26 abril, 2026

La Iglesia Católica se prepara para celebrar, el 26 de abril de 2026, el Cuarto Domingo de Pascua, una jornada de profunda significación espiritual conocida tradicionalmente como el Domingo del Buen Pastor. Esta fecha coincide, además, con la 63.ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, un llamado global a la reflexión sobre la importancia de responder al llamado de Dios en la vida de cada individuo, especialmente en el servicio sacerdotal y la vida consagrada. En este tiempo de Pascua, que nos invita a prolongar la alegría de la Resurrección, el mensaje de Jesús como el verdadero pastor y la única puerta de salvación adquiere una relevancia particular.

Después de tres semanas transcurridas desde el Domingo de Resurrección, el foco espiritual se centra nuevamente en la persona de Jesucristo. El Evangelio de San Juan (Jn 10, 1-10) presenta a Jesús utilizando dos metáforas poderosas para describirse a sí mismo y su misión: Él es el Buen Pastor y también la Puerta del redil. Esta parábola, dirigida en primera instancia a los fariseos, subraya la distinción entre el verdadero líder espiritual y aquellos que buscan el poder o el beneficio personal a expensas del rebaño.

Según el relato joánico, el verdadero pastor entra por la puerta, y sus ovejas, que reconocen su voz, lo siguen. Él las llama por su nombre y las conduce a pastos seguros, siempre caminando delante de ellas. En contraste, aquellos que intentan entrar por otros medios, “saltando la valla”, son identificados como extraños, ladrones y bandidos. Estos últimos no buscan el bien de las ovejas, sino robar, matar y destruir. La imagen es clara: solo el pastor legítimo ofrece cuidado, protección y vida.

Pero Jesús no solo se proclama como el Buen Pastor; también se presenta como la Puerta. “Yo soy la puerta”, afirma el Señor. Esta segunda metáfora es igualmente crucial, pues quien atraviesa esta puerta encuentra salvación y una vida plena, una vida “en abundancia”. La Puerta, en este contexto, representa el único acceso a la vida verdadera y a la comunión con Dios, diferenciándose de cualquier otro camino propuesto por falsos guías que no tienen en mente el bienestar de la grey.

Sobre este pasaje, el recordado Papa Benedicto XVI ofreció una profunda reflexión en su homilía del Cuarto Domingo de Pascua, el 7 de mayo de 2006. El Pontífice alemán destacó la singularidad de Jesús al designarse primero como la Puerta antes que como el Pastor. “En el servicio de pastor hay que entrar a través de Él”, señalaba Benedicto XVI, enfatizando que “el que sube por otro lado, ese es un ladrón y un salteador”. Para el entonces Pontífice, esta condición fundamental aplica no solo a quienes han recibido el Orden Sacerdotal, sino a todos aquellos llamados a participar en el anuncio del Reino de Dios y a ser guías espirituales. Su mensaje resaltaba la necesidad de autenticidad y de fundamentar toda misión en Cristo mismo.

En el contexto del Cuarto Domingo de Pascua de 2026, la invitación a la oración por las vocaciones cobra una dimensión especial. La Iglesia, guiada por el Papa León XIV, necesita pastores que, como Jesús, entren por la puerta y guíen al rebaño con amor, conocimiento y entrega. La Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones es una oportunidad para que toda la comunidad de creyentes eleve sus súplicas por jóvenes que estén dispuestos a escuchar la voz del Señor y a seguirlo en un camino de servicio radical. El Papa León ha reiterado la importancia de discernir con valentía los llamados de Dios y de fomentar una cultura vocacional en las familias y comunidades.

El mensaje del Evangelio del Buen Pastor y la Puerta resuena con fuerza en la actualidad. En un mundo a menudo fragmentado y lleno de voces confusas, la voz del Buen Pastor ofrece consuelo y dirección. El Santo Padre, León XIV, impulsa a la Iglesia a ser un reflejo de este pastoreo divino, ofreciendo guía, esperanza y un camino claro hacia la salvación. La promesa de Jesús: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”, es el núcleo de este mensaje pascual y la meta de toda vocación auténtica.

Este Cuarto Domingo de Pascua, el Papa León anima a los fieles a meditar profundamente en el amor incondicional de Jesús y a renovar la fe en Él como el único camino y la vida plena. Que el gozo de la resurrección continúe llenando los corazones de los creyentes, y que, con un constante “¡Aleluya!”, la Iglesia siga orando y trabajando para que surjan más Buen Pastores que guíen al pueblo de Dios hacia la vida abundante que Cristo nos ha prometido.

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