23 octubre, 2026

Consternación en la iglesia argentina por el fallecimiento de monseñor bressanelli

El episcopado argentino se encuentra de luto tras confirmarse el fallecimiento de monseñor Virginio Bressanelli, obispo emérito de Neuquén y figura clave dentro de la estructura eclesiástica del país suramericano. El deceso se produjo durante las primeras horas de un viernes, luego de permanecer más de un mes internado a causa de un accidente cerebrovascular que deterioró irreversiblemente su salud.

El religioso, que contaba con 84 años de edad, dejó una huella profunda tanto en las diócesis que condujo como en la cúpula de la Iglesia católica nacional, donde ejerció responsabilidades de gran relevancia durante décadas de servicio pastoral ininterrumpido.

Una trayectoria marcada por el liderazgo y el servicio

A lo largo de su dilatada vida ministerial, Bressanelli no solo encabezó la diócesis neuquina, sino que también asumió importantes desafíos a escala internacional al desempeñarse como superior general de los Sacerdotes del Sagrado Corazón (Padres Dehonianos) entre 1991 y 2003.

En el plano local, su influencia se consolidó al ocupar el cargo de obispo auxiliar de Comodoro Rivadavia y al ser elegido vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal Argentina para el periodo 2011-2014, un rol desde el cual contribuyó de manera significativa a la gobernanza y orientación de la Iglesia argentina.

Despedida y honores fúnebres en santa fe

Las exequias del prelado comenzaron en la casa Caramuto Cochería, ubicada en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. Posteriormente, las comunidades religiosas y los fieles se dieron cita para la Misa Exequial celebrada a las 10:20 horas en la parroquia San Francisco de Asís, situada en la localidad de Maciel.

Finalizada la ceremonia litúrgica de despedida, los restos mortales del obispo emérito fueron conducidos al cementerio de la misma localidad santafesina para recibir cristiana sepultura.

El tributo y reconocimiento del episcopado argentino

A través de un mensaje oficial dirigido a la comunidad diocesana neuquina y a la familia dehoniana, la Conferencia Episcopal Argentina expresó su profundo pesar y cercanía fraternal, rindiendo homenaje a un prelado al que definieron como “un pastor que entregó generosamente su vida al servicio del Evangelio y de la Iglesia”.

Los obispos destacaron especialmente su constante vinculación con la Iglesia universal y una trayectoria vital guiada por la fidelidad doctrinal y el espíritu comunitario. “Recordamos especialmente su sabiduría, su profundo discernimiento pastoral y su capacidad para acompañar con cercanía, delicadeza y espíritu fraterno a sus hermanos obispos, particularmente a quienes atravesaban momentos de dificultad”, señala el texto emitido por la institución.

Asimismo, la misiva subrayó la aportación intelectual y humana del difunto líder religioso al afirmar que “su palabra serena, su escucha atenta y su mirada profundamente eclesial fueron un valioso aporte a la vida y la misión de nuestra Conferencia Episcopal”, concluyendo con una oración de gratitud por el bien sembrado y encomendando su alma al “abrazo misericordioso del Padre”.

Orígenes y formación de un referente eclesiástico

Nacido el 1 de mayo de 1942 en la localidad santafesina de Beravebú, Virginio Domingo Bressanelli vinculó su destino al Instituto de Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús, emitiendo su profesión perpetua el 29 de septiembre de 1964.

Su preparación académica incluyó estudios filosóficos cursados en Monza, Italia, y una sólida formación teológica en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, donde alcanzó la licenciatura en Teología Dogmática en 1967, tras haber recibido la ordenación sacerdotal en la capital italiana el 17 de diciembre de 1966.

Durante sus años como presbítero ejerció como vicario parroquial, formador, superior del teologado de su congregación y superior provincial, consolidando un perfil formativo y de guía espiritual que más tarde volcaría en sus altas responsabilidades episcopales.

Ministerio episcopal y legado social

Su etapa como obispo comenzó formalmente el 19 de febrero de 2005, cuando San Juan Pablo II lo designó al frente de la diócesis de Comodoro Rivadavia. Años más tarde, el 10 de febrero de 2010, Benedicto XVI lo nombró obispo coadjutor de Neuquén, jurisdicción de la que asumió como titular en noviembre de 2011.

Guiado por el lema episcopal “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad”, su gestión se distinguió por una marcada cercanía con los sectores más vulnerables y por presidir la Comisión de Vida Consagrada dentro del episcopado nacional.

Tras presentar su renuncia por motivos de edad en 2017, continuó vinculado espiritualmente a la comunidad neuquina en su condición de obispo emérito hasta el final de sus días.

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