La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), a través de su Departamento de Comunicaciones, ha emitido una contundente advertencia solicitando respeto irrestricto por la integridad y el propósito pastoral de los mensajes emitidos por los obispos de cara al balotaje presidencial. La institución rechazó categóricamente cualquier intento de manipulación o interpretación sesgada de sus comunicados, subrayando la importancia de preservar el sentido original de estas orientaciones en un momento decisivo para el país.
En un comunicado fechado el pasado 10 de junio, el organismo eclesiástico alertó sobre la creciente circulación en plataformas digitales de “publicaciones y comentarios que presentan interpretaciones parciales de los recientes pronunciamientos episcopales”. Estos contenidos, según la CEC, están siendo utilizados con el fin de “sustentar posiciones políticas determinadas”, desvirtuando así la verdadera intención pastoral que los inspira.
La preocupación central de la Conferencia Episcopal reside en que sus exhortaciones, concebidas como guías para la reflexión y el discernimiento ciudadano, sean instrumentalizadas en el fragor de la contienda política. Por ello, la CEC hizo un llamado enérgico para que dichos “mensajes sean comprendidos y difundidos en su contexto integral, evitando usos ajenos a su propósito pastoral”.
Los fundamentos de los pronunciamientos episcopales son claros y de larga tradición en la Iglesia. Según la propia CEC, sus comunicados y exhortaciones se inspiran profundamente en el Evangelio, la vasta Doctrina Social de la Iglesia y el Magisterio. Estos pilares, que representan el cuerpo de la enseñanza social y moral católica, buscan “ofrecer criterios de reflexión que favorezcan la participación de los ciudadanos en la vida democrática del país”. El objetivo es claro: promover un discernimiento responsable, basado en la libertad de conciencia, el respeto mutuo, la cultura del encuentro, la reconciliación y la incansable búsqueda del bien común para todos los colombianos.
En este sentido, la Iglesia colombiana enfatizó que sus pronunciamientos “en ningún caso pretenden favorecer, respaldar o deslegitimar candidatura alguna, ni expresar adhesión a proyectos políticos particulares”. Esta aclaración es fundamental para desmarcar la acción pastoral de cualquier implicación partidista, reafirmando el papel de la Iglesia como un actor moral y espiritual que busca el bienestar de la nación por encima de intereses faccionales.
La Conferencia Episcopal de Colombia reiteró su invitación a todos los ciudadanos y medios de comunicación a compartir o comentar sus mensajes “respetando su contexto, contenido y propósito original”. La advertencia es clara: se deben evitar interpretaciones que puedan “generar confusión o contribuir a la polarización que afecta a nuestra sociedad”. En un ambiente electoral ya cargado de tensiones, la desinformación o la tergiversación de mensajes institucionales puede exacerbar las divisiones y dificultar el diálogo necesario para el futuro del país.
Adicionalmente, y como medida de prevención ante la proliferación de noticias falsas o interpretaciones erróneas, la CEC instó a la verificación de cualquier información con “los canales oficiales de la institución antes de replicar o interpretar sus pronunciamientos”. Esta medida busca garantizar la fidelidad de los contenidos y evitar la propagación de narrativas que no se correspondan con la postura oficial del episcopado.
En este momento tan crucial para la democracia colombiana, la CEC ha reafirmado su compromiso con la promoción de un clima propicio para el diálogo y la construcción de nación. Mantiene su “llamado a promover un clima de respeto mutuo, serenidad, diálogo y esperanza”. Este llamado se acompaña de una firme condena y un rechazo categórico a “toda forma de violencia, estigmatización o división”, elementos que lamentablemente suelen emerger con fuerza durante los periodos electorales.
La postura de la Conferencia Episcopal de Colombia busca fortalecer la conciencia cívica de los fieles, animándolos a ejercer su derecho al voto de manera informada y responsable, siempre en consonancia con los principios éticos y morales de la Doctrina Social de la Iglesia. Al mismo tiempo, defiende la autonomía de sus mensajes, protegiéndolos de ser convertidos en herramientas para la confrontación política, y reafirma su papel como garante de un espacio de reflexión que trascienda la coyuntura electoral en pro de la unidad y la paz social.








