20 julio, 2026

El Papa León XIV busca líderes eclesiales con una profunda vida espiritual, capacidad de acogida y una marcada atención hacia los más vulnerables, elementos que considera cruciales para guiar a las diócesis en el actual panorama global. Así lo explicó monseñor Filippo Iannone, Prefecto del Dicasterio para los Obispos, en una entrevista para el semanario católico croata *Glas Koncila*, donde detalló las cualidades que el Pontífice prioriza al discernir sobre los futuros prelados.

Según monseñor Iannone, las características esenciales de un obispo se fundamentan en una sólida “vida interior, oración, acogida, disponibilidad para colaborar y atención a los más necesitados”. No obstante, el Prefecto enfatizó que “el modelo esencial para todo obispo sigue siendo siempre Cristo, el Buen Pastor”, un referente ineludible para cualquier servicio pastoral.

El Papa León XIV, conocido por su cercanía y constante diálogo, mantiene encuentros diarios con obispos, tanto de manera individual como en grupos. En estas reuniones, el Pontífice señala las prioridades de la Iglesia contemporánea, entre las que destacan la evangelización en un mundo secularizado, el cuidado de la creación —un tema central en su pontificado— y diversos desafíos pastorales que emergen de las realidades locales. Estas directrices guían la acción de los obispos en sus respectivas Iglesias particulares.

**La corresponsabilidad en el gobierno diocesano**

Monseñor Iannone dejó claro que la figura del obispo, si bien es fundamental, no debe recaer en una gestión solitaria. Subrayó la importancia de que “todos los fieles deben participar de esa responsabilidad”, promoviendo un modelo de gobernanza diocesana más sinodal y compartido. Recordó, además, que los obispos son seres humanos con “límites, dificultades y momentos de desánimo”, por lo que requieren del apoyo espiritual y humano de la comunidad. La crítica, aunque legítima, debe ir acompañada de ayuda y oración, instó el prelado.

Durante su reciente visita a Zagreb, Croacia, el 31 de mayo, con motivo de la festividad de la Visitación de la Santísima Virgen María, monseñor Iannone presidió una misa solemne en honor de Nuestra Señora de la Puerta de Piedra y encabezó la tradicional procesión. Al día siguiente, ofreció una *lectio magistralis* en la Universidad Católica Croata, que celebraba su vigésimo aniversario. Fue en el marco de esta estancia que concedió la entrevista, aprovechando la oportunidad para exhortar a rezar “con más convicción” por los obispos y sacerdotes.

**Sinodalidad: un llamado a la responsabilidad compartida**

En la conversación, monseñor Iannone profundizó en el concepto de sinodalidad, aclarando que no debe entenderse como una mera “reivindicación de derechos”. “No consiste simplemente en reclamar la posibilidad de expresarse”, explicó. “Significa sentirse parte de un todo y asumir responsabilidad por él”. Para el Prefecto, la voz del fiel adquiere mayor valor y relevancia cuando brota de una profunda vivencia de la fe y una activa participación en la vida comunitaria, ya que “habla desde dentro de la Iglesia y no desde la distancia”.

Advirtió sobre el riesgo de aplicar categorías puramente políticas a la Iglesia, cuya naturaleza es intrínsecamente distinta. Sin embargo, rememoró las enseñanzas del Concilio Vaticano II, que subrayan la corresponsabilidad de todos los bautizados en la vida y misión eclesial. En este sentido, instó a los fieles a asumir sus responsabilidades y a los pastores a crear los cauces para que puedan ejercerlas, como los consejos pastorales y económicos. El Derecho Canónico, recordó, ya reconoce a los fieles el derecho e incluso el deber de expresar sus inquietudes y opiniones a los pastores.

**El desafío de las vocaciones episcopales**

Monseñor Iannone también abordó un fenómeno creciente: el rechazo de algunos sacerdotes a ser nombrados obispos. “Antes había oído hablar de este fenómeno; ahora lo experimento directamente”, admitió. Atribuyó esta tendencia no solo a la crisis de abusos, sino a la creciente complejidad del ministerio episcopal. “Hoy las responsabilidades de un obispo son mucho mayores y algunos sacerdotes no se sienten preparados para asumirlas”, explicó. La disminución de vocaciones y las exigencias del ministerio en diócesis cada vez más complejas contribuyen a esta reticencia.

