12 mayo, 2026

Cada 12 de mayo, la Iglesia Católica dedica un día especial para recordar y venerar al Beato Álvaro del Portillo, una figura de profunda espiritualidad y gran relevancia en la historia del Opus Dei. Obispo español, primer sucesor de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador de la Prelatura de la Santa Cruz y del Opus Dei, Monseñor Del Portillo es reconocido por su talante sereno, afable y su firme compromiso con la fe.

Conocido afectuosamente por muchos como “Don Álvaro”, su vida fue un testimonio de dedicación al servicio de Dios y de la Iglesia. Ingeniero de profesión, ostentaba también doctorados en Filosofía y Derecho Canónico, una combinación que reflejaba su capacidad intelectual y su profunda formación humanista y teológica.

**Un camino de fe y servicio desde Madrid a Roma**

Álvaro del Portillo nació en Madrid, España, el 11 de marzo de 1914, en el seno de una familia profundamente religiosa. Su vocación se manifestó tempranamente; en 1935, mientras cursaba sus estudios de ingeniería civil en la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid, ingresó al Opus Dei, sumándose a la incipiente labor de San Josemaría Escrivá.

El 25 de junio de 1944, tras completar tanto sus estudios civiles como eclesiásticos, fue ordenado sacerdote en Madrid por el obispo Leopoldo Eijo y Garay. Su ministerio sacerdotal comenzó en la diócesis madrileña, pero en 1946 su camino lo llevó a Roma, el corazón de la Iglesia. En la Ciudad Eterna, continuó su formación académica, obteniendo doctorados adicionales en Filosofía y Letras, y consolidando su expertise en Derecho Canónico.

En Roma, Monseñor Del Portillo se convirtió en un valioso colaborador de la Santa Sede. Desempeñó roles como consultor en varios dicasterios de la Curia Romana, aportando su vasta experiencia y conocimiento. Su participación en el Concilio Vaticano II fue particularmente destacada, donde fungió como secretario de la comisión encargada de redactar el decreto *Presbyterorum Ordinis*, documento fundamental sobre el ministerio y la vida de los presbíteros. Durante su estancia en Roma, forjó lazos importantes, incluyendo una estrecha amistad con el entonces Monseñor Giovanni Battista Montini, quien años después ascendería al solio pontificio como San Pablo VI.

**Liderazgo al frente del Opus Dei y reconocimiento pontificio**

Tras el fallecimiento de San Josemaría Escrivá en 1975, Álvaro del Portillo fue elegido para sucederle al frente del Opus Dei, una responsabilidad que asumió con dedicación durante 19 años. Su gobierno fue crucial para la Prelatura, consolidando su expansión y desarrollo a nivel global.

Un hito fundamental durante su liderazgo ocurrió el 28 de noviembre de 1982, cuando el entonces Pontífice, San Juan Pablo II, erigió el Opus Dei como Prelatura Personal. En un acto de profunda confianza y reconocimiento a la labor de Monseñor Del Portillo, el Santo Padre lo nombró Prelado del Opus Dei. Años más tarde, el 6 de enero de 1991, el mismo San Juan Pablo II le confirió la ordenación episcopal, elevándolo a la dignidad de obispo y consolidando su papel como pastor de almas.

Álvaro del Portillo falleció el 23 de marzo de 1994, a los 80 años de edad, pocos días después de regresar de una peregrinación a Tierra Santa. Su muerte fue sentida profundamente en la Iglesia. San Juan Pablo II, en un gesto de gran estima y reconocimiento por su servicio al pueblo de Dios, se presentó personalmente para orar ante sus restos mortales durante el funeral.

**El camino a los altares: un milagro y una multitudinaria beatificación**

La reputación de santidad de Monseñor Del Portillo comenzó a extenderse, y en 2013, su intercesión fue públicamente reconocida a través de un milagro. El 5 de julio de ese año, se hizo pública la curación de José Ignacio Ureta Wilson, un bebé chileno que, con apenas unos días de vida, enfrentó múltiples y severas complicaciones de salud. Al cumplir un mes, José Ignacio sufrió un paro cardíaco que se prolongó entre 30 y 45 minutos. Sus padres, con fe inquebrantable, pidieron la intercesión de Don Álvaro, y el niño, contra todo pronóstico médico, sobrevivió. Actualmente, José Ignacio goza de buena salud y no presenta secuelas graves, un testimonio de la gracia divina.

Este milagro allanó el camino para su beatificación. El 27 de septiembre de 2014, una multitudinaria Misa se celebró en Valdebebas, Madrid, presidida por el Cardenal Ángelo Amato, entonces Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Más de 200,000 personas de diversas partes del mundo se congregaron para presenciar la proclamación del Beato Álvaro del Portillo, un momento de profunda alegría y gratitud para el Opus Dei y para toda la Iglesia. Su ejemplo sigue inspirando a muchos a buscar la santidad en la vida ordinaria, siguiendo el espíritu de la Obra.

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