Un sismo de gran magnitud sacude el occidente del país
El reciente movimiento telúrico de 7,4 grados que sacudió la región occidental de Colombia no solo dejó una estela de destrucción y pérdidas humanas, sino que también sacó a relucir la valentía y el compromiso ético del personal de salud. En medio del caos generalizado, la Clínica Panamericana, ubicada en el municipio de Apartadó, departamento de Antioquia, se convirtió en el escenario de una rápida y arriesgada maniobra de evacuación.
Mientras la infraestructura del centro médico crujía y los pacientes intentaban salir despavoridos hacia las zonas seguras, las prioridades del personal médico se pusieron a prueba de manera extrema. Las cifras oficiales tras la emergencia preliminar confirman un trágico saldo de 234 personas fallecidas a consecuencia del movimiento telúrico, destacando ciudades fuertemente castigadas como Cali, que reporta 95 víctimas mortales, y Pereira, con 72 decesos registrados.
La decisión crucial del doctor Germán Somoyar
Uno de los protagonistas de esta jornada crítica fue el galeno Germán Somoyar, cuya imagen sosteniendo firmemente a dos recién nacidos en los exteriores de la clínica se viralizó rápidamente en las plataformas digitales, conmoviendo a miles de usuarios. En declaraciones ofrecidas a Noticias Telemundo, el profesional recordó los angustiantes momentos vividos cuando la tierra comenzó a agitarse con violencia durante las primeras horas de la mañana.
“todo el mundo empezó a evacuar la clínica inmediatamente”, explicó Somoyar al relatar cómo la intensidad del fenómeno obligó a una salida intempestiva. Lejos de pensar en su propia seguridad, el especialista evaluó el riesgo inminente en las áreas más vulnerables del hospital, donde los recién nacidos dependían enteramente de la asistencia externa para abandonar las instalaciones.
“En mi labor siempre los niños tienen prioridad cien por ciento absoluta”, expresó el médico al justificar su determinación de ingresar a las zonas de riesgo. El galeno identificó que algunas madres se encontraban inmovilizadas por el terror en sus habitaciones, incapaces de iniciar el desplazamiento por sus propios medios. “había dos mamás en unas habitaciones que estaban paralizadas por el miedo, no estaban evacuando. Y tocó rápidamente informarles la situación, tranquilizarlas y decirles vamos a evacuar”, detalló.
Un descenso heroico desde el sexto piso
Tras asegurar que las progenitoras iniciaran el camino hacia las salidas de emergencia, el doctor centró su atención en el área de cuidados críticos para los más pequeños. “Luego de que ellas avanzaron, pues yo me dirigí a la sala donde están los recién nacidos, que es la sala de unidad neonatal”, indicó sobre el momento previo a tomar a los dos infantes en sus brazos.
A pesar de la destrucción y el peligro de posibles réplicas, Somoyar completó el descenso a pie desde el sexto piso del edificio hasta la calle, custodiando la vida de los recién nacidos hasta ponerlos a salvo junto al resto del equipo médico y los familiares de los pacientes. Este acto de profunda vocación humanitaria se transformó en un símbolo de esperanza en medio de una de las tragedias naturales más severas que ha golpeado recientemente a la nación sudamericana.








