7 noviembre, 2026

Una multitudinaria convocatoria en Montevideo

Durante su segundo día de actividades pastorales en territorio uruguayo, el máximo pontífice congregó a 100.000 personas entre el interior y los alrededores del emblemático Estadio Centenario. La masiva asistencia marcó uno de los momentos cumbre de su viaje oficial, donde compartió un extenso mensaje pastoral enfocado en la perseverancia de los creyentes frente a los cambios sociales contemporáneos.

La ceremonia dio inicio con las palabras de bienvenida ofrecidas por el Cardenal Sturla, Arzobispo de Montevideo, y continuó con los testimonios de fieles locales que reflejaron el esfuerzo sostenido de las familias, sacerdotes y laicos durante décadas de compromiso comunitario.

Desafíos de la fe ante el avance de la secularización

El líder de la Iglesia católica centró gran parte de su reflexión en analizar el panorama actual de las comunidades cristianas, caracterizado por una creciente indiferencia religiosa y una secularización cada vez más profunda. Al respecto, comparó la realidad de los católicos locales con la figura bíblica de Belén, señalando que la reducción numérica o la pérdida de influencia social no deben confundirse con la insignificancia.

Durante su discurso, el obispo de Roma advirtió sobre el riesgo de marginar lo sagrado en las sociedades modernas: «Cuando se pretende construir un mundo sin Dios, se corre el riesgo de dejar también al hombre sin lugar». Asimismo, invitó a la comunidad a redescubrir el sentido profundo de la espiritualidad cristiana mediante la oración constante y la participación activa en los sacramentos.

Testimonio y llamados a la vida familiar y consagrada

Apelando al ejemplo de los Magos de Oriente, el pontífice alentó a los ciudadanos a reflejar los valores del Evangelio en su vida cotidiana, incluso en entornos donde la religión ocupa un espacio reducido. Dirigiéndose especialmente a las nuevas generaciones, planteó exigencias claras de entrega personal y comunitaria.

«Jóvenes, ustedes mismos atrévanse a dar el paso casándose y formando una familia. ¡No le teman al “para siempre”! Matrimonios, abran su casa a la vida, incluso cuando el mundo les diga que un hijo es una carga», expresó ante la multitud reunida en el recinto deportivo.

Un mensaje centrado en la esperanza y la alegría

Retomando el lema oficial de su visita, el sucesor de Pedro recordó la anunciación a los pastores y subrayó que el anuncio de la salvación está destinado a toda la sociedad, tanto a quienes buscan activamente la verdad como a aquellos que transitan sus vidas al margen de las prácticas religiosas.

Finalmente, el jerarca eclesiástico concluyó la vigilia instando a los presentes a profundizar su vínculo con la Eucaristía y a encomendar su andar bajo la protección de Nuestra Señora de los Treinta y Tres, renovando su compromiso de fe y servicio hacia los sectores más vulnerables de la sociedad.

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