12 mayo, 2026

Mientras Europa se prepara para la entrega de los prestigiosos Premios Europeos del Patrimonio/Premios Europa Nostra, reconocidos como la máxima distinción en el continente, los proyectos galardonados de este año suscitan una pregunta fundamental: ¿cuál es el destino de los edificios sagrados en un contexto de decreciente asistencia a la iglesia y el paulatino declive de las comunidades religiosas? Estos premios anuales, respaldados por el programa Europa Creativa de la Unión Europea, destacan iniciativas de conservación sobresalientes que a menudo atraen visibilidad global, turismo y financiamiento para sitios patrimoniales.

Entre los treinta premiados de dieciocho naciones, dos proyectos se erigen como emblemas del vasto patrimonio cristiano europeo y de los crecientes desafíos que rodean su futuro: la meticulosa restauración de la cúpula del siglo XVIII de la iglesia de las Escuelas Pías en Valencia, España, y la innovadora reutilización adaptativa del Monasterio Benedictino de San Benedetto Po en el norte de Italia. Estos ejemplos ofrecen perspectivas distintas sobre cómo abordar la preservación de un legado monumental frente a las realidades contemporáneas.

**Un símbolo restaurado y revitalizado**

En Valencia, la restauración de la cúpula buscó conservar la iglesia de las Escuelas Pías como un espacio sagrado en activo, al mismo tiempo que integraba actividades culturales cuidadosamente gestionadas para asegurar su sostenibilidad a largo plazo. Esta estructura icónica, una de las cúpulas de mampostería más imponentes de España, fue objeto de un trabajo minucioso que fusionó la artesanía tradicional con técnicas de conservación de vanguardia. Miles de tejas fueron inspeccionadas y reemplazadas individualmente, mientras la cúpula se estabilizaba y renovaba.

El profesor Jacek Purchla, presidente del jurado de los Premios Europa Nostra, subrayó la excepcional calidad técnica y el profundo valor simbólico del proyecto. “La cúpula es un rasgo distintivo del perfil urbano de Valencia y se inscribe en la tradición europea de arquitectura monumental con cúpulas que emergió en el Renacimiento”, afirmó. “Posee un gran valor simbólico para la ciudad y sus habitantes”.

La iniciativa también enfatizó la participación ciudadana. Diversos seminarios, visitas guiadas y exposiciones atrajeron a más de 46.000 visitantes, mientras el templo continuaba abierto para el culto. Luis Cortés-Meseguer, el arquitecto responsable del proyecto, explicó que el objetivo primordial nunca fue transformar la iglesia en un espacio puramente comercial o laico. “El desafío residía en preservar su identidad litúrgica y simbólica, a la vez que se abría a usos culturales compatibles que garantizasen su conservación a largo plazo”, precisó. En un documento previo a su publicación, Cortés-Meseguer describe este enfoque no simplemente como “reutilización”, sino como “reempleo” del espacio sagrado, un modelo diseñado para revitalizar iglesias históricas sin menoscabar su carácter original.

**Del declive a la renovación cultural**

En contraste, el Monasterio Benedictino de San Benedetto Po, en Italia, ilustra cómo la reutilización adaptativa, que confiere a los edificios históricos nuevas funciones cívicas, culturales o comerciales, puede ser crucial para la salvaguarda del patrimonio religioso. Fundado en el año 1007 y en su momento uno de los centros monásticos más relevantes de la Europa medieval, este vasto complejo había experimentado un severo deterioro a principios del milenio. Tras un devastador terremoto en 2012, casi 20.000 metros cuadrados quedaron inutilizables.

Después de ser incluido en la lista de los “7 sitios patrimoniales más amenazados” de Europa Nostra en 2013, un prolongado proceso de restauración transformó progresivamente el monasterio en un dinámico centro cívico y cultural. Actualmente, el complejo alberga un museo, una biblioteca, una academia de música y diversos espacios de exposición.

“Nuestro jurado internacional eligió el monasterio como un claro ejemplo de reutilización adaptativa que respeta la integridad histórica”, comentó Purchla, describiéndolo como un “modelo de referencia transferible para sitios patrimoniales en riesgo en toda Europa”. La restauración, añadió, demuestra cómo “la conservación del patrimonio puede coexistir con nuevos usos culturales y sociales”.

**El debate sobre la transformación de espacios sagrados**

A lo largo y ancho de Europa, el descenso en la asistencia a las iglesias, la reducción de las comunidades religiosas y los crecientes costes de mantenimiento dejan a muchos edificios religiosos infrautilizados o en riesgo de abandono. Sin embargo, no todas las formas de reutilización son igualmente aceptadas. En la ciudad belga de Gante, la reconversión de la iglesia de Santa Ana del siglo XIX en un supermercado, un restaurante y una vinoteca ha reavivado el debate sobre la transformación de los espacios sagrados. La cadena de supermercados belga Delhaize obtuvo un contrato de arrendamiento por 99 años y comenzó las obras de renovación a principios de 2025, con una reapertura programada para el otoño de 2027.

Sus defensores argumentan que este proyecto ofrece un futuro viable para un edificio que, de otro modo, podría quedar vacío y en deterioro. Los críticos, por su parte, cuestionan si los usos comerciales no corren el riesgo de erosionar el significado cultural y espiritual inherente a estos antiguos lugares de culto.

Según los expertos en patrimonio, lo que está en juego trasciende la mera arquitectura. “En toda Europa, las iglesias y los lugares de patrimonio religioso no son solo monumentos históricos o estructuras arquitectónicas, sino sitios que albergan un alma, una memoria y una función social vital para las comunidades”, declaró un portavoz de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE), enfatizando la necesidad de preservar su esencia.

En 2018, el Consejo Pontificio para la Cultura, bajo el pontificado de Francisco, publicó las “Directrices para el Desmantelamiento y la Reutilización Cultural de Iglesias”, que constituyen el documento de referencia permanente de la Santa Sede sobre este complejo tema. Estas directrices buscan ofrecer un marco ético y pastoral para la gestión del vasto patrimonio eclesiástico.

**En busca de un consenso y soluciones sostenibles**

A medida que los debates sobre la reutilización se intensifican, organizaciones como Future for Religious Heritage y COMECE colaboran activamente para desarrollar enfoques compartidos sobre cómo preservar, adaptar y mantener las iglesias, siempre respetando su identidad histórica y espiritual.

“No existe una única fórmula para adaptar o incorporar nuevos usos a los edificios religiosos”, explicó Jordi Mallarach, director ejecutivo de Future for Religious Heritage. Los proyectos exitosos, detalló, buscan en última instancia preservar el “espíritu del lugar”, manteniendo el simbolismo y la identidad histórica de los espacios sagrados incluso al introducir nuevas funcionalidades.

A través de iniciativas como el New European Bauhaus Lab, la COMECE ha afirmado que está reuniendo a iglesias, organizaciones patrimoniales, autoridades públicas y comunidades locales para reflexionar sobre soluciones sostenibles para el patrimonio religioso europeo, un tema de vital importancia para el Papa León XIV y la Santa Sede. Se espera que las cuestiones relativas al porvenir de los espacios sagrados de Europa ocupen un lugar preponderante durante la Cumbre Europea del Patrimonio Cultural de 2026, donde los galardonados de este año serán homenajeados del 26 al 30 de mayo en Nicosia, Chipre, marcando un hito en la búsqueda de un camino que concilie la historia con las necesidades del presente y futuro.

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