12 mayo, 2026

CARACAS/ROMA – La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) ha elevado su voz de profunda consternación y dolor ante el fallecimiento de Víctor Hugo Quero, un ciudadano que permaneció desaparecido por más de un año tras su detención y cuya muerte ha generado una ola de indignación en el país. Este pronunciamiento, difundido el reciente Día de las Madres a través de la Comisión de Justicia y Paz del episcopado, no solo subraya la tragedia de Quero, sino que también ha sido presentado directamente al papa León XIV por la cúpula de la CEV en Roma.

Víctor Hugo Quero fue detenido el 1 de enero de 2025 mientras se preparaba para celebrar el Año Nuevo junto a su madre. Su captura, calificada como un secuestro por sus allegados y la propia CEV, fue seguida de la imputación de cargos graves, incluyendo terrorismo, traición a la patria y conspiración, en el contexto de un clima de represión política. Su madre, Carmen Navas, de 82 años, emprendió una incansable búsqueda que, durante más de quince meses, fue respondida con hostigamiento, opacidad y una dolorosa incertidumbre.

La primera y única notificación oficial sobre el paradero de Quero llegó el 7 de mayo del año en curso, cuando el Ministerio de Asuntos Penitenciarios informó que Víctor había fallecido el 24 de julio de 2025 en el Hospital Militar de Caracas. Este anuncio, que confirmó la muerte ocurrida meses atrás y negada sistemáticamente a su familia, ha desvelado una gravísima falta de transparencia estatal y ha configurado, según los obispos, elementos claros de desaparición forzada. El Estado ha anunciado una investigación interna, pero la CEV exige garantías para la verdad y la justicia.

En su contundente comunicado, la Conferencia Episcopal Venezolana calificó lo sucedido como “moralmente inaceptable y jurídicamente alarmante”. Los obispos recordaron que “la dignidad humana no se detiene en las puertas de una prisión” y enfatizaron el deber “moral y jurídico irrenunciable” del Estado de garantizar la vida e integridad física de las personas privadas de libertad. La negación de la presencia de Quero en El Rodeo I, un centro penitenciario tristemente célebre por denuncias de tortura y donde efectivamente estuvo recluido, incluso después de su deceso, fue tildada de “falta gravísima a la ética pública”.

La situación de Carmen Navas, quien con su persistente búsqueda personifica el “vía crucis” de innumerables familias venezolanas, ha sido un punto central en el pronunciamiento de la CEV. Los prelados expresaron su acompañamiento en oración y duelo a la madre de Quero, quien en medio de la opacidad institucional, ha clamado por la verdad. La Iglesia venezolana se solidariza con el dolor de quienes buscan respuestas y justicia en un contexto de grave vulneración de derechos.

Ante la gravedad del caso, el episcopado venezolano ha formulado exigencias concretas a las autoridades. Han solicitado que la autopsia forense de Víctor Hugo Quero se realice bajo el estricto cumplimiento del Protocolo de Minnesota, una guía internacional para la investigación de muertes potencialmente ilícitas. Asimismo, han demandado la participación de expertos internacionales para “validar los hallazgos, esclarecer la verdad, determinar responsabilidades penales por la desaparición forzada y detener la crueldad institucional que revictimiza a la señora Carmen Navas”.

La Conferencia Episcopal Venezolana también hizo un llamado enérgico a las instituciones públicas para que actúen con “verdadera autonomía e independencia”. El objetivo es señalar y sancionar a todos los responsables del fallecimiento de este venezolano, quien murió “en el olvido, sin acceso a su familia y privado del debido proceso”. Los obispos concluyeron su mensaje reafirmando que “la paz auténtica solo puede ser fruto de la justicia”, y advirtieron que “no puede haber reconciliación social donde la vida se diluye en la opacidad burocrática”.

La preocupación por el caso de Víctor Hugo Quero y la situación general de los derechos humanos en Venezuela ha trascendido las fronteras. La semana pasada, la directiva de la CEV, encabezada por su presidente, monseñor Jesús González de Zárate, se encontraba en Roma. Durante su estancia, tuvieron la oportunidad de exponer esta compleja realidad directamente al papa León XIV. Monseñor González de Zárate, en una entrevista concedida a ACI Prensa, lamentó profundamente lo ocurrido con Quero y advirtió al Pontífice que el caso “siembra dudas sobre el paradero de otros muchos” presos políticos en el país.

El presidente de la CEV explicó al Santo Padre que, incluso después de la captura del exmandatario Nicolás Maduro, se observa una “continuidad en los actores a nivel político” y en las prácticas de represión. Como pastores, los obispos venezolanos han puesto de manifiesto ante León XIV la “necesidad de recuperar la primacía de la dignidad de la persona”, un principio fundamental de la doctrina social de la Iglesia que consideran indispensable para la reconstrucción de la nación. La misión en Roma reafirma el compromiso de la Iglesia venezolana con la defensa de los derechos humanos y la búsqueda de justicia en un momento crítico para la nación sudamericana.

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