Santo Domingo Este, República Dominicana – En un encuentro significativo que reafirma lazos culturales y espirituales, monseñor Manuel de Jesús Rodríguez, obispo de Palm Beach en Florida, Estados Unidos, visitó su natal República Dominicana, donde destacó el papel fundamental de la comunidad hispana en el porvenir de la Iglesia católica en el país norteamericano. Durante una emotiva homilía ofrecida el pasado 30 de abril en la Catedral de la Diócesis de Stella Maris, en Santo Domingo Este, el prelado afirmó que los inmigrantes hispanos representan la “gran esperanza de subsistencia” para la institución eclesiástica en suelo estadounidense.

La celebración eucarística, que congregó a una nutrida feligresía, fue concelebrada por monseñor Manuel Antonio Ruiz, obispo de Stella Maris, y el padre Alejandro Valera, vicario general de la diócesis, junto a otros miembros del clero local. El ambiente estuvo marcado por la alegría y el orgullo de recibir a monseñor Rodríguez, quien ha pasado a la historia como el primer dominicano en asumir el liderazgo de una diócesis en Estados Unidos, un hito que la dirección de comunicación y prensa de la Diócesis de Stella Maris se encargó de subrayar.

El obispo de Palm Beach profundizó en el significado de esta esperanza, señalando que los hispanos asumen una “responsabilidad trascendental de mantener la fe y la evangelización” al nivel de excelencia con que fue recibida. “Es un momento histórico de mucha importancia, de mucha intensidad”, enfatizó, refiriéndose al dinamismo y la vitalidad que la comunidad hispana aporta a la fe católica. Este fenómeno, según Rodríguez, permite observar “cómo el Señor va permitiendo que se vayan dando pasos para que su voluntad se vaya abriendo camino en medio de realidades muy complejas históricamente, también difíciles de integrar”. Para el obispo, es evidente que la palabra de Dios “siga avanzando y tocando cada vez más corazones” a través de esta diáspora.

**La experiencia migratoria como escuela de fe**

Monseñor Manuel de Jesús Rodríguez compartió con los asistentes su propia experiencia migratoria, la cual considera una “escuela de fe”. Al rememorar su llegada a Brooklyn, Nueva York, tras dejar la República Dominicana, el obispo describió la diócesis de Brooklyn como “una diócesis de inmigrantes”. Allí, dijo, comprendió “de inmediato la urgencia de llevar la palabra de Jesucristo a aquellos que han sido también forzados a dejar su tierra”.

Su vivencia personal le permitió “experimentar una realidad completamente nueva en un país distinto, en un país ajeno y muchas veces en circunstancias hostiles”. Este profundo contacto con la realidad migratoria forjó su perspectiva pastoral, transformando su servicio sacerdotal entre inmigrantes en un pilar fundamental de su vocación. Gracias a ello, pudo descubrir “la belleza y la fuerza de la fe de una nueva forma”.

Para monseñor Rodríguez, la fe es el ancla en tiempos de incertidumbre. “Nuestra fe nos da un verdadero horizonte de esperanza y nos ayuda a entender que ella es la que tiene que darle sentido a todo lo que nosotros hagamos y todo lo que nosotros somos”, sostuvo, invitando a la comunidad a perseverar en la evangelización y en el anuncio de Jesucristo.

**Lazos de hermandad diocesana y apoyo papal**

Durante su visita, el obispo de Palm Beach también reveló que se encuentra colaborando activamente con monseñor Manuel Antonio Ruiz para establecer un programa de “diócesis hermanas” entre la Diócesis de Palm Beach y la Diócesis de Stella Maris. Esta iniciativa busca fomentar la cooperación pastoral y el intercambio de experiencias entre ambas jurisdicciones eclesiásticas.

Uno de los proyectos más ambiciosos que abordarán juntas será la construcción de la nueva catedral de la diócesis dominicana. La Diócesis de Stella Maris fue erigida por el Papa León XIV en el año 2025, lo que el prelado describió como el nacimiento de una “iglesia bebé” en la República Dominicana, a la cual ahora buscan dotar de una estructura digna para el culto y la comunidad. El respaldo del Papa León a nuevas estructuras eclesiásticas refleja una visión de expansión y fortalecimiento de la Iglesia en diversas geografías.

En un contexto de constante evolución eclesiástica, el pasado viernes 1 de mayo, el Papa León XIV nombró a cuatro nuevos obispos para Estados Unidos, entre ellos, un prelado nacido en Colombia y otro en El Salvador. Estos nombramientos recientes subrayan la creciente diversidad del episcopado estadounidense y la atención de la Santa Sede a la composición demográfica de la Iglesia en el país. Cabe recordar que, años atrás, en 2022, el Papa Francisco designó a monseñor Joseph Espaillat, de origen dominicano pero nacido en Estados Unidos, como Obispo Auxiliar de Nueva York, evidenciando ya entonces el reconocimiento a la riqueza cultural y el aporte de la comunidad hispana a la jerarquía eclesiástica.

Para finalizar su intervención, monseñor Rodríguez hizo un llamado a la acción: “No nos podemos cansar de anunciar a Jesucristo porque el Evangelio tiene que ser predicado a toda criatura”. Con estas palabras, el obispo de Palm Beach no solo reafirmó el mandato evangélico, sino que también inspiró a los presentes a reconocer la misión evangelizadora inherente a la fe, especialmente en el contexto de la diáspora hispana, que sigue siendo una fuerza vital y esperanzadora para el catolicismo en Estados Unidos.

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