**El Dicasterio para los Obispos: al servicio del Papa y las Iglesias locales**

El Dicasterio para los Obispos, bajo la dirección de monseñor Iannone, es el organismo de la Curia Romana encargado de todo lo relacionado con la erección, la vida y la actividad de las diócesis, así como de identificar y presentar al Papa los candidatos idóneos para el episcopado. También acompaña y sostiene el ejercicio del ministerio de los obispos en sus diócesis.

Tal como lo establece la constitución apostólica *Praedicate Evangelium* del Papa Francisco, la colaboración entre los dicasterios es una característica fundamental de la Curia Romana. Por ello, el Dicasterio para los Obispos trabaja en estrecha sintonía con otros organismos, como el Dicasterio para el Clero y el Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada. Cada dicasterio posee una estructura básica con una Asamblea Plenaria, cuyos miembros, nombrados por el Papa, provienen de diversas partes del mundo y representan la autoridad colegial del organismo, presidido por un prefecto. Una de las novedades introducidas por el Papa Francisco fue la posibilidad de que los miembros de los dicasterios no fueran exclusivamente obispos, sino también sacerdotes, religiosos y laicos, tanto hombres como mujeres, enriqueciendo así el discernimiento.

La Curia Romana, subrayó monseñor Iannone, “existe para ayudar al Papa en el ejercicio de su ministerio petrino”. Como sucesor de Pedro y vicario de Cristo, el Pontífice tiene la inmensa responsabilidad de gobernar la Iglesia universal, tarea que no podría llevar a cabo sin colaboradores. Con el tiempo, la Curia se ha internacionalizado y especializado, con cada organismo aportando su competencia específica para asistir al Pontífice en la toma de decisiones. Además, cualquier fiel puede dirigirse al Papa o a un dicasterio con sus inquietudes.

“Recibo muchas cartas de fieles de todo el mundo que señalan problemas en la vida de sus diócesis”, comentó el Prefecto. “Evaluamos si esas preocupaciones tienen fundamento o si son fruto de malentendidos. Cuando son fundadas, tratamos de intervenir para devolver la serenidad a la comunidad”. Esto demuestra que los dicasterios, aunque puedan parecer distantes, están al servicio tanto del Papa como de las Iglesias particulares.

**Armonía entre diversidad local y unidad eclesial**

Monseñor Iannone enfatizó que la diversidad es una “riqueza cuando está unida a la comunión”, pero se convierte en un perjuicio para la Iglesia si “se encierra en sí misma”. El obispo tiene la responsabilidad de fomentar las relaciones entre los distintos grupos y corregir posibles desviaciones, actuando como padre de toda la comunidad diocesana.

Al abordar el equilibrio entre las sensibilidades locales y la unidad eclesial, explicó que el Concilio Vaticano II enseñó que la Iglesia universal se manifiesta y surge de las Iglesias particulares. Esto implica que una Iglesia particular es plenamente Iglesia solo en la medida en que permanece en comunión con las demás Iglesias y con el Papa. En un contexto de creciente sensibilidad por las tradiciones locales, el principio atribuido a san Agustín (“En lo necesario, unidad; en lo dudoso, libertad; en todo, caridad”) sigue siendo plenamente válido. La unidad es esencial en los elementos fundamentales de la fe, la disciplina y los sacramentos, mientras que en otros aspectos pastorales y prácticos puede y debe existir diversidad.

**El aporte femenino al discernimiento episcopal**

El Prefecto valoró positivamente la incorporación de mujeres al Dicasterio para los Obispos. Actualmente, forman parte de él la hermana Simona Brambilla, la hermana Raffaella Petrini y la laica argentina María Lía Zervino. “Aunque llevo pocos meses al frente del dicasterio, he podido comprobar el valioso aporte de estas mujeres, dos religiosas y una laica”, afirmó monseñor Iannone. “Ofrecen perspectivas distintas y sensibilidades específicas que enriquecen el discernimiento, especialmente en la selección de candidatos al episcopado”. No obstante, aclaró que la consulta a mujeres no es una práctica enteramente nueva, ya que los nuncios apostólicos llevan tiempo consultando a diversos miembros del Pueblo de Dios, incluidas mujeres, en las investigaciones previas a los nombramientos episcopales.

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