Ciudad del Vaticano – En una significativa decisión para la Iglesia en Venezuela, el Papa León XIV ha nombrado a monseñor Nicolás Gregorio Nava como el nuevo obispo de la diócesis de Cabimas, ubicada en el estado Zulia, al occidente del país. Este anuncio, emitido el pasado sábado 18 de abril, marca un nuevo capítulo para la comunidad católica de la región zuliana y para el prelado, quien hasta ahora se desempeñaba como obispo de Machiques, también en el mismo estado.
El nombramiento papal de monseñor Nava reviste una gran importancia pastoral en un contexto como el venezolano, donde la Iglesia Católica juega un papel crucial no solo en la vida espiritual de sus fieles, sino también en el ámbito social y humanitario. La diócesis de Cabimas, con una población considerable y desafíos socioeconómicos particulares, se prepara para recibir a su nuevo pastor, quien asume la responsabilidad de guiar a una de las comunidades eclesiásticas más activas de Venezuela.
Monseñor Nicolás Gregorio Nava, oriundo de Maracaibo, la capital zuliana, nació el 8 de diciembre de 1963, coincidiendo con la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, una fecha de profunda devoción mariana. Su formación académica y religiosa es sólida y diversa. Tras sus estudios básicos, obtuvo el Bachiller Eclesiástico de la prestigiosa Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia, en 1989. Posteriormente, enriqueció su preparación con una Licenciatura en Teología, cursada en el Instituto Universitario Santa Rosa de Lima, en Caracas, la capital venezolana.
Su ordenación sacerdotal tuvo lugar el 22 de julio de 1989, fecha a partir de la cual se incardinó en la diócesis de Cabimas, la misma que ahora liderará como obispo. Durante tres décadas, antes de su ordenación episcopal en diciembre de 2019, monseñor Nava dedicó su ministerio presbiteral a esta diócesis, lo que le otorga un profundo conocimiento de su gente, sus necesidades y sus desafíos pastorales. Su regreso a Cabimas como su obispo representa una continuidad y un compromiso arraigado con la comunidad que lo vio crecer como sacerdote.
A lo largo de su trayectoria, monseñor Nava ha asumido diversas y notables responsabilidades que han forjado su experiencia pastoral y administrativa. Entre 2012 y 2019, desempeñó un rol fundamental como vicario general de la diócesis de Cabimas, una posición clave que implica la coordinación de gran parte de la vida diocesana, la administración de sus bienes y la supervisión de las actividades pastorales. Además, fue párroco en dos importantes comunidades de Cabimas: la de Nuestra Señora de Altagracia y la del Santo Niño Jesús, donde estuvo en contacto directo con la feligresía y sus necesidades cotidianas. Su compromiso con la formación sacerdotal también es notable, habiendo servido como vicerrector administrativo y profesor en el Seminario Santa Rosa de Lima, así como profesor en el Seminario Santo Tomás de Aquino. Estas experiencias le han dotado de una visión integral de la Iglesia, desde la base parroquial hasta la formación de futuros sacerdotes.
Antes de este nuevo nombramiento, monseñor Nava lideró la diócesis de Machiques, también en la región zuliana, una zona caracterizada por su rica cultura y profunda fe. Esta región se encuentra bajo el patronazgo de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, conocida cariñosamente como la “Chinita”, cuya fiesta cada 18 de noviembre congrega a millones de peregrinos, manifestando la intensa devoción mariana del pueblo zuliano. Su experiencia en Machiques le ha permitido desarrollar sus capacidades episcopales en un contexto desafiante, preparándolo para las responsabilidades que asume ahora en Cabimas.
La tarea de un obispo diocesano, como bien lo ha subrayado el Papa León en diversas ocasiones, es esencial para la vitalidad de la Iglesia. Implica ser el principal maestro de la fe, el sacerdote por excelencia y el pastor que gobierna la porción del Pueblo de Dios que se le ha confiado. Esto se traduce en la promoción de la evangelización, la administración de los sacramentos, la promoción de la caridad y la justicia social, y el acompañamiento de sacerdotes, religiosos y laicos en su camino de fe. En el contexto actual de Venezuela, la labor episcopal incluye también ser voz profética ante las dificultades y esperanza para un pueblo que anhela la paz y el bienestar.
Ante esta importante designación, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) ha extendido una invitación a todos los católicos del país. A través de un comunicado, la CEV ha instado a “orar por el éxito de este nuevo ministerio, pidiendo al Espíritu Santo sabiduría” para monseñor Nava en su nueva misión. Este llamado a la oración refleja el apoyo fraterno de los obispos venezolanos y la conciencia de los grandes desafíos que aguardan al nuevo pastor en la diócesis de Cabimas. La comunidad católica de Venezuela, bajo el liderazgo del Papa León, se une en plegarias por el fructífero ministerio de monseñor Nicolás Gregorio Nava, confiando en que su experiencia y su fe guiarán con sabiduría a su nuevo rebaño.








