27 septiembre, 2026

Un encuentro marcado por la espiritualidad y la historia

Durante su primera jornada pastoral en territorio francés, el Papa León XIV mantuvo un relevante encuentro con los prelados que integran la Conferencia Episcopal de Francia. La cita tuvo lugar en el Hemiciclo de Santa Bernadette, situado en el emblemático Santuario de Nuestra Señora de Lourdes. Ante los líderes católicos del país europeo, el Sumo Pontífice subrayó el profundo legado espiritual de la nación, a la que calificó como la “Hija primogénita de la Iglesia”.

El Obispo de Roma recordó que la tradición católica en tierras galas está cimentada sobre una “sucesión ininterrumpida de santidad que llega hasta nuestros días”. Asimismo, animó a los pastores a guiar a sus comunidades bajo la protección de la Virgen María, destacando los lazos históricos que unen a Francia con la advocación mariana desde los tiempos de la evangelización y la consagración oficial del reino en 1638.

Desafíos contemporáneos y defensa de los valores

Frente a las complejidades del mundo moderno, el Santo Padre exhortó a los obispos a rechazar el desánimo ante los tropiezos históricos y a mantener un firme compromiso evangelizador. En su alocución, enfatizó que la voz de la institución eclesiástica posee una autoridad profética indispensable en el debate público, especialmente en cuestiones fundamentales relacionadas con la civilización y la dignidad humana.

El pontífice abordó el particular modelo de laicidad que rige en el país europeo, instando al episcopado a mantenerse vigilante frente a cualquier intento de restringir los derechos fundamentales de los creyentes. En este sentido, recordó las palabras pronunciadas recientemente con motivo de la reapertura de la catedral de Notre-Dame de París, animando a los fieles a reivindicar con orgullo su patrimonio de fe y a actuar como verdaderas piedras vivas dentro de la sociedad.

Educación católica y protección de los menores

Abordando los frentes prioritarios para el futuro pastoral, León XIV puso el foco en el ámbito educativo. Señaló que la enseñanza católica debe mantener abierta sus puertas a toda la sociedad, pero advirtió que las instituciones educativas no pueden renunciar a su proyecto educativo centrado en Cristo. Ningún estudiante, puntualizó, debe sentirse marginado por expresar sus creencias religiosas.

Por otro lado, el Papa reconoció el esfuerzo realizado por la Iglesia francesa para erradicar la lacra de los abusos a menores. Agradeció las medidas valientes adoptadas a través de la búsqueda de la justicia y la verdad, y pidió mantener la máxima vigilancia en los protocolos de prevención y protección, al tiempo que solicitó un respaldo decidido para el clero local.

El papel de la familia y el valor de la unidad

Hacia el tramo final de su discurso, el Sucesor de Pedro alertó sobre la disminución de las vocaciones a la vida consagrada y destacó que el núcleo fundamental para superar las crisis actuales se encuentra en la fortaleza de los hogares cristianos. “Es en el seno de las familias donde se aprende a convivir, a respetar al otro y a ser generosos”, afirmó.

Finalmente, hizo un llamado enfático a preservar la comunión interna y a rechazar las divisiones ideológicas que debilitan el testimonio cristiano. Con un mensaje de aliento hacia la juventud y el fenómeno creciente del catecumenado, León XIV concluyó su intervención impartiendo la Bendición Apostólica e invitando a los católicos franceses a continuar anunciando el Evangelio con pasión y autenticidad.

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