quiso dedicar tiempo a reconocer la trayectoria de esta entidad benéfica fundada en 1869, la cual reparte víveres, asiste a personas sin techo y respalda a hogares en condiciones de extrema vulnerabilidad.

El verdadero rostro de la Iglesia a través del servicio

En el transcurso de su alocución, el líder de la Iglesia católica valoró profundamente el compromiso humanitario que estos voluntarios despliegan diariamente en las calles de la capital italiana.

“Es una obra encomiable que hace realidad el mandamiento del Señor de una caridad que, en lo secreto, espera su recompensa únicamente de Dios. Contribuís a mostrar el rostro más bello de la Iglesia, que testimonia el Evangelio entre los pobres y los últimos”, afirmó León XIV al dirigirse a los presentes, a quienes también agradeció la representación de su figura ante los sectores marginados.

La oración como motor de la entrega al prójimo

Profundizando en la dimensión espiritual de la ayuda humanitaria, el sucesor de Pedro argumentó que la auténtica solidaridad cristiana brota invariablemente del vínculo íntimo que el creyente mantiene con el Creador. Según su perspectiva, la plegaria representa el eje central de toda actividad apostólica y caritativa.

“No se puede dar sino aquello que se ha recibido”, aseveró el pontífice, haciendo hincapié en que la comunicación con Dios constituye el cauce mediante el cual las personas obtienen el afecto genuino que más tarde deben transmitir a sus semejantes.

Asimismo, el Papa puntualizó que el ejercicio espiritual adquiere verdadera eficacia en la medida en que se proyecta hacia la comunidad y las necesidades ajenas. Bajo esta premisa, indicó que la bondad impulsada por el Espíritu Santo equivale al afecto divino derramado en los corazones humanos, transformándose en una disposición permanente de asistencia y servicio.

Por este motivo, exhortó a la congregación a procurar que dicha actitud amorosa se convierta en la brújula, el método y el propósito fundamental de sus vidas.

El valor del sacrificio y la fidelidad a la Sede Apostólica

En otro orden de reflexiones, el Santo Padre abordó el significado del sacrificio personal dentro de las tareas asistenciales. Explicó que al destinar tiempo, energía e ilusión en beneficio de los desprotegidos, los miembros de la asociación se asocian directamente al misterio redentor de Jesucristo.

“Unidos a su sacrificio, ya no somos nosotros quienes vivimos, sino que es Cristo quien vive en nosotros”, aseguró el mandatario vaticano, equiparando la entrega cotidiana de los voluntarios con la obra de entrega que realizó el Hijo de Dios por la humanidad.

Finalmente, el Obispo de Roma expresó su gratitud por la entrega del tradicional Óbolo de San Pedro, aportación económica con la cual esta organización laica demuestra su lealtad institucional. Dicho estipendio colabora de manera directa tanto con las labores pastorales del pontífice como con el sostenimiento de las diversas estructuras que componen la Santa Sede en su misión universal.

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