13 julio, 2026

La cúpula eclesiástica de Centroamérica ha alzado su voz en una urgente petición dirigida al gobierno de Nicaragua, encabezado por Daniel Ortega y Rosario Murillo. El Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC) ha solicitado encarecidamente que se permita el acceso a atención médica para Monseñor Juan Abelardo Mata, Obispo Emérito de Estelí, cuyo paradero y estado de salud son motivo de profunda preocupación.

Monseñor Mata, de 80 años y con un historial médico delicado que incluye diabetes, una dolencia cardíaca que requiere marcapasos y problemas de visión, fue supuestamente detenido por la policía en dos ocasiones a finales de junio. Según un comunicado emitido por el Ministerio del Interior nicaragüense el 4 de julio, el obispo salesiano fue arrestado el lunes 29 de junio y liberado el mismo día, para ser nuevamente detenido el 30 de junio. El régimen asegura que el prelado se encuentra en su domicilio, una afirmación que es puesta en duda por diversas fuentes, que señalan la incertidumbre sobre su ubicación real.

En un comunicado fechado el 10 de julio, los obispos del SEDAC —que agrupa a las conferencias episcopales de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá— manifestaron seguir “con gran atención la situación de nuestro estimado hermano Mons. Juan Abelardo Mata”. El texto enfatiza la preocupación por su salud y solicita “respetuosamente al Gobierno de la República el permiso para la visita de su médico y del personal que le asiste a diario, por su condición delicada de salud”.

Fuentes eclesiales confirmaron este 13 de julio que la vivienda del obispo Mata, situada en la localidad de Tisma, Masaya, se encuentra “tomada por agentes de la policía”, quienes reciben alimentos tres veces al día. No obstante, “nadie ha visto al obispo ni se sabe dónde está”, lo que alimenta la angustia y las dudas sobre su bienestar.

La investigadora nicaragüense Martha Patricia Molina, reconocida por su informe “Nicaragua: Una Iglesia perseguida” que documenta miles de agresiones del gobierno contra la Iglesia Católica, subrayó este 13 de julio que la comunicación del SEDAC evidencia una preocupación generalizada en la Iglesia por el obispo emérito, quien lleva quince días en paradero desconocido.

Molina recordó los graves precedentes de violencia contra opositores en Nicaragua. Mencionó el caso de Carlos Cárdenas Zepeda, un abogado y asesor de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, quien falleció bajo custodia policial el 29 de agosto de 2025, tan solo quince días después de su secuestro. Otro trágico suceso fue la muerte a finales de mayo de Brooklyn Rivera, un líder indígena y preso político de 73 años, quien estuvo detenido e incomunicado por más de 970 días antes de que el régimen de Ortega y Murillo divulgara comunicados y una imagen suya postrado en una cama de hospital pocos días antes de su deceso.

“Temo que eso mismo suceda con el obispo emérito, pues existen graves antecedentes”, alertó Molina, haciendo referencia a planes de asesinato contra Monseñor Silvio José Báez, que fueron frustrados gracias a una alerta de la exembajadora de Estados Unidos en Nicaragua en abril de 2019. Báez, Obispo Auxiliar de Managua, ha vivido en el exilio desde entonces, tras las protestas de 2018 que intensificaron la persecución contra la Iglesia Católica. La investigadora también recordó que “había planes para asesinar al obispo Rolando Álvarez, pero gracias a la acción oportuna de la comunidad internacional se evitó ese asesinato”. Monseñor Rolando Álvarez, Obispo de Matagalpa y Administrador Apostólico de Estelí, fue desterrado de Nicaragua en enero de 2024 y reside en Roma, habiendo sido una voz crítica contra la dictadura.

Monseñor Juan Abelardo Mata es una figura emblemática en la Iglesia nicaragüense. Nació el 23 de junio de 1946, realizó su profesión salesiana el 8 de diciembre de 1966 y fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1976. El Papa San Juan Pablo II lo designó Obispo Auxiliar de Managua en 1988, cargo que ocupó hasta su nombramiento como Obispo de Estelí en abril de 1990, diócesis que lideró durante más de tres décadas hasta julio de 2021.

Arturo McFields, exembajador de Nicaragua ante la OEA, ha expresado su profunda inquietud: “Si no se denuncia fuerte a la dictadura lo que está pasando, al régimen no le temblaría la mano para inducir la muerte del Obispo Mata, porque le tienen un rencor fuerte a este hombre de Dios por su valentía y claridad por muchos años”.

Aunque no se refirió explícitamente a la situación de Monseñor Mata, Monseñor Báez ofreció un mensaje de esperanza en su homilía dominical del 12 de julio en Miami, Florida. En ella, el prelado reconoció que “el campo de la historia de nuestros pueblos puede parecer estéril y duro”, y que a veces la impotencia ante la crueldad de los poderosos o la normalización de la represión pueden desalentar. Sin embargo, hizo un llamado a no perder la esperanza: “no todo es piedras y espinas. Si entramos en nuestro interior, descubriremos que la sed de justicia no se ha apagado y que la llama de la libertad sigue ardiendo”. Subrayó que “tampoco falta gente humilde en nuestro pueblo que sigue soñando, luchando y rezando por una sociedad nueva”, y que “Jesús sigue sembrando la semilla de la vida, de la verdad y de la libertad en nuestra historia”, la cual “un día dará sus frutos”. Este mensaje resuena como un aliento para aquellos que, como Monseñor Mata, enfrentan la opresión en Nicaragua.

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