13 agosto, 2026

Seminaristas del Seminario Mayor San José. Crédito: José Colmenarez/Arquidiócesis de Quito.

La Iglesia católica en la capital ecuatoriana ha tomado una determinación trascendental para su futuro pastoral. A partir del próximo periodo formativo, que dará inicio el lunes 24 de agosto, la Arquidiócesis de Quito gestionará de manera directa la preparación de sus candidatos al sacerdocio dentro de las instalaciones del histórico Seminario Mayor San José, encomendando esta labor a su propio clero.

Una trayectoria centenaria en la capital

Fundado originalmente en el año 1594, este centro de estudios eclesiásticos ha atravesado diversas etapas a lo largo de los siglos. Su dirección espiritual y académica ha estado en manos de distintas congregaciones religiosas, entre las que destacan los jesuitas, los lazaristas y los eudistas. Durante los últimos nueve años, específicamente desde 2017, la responsabilidad recayó en la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Corazón de Jesús, institución que culmina ahora su valiosa labor en el territorio ecuatoriano.

Ante este cambio institucional, la jerarquía eclesiástica local emitió un pronunciamiento oficial titulado “El Seminario Mayor, cuidado de todos”, en el cual se reflexiona sobre la importancia de esta nueva etapa organizativa para la comunidad creyente de la región.

“Comenzamos a escribir hoy una nueva página de esa misma historia, con la confianza puesta en Dios, que es el dueño de la mies y que sigue llamando a jóvenes y menos jóvenes a servirle en el presbiterado”, señala la Arquidiócesis de Quito en su comunicado oficial.

El Arzobispo de Quito. Mons. Alfredo Espinoza (al centro), en una Misa con los seminaristas en el Seminario Mayor San José.
El Arzobispo de Quito. Mons. Alfredo Espinoza (al centro), en una Misa con los seminaristas en el Seminario Mayor San José. Crédito: José Colmenarez/Arquidiócesis de Quito.

El valor estratégico de los centros de formación

Desde la perspectiva de la archidiócesis, este paso no responde meramente a cuestiones logísticas o administrativas. Las autoridades eclesiásticas enfatizan que se busca convertir al recinto formativo en el núcleo espiritual de la jurisdicción, protegiéndolo con suma dedicación.

“No se trata de una simple decisión organizativa, sino de una llamada a hacer del Seminario el corazón vivo de nuestra Arquidiócesis, aquello que, como decían nuestros mayores, hemos de cuidar como ‘la niña de nuestros ojos’”, resalta el texto institucional.

Asimismo, la institución recordó las palabras emitidas recientemente por el Papa León XIV, quien calificó a estos espacios como “un signo de esperanza para la Iglesia”. Bajo esta premisa, la arquidiócesis subraya la urgencia de garantizar una preparación integral que abarque todas las dimensiones humanas —corazón, intelecto y libertad— de quienes aspiran a guiar a las comunidades bajo el modelo de Jesucristo.

Llamado a la unidad y conformación del nuevo equipo directivo

Para afrontar este desafío con garantías de éxito, la Iglesia quiteña ha extendido una invitación abierta a sacerdotes, consagrados y fieles laicos para que colaboren estrechamente en el acompañamiento espiritual y material de los alumnos.

El Arzobispo de Quito, Mons. Alfredo Espinoza, en una Misa con los seminaristas del Seminario Mayor San José.
El Arzobispo de Quito, Mons. Alfredo Espinoza, en una Misa con los seminaristas del Seminario Mayor San José. Crédito: José Colmenarez/Arquidiócesis de Quito.

Aunque se prevé un periodo de transición para consolidar de manera definitiva a los directores espirituales y confesores, las autoridades han asegurado que el rendimiento académico y el desarrollo espiritual de los matriculados no sufrirán interrupciones.

Nuevas designaciones pastorales

El Arzobispo de Quito, Monseñor Alfredo Espinoza, ha designado al padre Francisco Calderón como director del año propedéutico y delegado vocacional, quien estará respaldado por el diácono José Antonio Camacho en calidad de vicedirector.

Por otro lado, la estructura directiva del Seminario Mayor quedará integrada por el padre Henry Túqueres como rector encargado, el padre Jimson Garzón como vicerrector, el padre Eduardo Moreno como director espiritual y el padre Emilio Raza como formador.

El cuerpo de apoyo espiritual externo estará conformado por Monseñor Víctor Corral y el padre Juan Romero, mientras que la administración de los sacramentos de penitencia recaerá sobre los sacerdotes Juan Miguel Rodríguez e Hipólito Mantahuano. Este equipo directivo y pastoral tendrá la responsabilidad de guiar a un total de 34 alumnos, divididos entre los 24 seminaristas del Seminario Mayor y los 10 jóvenes que cursan el año propedéutico.

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