7 agosto, 2026

El Papa León XIV recibió este viernes al padre Arturo Sosa, sacerdote venezolano que ocupa el cargo de superior general de la Compañía de Jesús. Esta reunión, marcada por la habitual discreción de los encuentros papales, subraya la continua interacción entre la Santa Sede y una de las órdenes religiosas más influyentes de la Iglesia católica en el actual pontificado.

La Oficina de Prensa del Vaticano confirmó el encuentro, indicando que “el Santo Padre ha recibido esta mañana en audiencia al reverendo Padre Arturo Sosa Abascal, S.I., Prepósito General de la Compañía de Jesús”, sin ofrecer detalles específicos sobre los temas abordados. Estas audiencias privadas, aunque protocolarias, revisten una importancia particular, ya que ofrecen una oportunidad directa para el diálogo sobre la misión global de la Iglesia y las estrategias pastorales en las que la Compañía de Jesús desempeña un papel crucial.

Esta reciente cita marca la segunda ocasión en el pontificado de León XIV en la que el Sumo Pontífice se encuentra personalmente con el prepósito general jesuita. El primer encuentro tuvo lugar el 20 de junio de 2025, también en el Vaticano, apenas unas semanas después de la inauguración del ministerio petrino de León. Desde la Compañía de Jesús, en aquella oportunidad, se explicó que “este tipo de encuentros son habituales y sirven de oportunidad para dialogar directamente sobre la vida y la misión de la Iglesia, en particular en lo que se refiere a las Preferencias Apostólicas Universales y la labor de los jesuitas en la Iglesia”. Este tipo de comunicación directa es fundamental para asegurar una sintonía efectiva entre las directrices del Sucesor de Pedro y el vasto trabajo global de la orden.

Un momento significativo de acercamiento entre el Papa y la Compañía de Jesús ocurrió en octubre de 2025, cuando el Papa León XIV congregó en audiencia a un centenar de superiores jesuitas, bajo el liderazgo del padre Sosa. En esa ocasión, el Pontífice les dirigió palabras de aliento y los instó a perseverar en su labor al servicio de las denominadas Preferencias Apostólicas Universales. León recalcó la necesidad de “permanecer cerca de Jesús” como pilar fundamental para el éxito de su misión. Destacó que esta cercanía se logra a través de “la oración personal, la celebración de los sacramentos, la devoción a su Sagrado Corazón y la adoración del Santísimo Sacramento”. Además, el Santo Padre subrayó la importancia de reconocer la presencia de Cristo en la vida comunitaria, un elemento distintivo de la espiritualidad jesuita.

Las Preferencias Apostólicas Universales son un programa estratégico de la Compañía de Jesús para el período 2019-2029, aprobado por el Papa Francisco y ratificado por el Papa León XIV. Estas preferencias delinean las áreas prioritarias donde la orden enfoca sus esfuerzos y recursos en respuesta a los desafíos del mundo contemporáneo. Se articulan en cuatro pilares:
1. **Mostrar el camino hacia Dios mediante los Ejercicios Espirituales y el discernimiento:** Promover una relación profunda con Dios a través de la experiencia ignaciana y la formación de la conciencia para tomar decisiones según la voluntad divina.
2. **Caminar con los pobres, los descartados del mundo, los vulnerados en su dignidad en una misión de reconciliación y justicia:** Estar junto a aquellos que sufren exclusión y opresión, defendiendo sus derechos y trabajando por un mundo más justo y fraterno.
3. **Acompañar a los jóvenes en la creación de un futuro esperanzador:** Invertir en la formación y el acompañamiento de las nuevas generaciones, ayudándoles a descubrir su vocación y a construir una sociedad más solidaria.
4. **Colaborar en el cuidado de la Casa Común:** Promover la ecología integral, la defensa del medio ambiente y la justicia socioambiental, conscientes de la interconexión entre la creación y la humanidad.

La estrecha relación entre el Papa León XIV y el padre Sosa también se manifestó públicamente durante la Misa de inauguración del pontificado del actual Pontífice, celebrada el domingo 18 de mayo de 2025. En este trascendental rito de obediencia, el padre Sosa fue una de las doce personas, en representación de diversos estados de vida, que prometieron fidelidad y obediencia al nuevo Sucesor de Pedro. Este gesto es una clara manifestación del compromiso de la Compañía de Jesús con el liderazgo del Santo Padre y su visión para la Iglesia.

Históricamente, la relación entre el Obispo de Roma y la Compañía de Jesús es única, cimentada en un cuarto voto de obediencia especial al Sumo Pontífice “en lo que se refiere a las misiones”. Este voto, instituido por San Ignacio de Loyola, fundador de los jesuitas, garantiza que la Compañía esté intrínsecamente alineada con las prioridades y directrices del Santo Padre, permitiendo una rápida y efectiva respuesta a las necesidades pastorales globales. Desde su fundación, los jesuitas han sido una fuerza misionera y educativa formidable, desplegándose en todos los continentes y fundando universidades, colegios y misiones que han marcado la historia de la Iglesia. Esta particular vinculación subraya la importancia de las reuniones periódicas entre el Pontífice y el superior general para coordinar y potenciar la misión universal de la Iglesia.

Estos encuentros recurrentes entre el Papa León XIV y el padre Arturo Sosa no solo refuerzan los lazos entre la Santa Sede y la Compañía de Jesús, sino que también señalan una clara dirección para el pontificado actual. Demuestran el valor que León otorga al diálogo constante con las órdenes religiosas y su compromiso con la implementación de las Preferencias Apostólicas Universales como hoja de ruta para la acción pastoral de la Iglesia en un mundo en constante cambio. La colaboración efectiva entre el Pontífice y los jesuitas es, sin duda, un pilar fundamental para la evangelización y el servicio a la fe y la promoción de la justicia en el siglo XXI.

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