12 agosto, 2026

La vibrante ciudad de El Progreso, ubicada en el departamento de Yoro, Honduras, fue el epicentro de un encuentro masivo de fe y esperanza: la Jornada Nacional de la Juventud (JNJ) 2026. Durante los días 20 y 21 de junio, más de 50.000 jóvenes católicos, provenientes de los dieciocho departamentos del país, se congregaron para celebrar su fe y escuchar un mensaje inspirador del Papa León XIV, en un evento que muchos describen como un “despertar” para la juventud católica hondureña.

El ambiente en las calles de El Progreso fue de intensa alegría y profundo compañerismo. Desde el viernes, con una noche dedicada a la cultura local, hasta el sábado, que concentró la mayor parte de las actividades espirituales y formativas, la energía de los participantes fue palpable. Un momento cumbre fue la multitudinaria caminata que recorrió la ciudad, donde miles de jóvenes avanzaron con entusiasmo, sin que la lluvia mermara su espíritu. Esta manifestación pública de fe, con la entronización de la imagen de la Virgen de Suyapa, simbolizó la unidad y el compromiso de la juventud.

La agenda de la JNJ 2026 incluyó la devoción del rezo del Rosario, emotivos momentos de adoración al Santísimo Sacramento y una solemne Misa. Esta última fue presidida por Mons. Jenrry Velásquez, Administrador Apostólico de Yoro, quien, en su homilía, hizo un llamado directo y valiente a los jóvenes: “no tener miedo de decirle ‘sí’ a Cristo”. Su mensaje resonó profundamente entre los asistentes, reforzando la invitación a una vida de entrega y servicio. Al concluir el encuentro, los organizadores confirmaron la asistencia de más de cincuenta mil personas, superando las expectativas y marcando un hito para la Pastoral Juvenil de Honduras.

Kevin Jumilier Amador, participante de la Arquidiócesis de Tegucigalpa y encargado de Comunicación de la Pastoral Juvenil de la Región México-Centroamérica, compartió su profunda emoción por la experiencia vivida. Para él, la JNJ permitió observar a una juventud “más conectada, más motivada y más dispuesta a vivir su fe”. Esta edición de la Jornada reviste una especial importancia, ya que sigue a una pausa de seis años, incluyendo la cancelación del evento de 2020 debido a la pandemia de COVID-19. La edición de 2024, que logró reunir a cerca de 30.000 jóvenes, fue ampliamente superada por la concurrencia de este año, lo que subraya un crecimiento significativo y sostenido en la participación.

Jumilier enfatizó que esta masiva afluencia “refleja un despertar de la juventud católica hondureña y un mayor compromiso por vivir y compartir la fe”. Observó cómo “muchos jóvenes están perdiendo el miedo de acercarse al Señor, de expresar públicamente su fe y de asumir un papel activo dentro de la Iglesia y en la sociedad”. Esta nueva ola de compromiso se ve reflejada en la participación activa y el entusiasmo que caracteriza a los encuentros pastorales en todo el país. La imagen de San Carlo Acutis, un joven beato conocido por su profunda fe y su uso de la tecnología para evangelizar, fue también un referente inspirador para los participantes, ejemplificando cómo la santidad es accesible en el mundo actual.

Sin embargo, Amador también advirtió que la meta de estos encuentros va más allá de la mera congregación de grandes multitudes. El verdadero propósito es generar “una experiencia de encuentro con Jesús, con la Iglesia”, que trascienda el evento en sí mismo. Como fruto de esta JNJ, se espera que los jóvenes regresen a sus comunidades con un “deseo más profundo de seguir a Cristo y de comprometerse con su fe de forma concreta”. Se aspira a que de esta jornada surjan nuevas vocaciones religiosas y sacerdotales, y que cada joven se convierta en un “agente de cambio para su familia, su comunidad y su país”, impulsando una transformación social basada en los valores del Evangelio.

Un punto culminante de la Jornada fue la lectura de un mensaje enviado por el Papa León XIV a todos los participantes. El Santo Padre, a través de Mons. Velásquez, animó a la juventud hondureña a seguir el ejemplo de los primeros misioneros que llegaron a su tierra. Estos pioneros, según León, “supieron confiar en la Providencia divina y ser signo de esperanza para su pueblo”, estableciendo las bases de la fe que hoy se renueva.

Asimismo, el Pontífice los exhortó a “confiar en Jesús, que llena las redes vacías con una gran cantidad de peces, transformando el desánimo en alegría y consuelo”. Con estas palabras, León XIV invitó a los jóvenes a no desanimarse ante los desafíos, sino a poner su confianza en Cristo, quien siempre ofrece abundancia. Finalmente, el Papa los instó a “navegar mar adentro, para que a todos llegue la buena noticia del Evangelio”, desafiándolos a ser evangelizadores valientes y a llevar la esperanza de Cristo a cada rincón de Honduras y del mundo. Esta Hora Santa, donde se leyó el mensaje papal, fue un momento de profunda conexión espiritual, reafirmando el vínculo de la juventud hondureña con la Iglesia universal y su pastor.

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