13 julio, 2026

La Santa Sede ha puesto en marcha un proceso decisivo para la posible elevación a los altares de Tomás Alvira Alvira (1906-1992) y Paquita Domínguez Susín (1912-1994), un matrimonio singular que figura entre los primeros miembros supernumerarios del Opus Dei. El Dicasterio para las Causas de los Santos, la institución vaticana encargada de estudiar y promover las solicitudes de beatificación y canonización, examina actualmente la *positio* de la pareja, un compendio exhaustivo de sus vidas, virtudes y la extendida fama de santidad que los rodea.

Este paso representa un avance significativo en un largo y meticuloso proceso eclesiástico. La *positio* de Tomás y Paquita, que suman unas 800 páginas cada una, se analizará de forma conjunta, lo que subraya la inseparabilidad de su vínculo sacramental y la coherencia de su camino de fe compartido. Este enfoque conjunto es notable, ya que resalta la dimensión matrimonial de su santidad, un concepto que la Iglesia Católica ha buscado destacar en las últimas décadas.

Los informes, cuidadosamente elaborados por el postulador Francesco Russo y supervisados por el relator Mons. Melchor Sánchez de Tocase, designado por el Dicasterio, consolidan los testimonios y documentos recopilados durante la fase diocesana del proceso, concluida en 2014. Esta etapa preliminar, conocida como fase de instrucción, implicó la recogida de pruebas, la declaración de testigos y la examinación de todos los escritos de los siervos de Dios para determinar si vivieron las virtudes cristianas de manera heroica.

Una vez que los consultores teólogos del Dicasterio para las Causas de los Santos emitan su juicio, si este resulta positivo, el expediente pasará al escrutinio de los cardenales y obispos que componen este organismo vaticano, bajo la presidencia del Cardenal Marcello Semeraro. La aprobación de la heroicidad de sus virtudes por parte del Papa León XIV sería el siguiente hito crucial, otorgándoles el título de venerables. Esta distinción es el paso previo a la beatificación y, finalmente, a la canonización, cuando se les reconocerá como santos universales.

La historia de Tomás Alvira y Paquita Domínguez es un testimonio de la santidad en la vida ordinaria, un pilar fundamental de la enseñanza de san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei. Tomás, doctor en Ciencias Químicas, desarrolló una carrera notable como investigador en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y como catedrático. Paquita, por su parte, dedicó su vida a la enseñanza, ejerciendo la profesión de maestra con vocación.

Su encuentro fortuito en un tren en 1936, en vísperas de la Guerra Civil española, marcó el inicio de una historia de amor que se consolidaría en matrimonio en 1939, una vez finalizado el conflicto. De su unión nacieron nueve hijos, aunque el mayor, José María, falleció a los cinco años, una temprana pérdida que afrontaron con una profunda fe. Tomás se incorporó al Opus Dei en 1947, y Paquita lo hizo en 1952, comprometiéndose ambos con la búsqueda de la santidad a través de sus responsabilidades familiares y profesionales. A lo largo de sus vidas, enfrentaron momentos de gran dolor, especialmente a causa de diversas enfermedades, que sobrellevaron con una admirable fortaleza y confianza en la providencia divina.

El ejemplo de los Alvira-Domínguez ha trascendido más allá de los círculos eclesiásticos, inspirando a numerosos fieles y al público en general. En 2019, la Fundación Beta Films lanzó el documental “Los Alvira, juntos hacia el cielo”, que recopila testimonios de sus hijos y amigos, ofreciendo una visión íntima y conmovedora de cómo vivieron su fe en el día a día, transformando las situaciones cotidianas en una vía para crecer en santidad. Su historia también ha sido adaptada al formato de tebeo, una iniciativa del sacerdote español Rafael Arias Villalta y el diseñador gráfico Jean Juvancic, que busca acercar su legado a las nuevas generaciones de una manera accesible y visualmente atractiva.

La promoción de su causa subraya la importancia de la santidad matrimonial, un llamado que la Iglesia reitera constantemente. La vida de Tomás y Paquita demuestra cómo el amor conyugal, la crianza de los hijos, el trabajo profesional y las interacciones sociales pueden ser vehículos para una profunda vida de fe y una senda hacia la santidad. La oración privada por su intercesión, que ya circula entre los fieles, encapsula esta aspiración: “Dios Padre, que llenaste de gracia a tus siervos Paquita y Tomás, para que vivieran cristianamente su matrimonio y sus obligaciones profesionales y sociales, envíanos la fuerza del Amor para saber difundir en el mundo la grandeza de la fidelidad y de la santidad matrimonial. Dígnate glorificar a tus siervos y concédeme por su intercesión el favor que te pido… Así sea.”

La posible declaración de Tomás Alvira y Paquita Domínguez como venerables, y eventualmente como beatos y santos, no solo honraría su memoria, sino que ofrecería a la Iglesia un modelo contemporáneo de santidad familiar y laical, reafirmando el valor del matrimonio como camino privilegiado de encuentro con Dios en el corazón del mundo. El veredicto final del Papa León XIV es esperado con expectación por miles de fieles en todo el orbe.

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