Ciudad del Vaticano – El Papa León XIV mantuvo este lunes un encuentro significativo con la arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, en el Vaticano, marcando la primera visita oficial de la líder espiritual de la Iglesia de Inglaterra a la Santa Sede. La audiencia, celebrada el 27 de abril de 2026, tuvo lugar en un contexto de creciente complejidad en las relaciones ecuménicas y de notorias divisiones internas dentro de la Comunión Anglicana.
La delegación de la arzobispa Mullally, cuya visita a Roma se extiende del 25 al 28 de abril, incluyó a representantes de la Comunión Anglicana y al recién nombrado arzobispo católico de Westminster, Mons. Richard Moth. Este encuentro cobra especial relevancia dado que Dame Sarah Mullally es la primera mujer en asumir el liderazgo de la Iglesia de Inglaterra y, por extensión, de la Comunión Anglicana, un hecho que subraya tanto el avance de la diversidad dentro de su propia tradición como las tensiones que este ha generado.
Durante su intervención en la audiencia, el Papa León XIV no eludió la creciente dificultad en el diálogo entre la Iglesia Católica y la Comunión Anglicana. El Santo Padre reconoció que, si bien se han logrado avances sustanciales en la superación de diferencias históricas que en el pasado fueron fuente de discordia, en las últimas décadas han surgido nuevas cuestiones que complican el camino hacia una plena comunión. “Sé que la Comunión Anglicana también enfrenta muchas de estas mismas cuestiones. Sin embargo, no debemos permitir que estos desafíos nos impidan aprovechar toda oportunidad para anunciar juntos a Cristo al mundo”, afirmó León, instando a la perseverancia ecuménica. El Pontífice subrayó además la importancia moral de continuar esforzándose por superar estas diferencias, calificando de “escándalo” la inacción ante la tarea de acercamiento, por ardua que parezca.
Estas “nuevas cuestiones” a las que se refirió el Papa León están relacionadas principalmente con debates sobre la ordenación de mujeres y la sexualidad, temas que han acentuado las divergencias teológicas tanto a nivel ecuménico como dentro del propio anglicanismo. La Iglesia Católica, a través de reiteradas declaraciones del Papa León XIV, ha mantenido firmemente su enseñanza sobre el sacerdocio reservado exclusivamente a los hombres, basándose en la tradición apostólica. En contraste, la ordenación de Mullally como obispa y su posterior ascenso a arzobispa de Canterbury ha sido un catalizador de profundas tensiones dentro de la Comunión Anglicana.
Una de las manifestaciones más claras de esta polarización fue el anuncio en marzo de la ruptura de la Global Anglican Fellowship of Confessing Anglicans (GAFCON) con la sede de Canterbury. GAFCON, una influyente corriente conservadora dentro del anglicanismo, ha manifestado su desacuerdo con la dirección liberal que, a su juicio, ha tomado la Iglesia de Inglaterra en cuestiones doctrinales y éticas, incluyendo la ordenación femenina. A esto se suma la controvertida decisión del sínodo general de la Iglesia de Inglaterra en 2023 de aprobar la bendición de parejas del mismo sexo unidas en matrimonio civil, otro punto de fricción que ha provocado una reestructuración y realineamiento de fuerzas dentro del anglicanismo mundial.
Pese a estas marcadas divergencias, el encuentro entre el Papa León y la arzobispa Mullally estuvo marcado por un espíritu de mutuo respeto y la voluntad de buscar puntos de encuentro. Tras la audiencia, ambos líderes religiosos se unieron en oración, recitando la oración diurna de la Liturgia de las Horas en la capilla de Urbano VIII, ubicada en el Palacio Apostólico. En su intervención, la arzobispa Mullally expresó su gratitud por la oportunidad de compartir este momento de oración y abogó por una “hospitalidad más profunda” entre las comunidades, incluso en medio de las diferencias teológicas.
La líder anglicana describió la hospitalidad no solo como un acto de bienvenida, sino como “una forma de ministerio”, una perspectiva que busca trascender las divisiones mediante el testimonio de la fe compartida. Mullally manifestó su deseo de “ser una pastora que ame y cuide a la Iglesia, que fomente la hospitalidad pese a nuestras diferencias, que hable proféticamente a nuestra realidad y que proclame la esperanza cristiana con la certeza de que el Evangelio de Jesucristo sigue siendo una buena noticia para el mundo de hoy”.
Como parte de su agenda en la capital italiana, la arzobispa Mullally también visitó lugares emblemáticos de la cristiandad como la Basílica de San Pablo Extramuros y la Basílica de San Pedro durante el fin de semana. Además, la noche de este lunes presidirá un oficio coral en la iglesia de San Ignacio de Loyola, donde encomendará al obispo Anthony Ball como el nuevo representante oficial del arzobispo de Canterbury ante la Santa Sede, consolidando así los canales de comunicación y diálogo futuro entre ambas iglesias.








