El Vaticano ha puesto en marcha un significativo programa destinado a revolucionar el acceso a la atención médica para miles de religiosos, religiosas, misioneros y otras personas vinculadas a la Iglesia que, históricamente, quedaban al margen del sistema de salud interno de la Santa Sede. Esta ambiciosa iniciativa, respaldada bajo el pontificado del Papa León XIV, busca cerrar una brecha crucial en la asistencia sanitaria y reafirmar el compromiso de la Iglesia con el bienestar de sus miembros más dedicados.
El proyecto está diseñado para aquellas personas que no están inscritas o no cumplen los requisitos para acceder al Fondo de Asistencia Sanitaria (FAS), la institución oficial del Estado de la Ciudad del Vaticano y de la Santa Sede, que hasta ahora ha gestionado la cobertura médica para el personal eclesiástico, religioso y laico, tanto en activo como jubilado. La formalización de este esquema representa un paso adelante en la extensión de la solidaridad y el apoyo social.
El acuerdo marco que sustenta esta iniciativa fue suscrito el pasado 13 de julio por tres actores clave: la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, en representación de la Santa Sede; la empresa italiana RBHold S.p.A.; y la Fundación Futuro Salute ETS. La firma, un hito en la colaboración entre entidades eclesiásticas y civiles para un bien común, contó con la participación de la hermana Raffaella Petrini, en nombre del Vaticano; Roberto Favaretto, presidente de RBHold S.p.A.; y Marco Favaretto, consejero delegado de la Fundación Futuro Salute ETS.
Según detalló la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, el objetivo primordial de este programa es “favorecer el acceso a recorridos de prevención y de atención médica mediante un modelo organizativo y económico específico”. Se enfatiza que este plan se erige sobre los principios de la solidaridad y la sostenibilidad, “excluyendo cualquier finalidad de lucro individual”. Las entidades promotoras han subrayado que los recursos comprometidos se destinarán íntegramente a “sostener y desarrollar los objetivos de solidaridad que constituyen su misión”, garantizando así la continuidad de la iniciativa a través de un “modelo económico sostenible a medio y largo plazo”. Este enfoque solidario es un reflejo de la visión que el Papa León ha expresado en múltiples ocasiones sobre la importancia de la fraternidad y el cuidado mutuo.
**Respuesta a una necesidad histórica**
La génesis de esta iniciativa radica en la necesidad de abordar una limitación histórica en la cobertura sanitaria vinculada a la Santa Sede. Tradicionalmente, el sistema de salud vaticano se ha articulado en torno al FAS, diseñado principalmente para empleados directos, residentes y otras categorías con una relación laboral o residencial directa con las instituciones vaticanas. Sin embargo, una vasta población de religiosos, religiosas y misioneros a menudo no cumplía los requisitos necesarios para acceder a esta cobertura esencial.
Muchos miembros de institutos religiosos pertenecen a comunidades jurídicamente y económicamente independientes de las estructuras laborales directas del Vaticano. Del mismo modo, los misioneros despliegan su labor en regiones del mundo donde el acceso a servicios sanitarios estables es precario o inexistente, dependiendo en gran medida de los recursos limitados de sus congregaciones o de los sistemas de salud locales, que a menudo son insuficientes.
Aunque las órdenes religiosas han procurado históricamente atender las necesidades médicas de sus miembros a través de redes propias y mecanismos de ayuda mutua, la realidad es que el acceso a la medicina preventiva, a tratamientos especializados o a cuidados de larga duración ha variado drásticamente según el país y la disponibilidad de recursos económicos. Este nuevo acuerdo, por lo tanto, establece un marco específico y adaptado para estas categorías de personas, en lugar de intentar una compleja ampliación del actual Fondo de Asistencia Sanitaria. Es una solución innovadora que aborda las particularidades de la vida consagrada y misionera.
**Colaboración estratégica para el bienestar**
La Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano asume un rol central en la ejecución de este ambicioso proyecto. Será la encargada de identificar a los beneficiarios del programa y de asegurar la gobernanza sanitaria, labor que realizará a través de su Dirección de Sanidad e Higiene. Este organismo experto evaluará la pertinencia clínica de los tratamientos propuestos y coordinará los diversos itinerarios asistenciales, garantizando la calidad y la coherencia en la atención.
RBHold S.p.A., por su parte, aporta su vasta experiencia en el diseño de la arquitectura organizativa y económica de la iniciativa. Este grupo italiano es reconocido por su trayectoria en sistemas de bienestar complementario, gestión sanitaria, servicios aseguradores y administración de fondos de pensiones. Gracias a sus filiales especializadas en la gestión de prestaciones sanitarias y servicios tecnológicos, RBHold ha desarrollado una profunda competencia en la administración de programas de salud y bienestar a gran escala, lo que resulta fundamental para la viabilidad de este plan vaticano.
La Fundación Futuro Salute ETS completará el trío de colaboradores, asumiendo la crucial tarea de promover las actividades solidarias y de captar los recursos económicos necesarios para garantizar la sostenibilidad financiera del programa a largo plazo. Esta organización sin ánimo de lucro está dedicada a impulsar nuevos modelos de asistencia sanitaria y bienestar basados en la solidaridad. Además, ya cuenta con un historial de colaboración con el Vaticano, habiendo contribuido previamente con la donación de ambulancias a la Dirección de Sanidad e Higiene en 2024, lo que subraya su compromiso continuo con la salud en el ámbito eclesiástico.
Este esquema representa un hito bajo el liderazgo del Papa León XIV, al extender una red de seguridad sanitaria que fortalece la protección y el bienestar de quienes dedican su vida al servicio de la Iglesia y la humanidad, reafirmando los valores de solidaridad y cuidado mutuo en el corazón de la misión católica global.








