16 mayo, 2026

Ciudad del Vaticano – El Papa León XIV, en un encuentro conmovedor con jóvenes confirmandos de la Arquidiócesis de Génova, Italia, expresó su preocupación por la tendencia de muchos recién confirmados a distanciarse de la vida parroquial. El Sumo Pontífice hizo un llamado enérgico a la perseverancia en la fe, subrayando la trascendencia de este don del Espíritu Santo para la continuidad del compromiso cristiano en un mundo secularizado.

El pasado sábado 16 de mayo, los jóvenes genoveses tuvieron la oportunidad de compartir con el Santo Padre en un ambiente de cercanía. Durante su mensaje espontáneo, León XIV compartió una de las grandes satisfacciones que experimenta un obispo, independientemente de su diócesis: la celebración del sacramento de la Confirmación. Este sacramento, explicó el Pontífice, representa una auténtica efusión del Espíritu Santo, un momento de gracia y fortalecimiento espiritual para los jóvenes católicos.

“Es verdaderamente hermoso recibir este Sacramento”, afirmó el Papa León, destacando la plenitud que el Espíritu Santo otorga. Esta plenitud, detalló, infunde un entusiasmo, una fuerza y una capacidad únicas para seguir a Jesucristo. El obispo de Roma animó a los jóvenes a un “sí” constante al Señor, a no temer seguirlo con valentía y a vivir la fe de manera activa, incluso en un entorno que con frecuencia puede intentar desviarlos del camino de Jesús.

El discurso del Papa León XIV se enmarcó en la inminente solemnidad de Pentecostés, a celebrarse el domingo 24 de mayo, una festividad que conmemora la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles. Recordando el valor de esta celebración litúrgica, el Santo Padre abordó una realidad que, según sus palabras, le produce una profunda tristeza: la disminución de la participación de los jóvenes en la vida eclesial después de recibir la Confirmación. “A veces, cuando el obispo da la Confirmación, el don del Espíritu Santo, ¡no se vuelve a ver a los niños! Desaparecen de la parroquia”, lamentó el sucesor de Pedro, reflejando una preocupación compartida por muchas comunidades cristianas en la actualidad.

Ante esta situación, el Papa León dirigió una petición específica a los presentes: “Quiero pedirles: presten especial atención a uno de los dones del Espíritu Santo, que se llama perseverancia”. Este don, explicó el Pontífice, es crucial para consolidar el camino de fe iniciado con la Confirmación. No se trata solo de un rito de paso, sino del inicio de una vida de compromiso y crecimiento espiritual que requiere una dedicación continua.

El Pontífice instó a los jóvenes de Génova a mantener viva la alegría y la experiencia vivida durante el periodo de preparación y la visita a Roma, donde pudieron celebrar y orar juntos. “Que esta alegría viva en sus corazones y continúen siendo fieles discípulos de Jesucristo”, exhortó el Papa León, conectando la experiencia personal de la Confirmación con la misión de discipulado.

La importancia de la vida comunitaria y parroquial fue otro punto central en el mensaje del Santo Padre. El Papa León XIV extendió una invitación clara a los jóvenes: “Que perseveren en la fe, que regresen a la parroquia —hay tantas actividades, tantas oportunidades— pero sobre todo en la vida de fe”. Subrayó que Jesucristo desea caminar con cada uno de ellos individualmente, pero también con todos en comunidad, un aspecto que considera fundamental para la vivencia de la fe católica.

El Pontífice enfatizó que la fe no se experimenta en solitario, sino en el seno de una comunidad viva y acogedora. “No vivimos la fe solos, la vivimos juntos. Y formar estas relaciones de amistad, de comunidad, es una manera de vivir la perseverancia como discípulos de Jesús”, agregó el Papa León, destacando la importancia de los lazos fraternos y el apoyo mutuo en el camino de la fe. Estas redes de apoyo son esenciales para enfrentar los desafíos que la sociedad contemporánea presenta a los jóvenes creyentes.

Para concluir su emotivo encuentro, el Papa León XIV invitó a los confirmandos a hacer una promesa sincera al Señor. Una promesa que reflejara su deseo genuino de seguir siendo sus amigos, sus discípulos y sus misioneros. “Que realmente desean seguir siendo sus amigos, sus discípulos, sus misioneros, y que desean perseverar en la fe. Así que los dejo con estas palabras”, finalizó el Pontífice, sellando su mensaje con un llamado a un compromiso duradero y consciente. La intervención del Papa León en Génova resuena como un recordatorio vital de la necesidad de nutrir la fe de los jóvenes católicos y de ofrecerles un espacio acogedor y estimulante dentro de las comunidades parroquiales.

Nuevos