

El Papa León XIV mantuvo este 24 de agosto un encuentro con una delegación del Ordinariato Castrense de Portugal. | Crédito: Vatican Media.
Durante una audiencia concedida en el Vaticano a los representantes del Ordinariato Castrense de Portugal, el Papa León XIV instó a los integrantes de los cuerpos de seguridad y defensa a profundizar su vida espiritual tomando como modelo al centurión romano del Evangelio. El encuentro sirvió para que el máximo representante de la Iglesia católica dirigiera un mensaje centrado en la vocación de servicio, el valor de la fe y la necesidad de trascendencia que experimenta el ser humano, incluso en medio del cumplimiento de estrictas funciones de seguridad nacional y orden público.
En el marco de su intervención oficial, el Pontífice aprovechó la ocasión para enviar un mensaje afectuoso a la totalidad de los efectivos militares y policiales de la nación lusa. Asimismo, dedicó unas sentidas palabras para honrar la memoria de los caídos en cumplimiento del deber. Al respecto, recordó “a los dos jóvenes soldados del Ejército que, el viernes pasado, perdieron la vida al detenerse generosamente, como el Buen Samaritano, en el camino para prestar ayuda: los encomiendo al Señor, junto con sus familias”.
Los trágicos hechos ocurrieron en la autopista A1, en las inmediaciones de Cantanhede, cuando los dos uniformados fueron arrollados por un vehículo mientras brindaban asistencia vial al conductor de un camión que sufría problemas mecánicos por la reventazón de un neumático. Frente a esta tragedia, el Obispo de Roma subrayó la importancia de la peregrinación a la Ciudad Eterna como un espacio propicio para la introspección, la renovación espiritual y la reafirmación de la centralidad divina a través de la oración frente al sepulcro del apóstol San Pedro.
La misión castrense bajo la luz de la doctrina cristiana
Profundizando en las responsabilidades inherentes a la vida militar y policial, el sucesor de Pedro reconoció que estos profesionales desempeñan “la noble misión de defender la soberanía de la Patria y el Estado de Derecho, velando por la seguridad de sus conciudadanos y protegiéndolos de la injusticia”. Para respaldar esta exigente labor, el Papa recurrió a las escrituras apostólicas y aconsejó a los presentes adoptar las directrices del apóstol Pablo.
“Sean fuertes en el Señor como el centurión que, en Cafarnaúm, se acercó a Jesús. Él conocía bien los valores que guían sus vidas: obediencia, disciplina, renuncia, lealtad, compañerismo, dedicación, responsabilidad y valentía”, manifestó el Pontífice, estableciendo un paralelismo directo entre las virtudes castrenses seculares y la disposición requerida para la vivencia de la fe cristiana.
El Santo Padre profundizó en la figura del militar del relato evangélico, destacando que, a pesar de ejercer autoridad y comprender el funcionamiento de la jerarquía, aquel oficial reconoció su propia vulnerabilidad y la urgencia de buscar una guía superior. En este sentido, recordó las palabras con las que el centurión solicitó la curación de su siervo: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa; pero dime una palabra y mi siervo sanará. Porque yo, que no paso de un subordinado, tengo soldados a mis órdenes. A uno le digo: ve, y va; a otro: ven, y viene; y a mi siervo: haz esto, y lo hace”.
Humildad, autoridad y búsqueda de la eternidad
Para León XIV, esta actitud demuestra cómo la experiencia cotidiana con la estructura de mando ayudó al centurión a identificar a Jesús como su verdadero Señor, provocando el asombro del Nazareno, quien destacó que no había hallado semejante demostración de confianza en todo Israel. El Papa enfatizó que este pasaje refleja una lección vital sobre el equilibrio entre la responsabilidad profesional y la entrega espiritual.
“En verdad, el ser humano, por mucha responsabilidad que tenga, por mucho poder que ejerza, por irreprochable que sea su conducta, siempre tiene hambre de infinito y sed de eternidad. Ahora, lo infinito y la eternidad están a nuestro alcance en Jesucristo: son un don del Señor”, puntualizó el jerarca católico ante la delegación portuguesa.
El rol fundamental de los capellanes castrenses
En la parte final de su discurso, el máximo líder de la Iglesia católica dirigió su atención hacia los sacerdotes y capellanes encargados de la asistencia pastoral en los cuarteles y unidades policiales. A ellos les recordó que “la Iglesia les confía el crecimiento espiritual de los militares y policías de su nación”, instándolos a mantener una actitud de puertas abiertas y escucha permanente hacia los uniformados y sus familias.
Asimismo, el Papa animó a los religiosos a permanecer junto a los servidores públicos administrando los sacramentos y guiándolos con la sabiduría de la Palabra divina. Según indicó, este acompañamiento cercano consolidará tanto el desarrollo personal en la fe como la cohesión interna dentro de las instituciones de seguridad y defensa del Estado.
Para concluir, León XIV expresó su gratitud a los pastores que operan en el ámbito castrense por la labor humanizadora y de consuelo que realizan a diario. Afirmó que “su testimonio de amor por la Iglesia y la Patria es un bálsamo que reconforta y da esperanza”, cerrando de esta manera una jornada marcada por el reconocimiento a la labor de las fuerzas de seguridad y el fomento de los valores cristianos en la vida profesional.








