Una jornada histórica marcada por la devoción
El país vivió una jornada inolvidable este viernes 6 de noviembre con la llegada del Papa León XIV, un acontecimiento que transformó por completo la atmósfera del territorio nacional y cumplió con las expectativas de miles de creyentes.
Desde las primeras horas del día, las inmediaciones del centro de Montevideo y la icónica Plaza Independencia se colmaron de peregrinos, congregaciones religiosas y ciudadanos que buscaban ser parte de este acontecimiento histórico. Los puestos callejeros ofrecían una gran variedad de recuerdos alusivos, desde rosarios tradicionales hasta banderas y pañuelos impresos con la imagen del pontífice.
Entre los asistentes se encontraba la hermana Joana, de 23 años, quien viajó desde Río Grande do Sul, Brasil, para presenciar el evento. La joven religiosa señaló que esta visita representa “un momento muy importante para la Iglesia” y confió en que el líder católico transmita un mensaje transformador frente a las tensiones políticas de la región y un llamado a la concordia dirigido a las nuevas generaciones.
Paralelamente, diversos colectivos sociales se hicieron presentes con demandas específicas. Un grupo de voluntarios portaba una pancarta con la leyenda “Santo Padre: Uruguay desaparece, ayúdenos a defender la vida”. En este contexto, la reconocida activista provida Lucía Mesones aseguró a EWTN que su principal deseo es que el Papa León XIV interceda para ayudar a la sociedad uruguaya a sanar “la herida del aborto”.
Creatividad y color en las plazas montevideanas
La Plaza Zabala también se convirtió en el epicentro de una emotiva antesala, donde niños caracterizados como figuras icónicas del catolicismo aguardaban con entusiasmo el paso de la comitiva papal.
Entre los pequeños participantes, Candela, ataviada como la Virgen María, compartió su sentir al declarar a EWTN News Español que presenciar el paso del pontífice resultó “muy emocionante”. En la misma línea, Juan Pablo, disfrazado de San Esteban, reflexionó sobre la exclusión histórica que su país ha sufrido en las agendas de giras papales anteriores, afirmando que “a veces hay Papas que no deciden visitar Uruguay, por eso está bueno tener la oportunidad de que venga y saludarlo”.
La expectativa se trasladó de forma simultánea a las pantallas gigantes instaladas en el atrio de la catedral, las cuales transmitieron en directo el aterrizaje del avión papal en el Aeropuerto Internacional de Carrasco, desatando una ovación colectiva.
Clima de celebración y encuentro litúrgico
A las 16:30 horas, el sonido sincronizado de las campanas en todos los templos del país marcó formalmente el saludo de bienvenida al Santo Padre. Las actividades oficiales continuaron en la Plaza Independencia, donde el mandatario, el cuerpo diplomático y la feligresía escucharon un discurso centrado en la importancia de la familia, la protección de la dignidad humana y la necesidad de fomentar el respeto mutuo ante la diversidad de opiniones.
Horas más tarde, mientras aguardaban el ingreso a la catedral para participar en el rezo de las vísperas, comunidades de religiosas entonaron cánticos festivos dedicados al pontífice.


Muy cerca de allí, la hermana Pilar, integrante de las Hermanas de María Stella Matutina, experimentó por primera vez la visita de un pontífice a suelo uruguayo. La joven consagrada expresó experimentar “mucha expectativa y esperanza”, deseando que la presencia papal aporte consuelo y optimismo a una nación receptiva.
Luego de recibir simbólicamente las llaves de Montevideo, la agenda del líder de la Iglesia Católica concluyó con una oración silenciosa frente a la tumba de Jacinto Vera, primer beato uruguayo, seguida de la liturgia vespertina junto a obispos, sacerdotes y seminaristas.
El cierre de la jornada estuvo impregnado de un profundo espíritu de gratitud. La hermana María Elena, perteneciente a las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, relató a EWTN News Español que vivió el encuentro “gozando mucho y encomendándolo mucho, mucho, al Espíritu Santo”, consolidando una noche de cánticos y aplausos que selló este acontecimiento histórico para el catolicismo uruguayo.








